Un viaje a los Territorios Liberados del Sahara Occidental

Por aquellas cosas extrañas que pasan en mi oficina, el año pasado tuve la oportunidad de conocer al Embajador del Sahara Occidental… de hecho el nombre oficial es la República Árabe Saharaui Democrática pero como es un poco largo, en esta entrada utilizaremos lo siguiente: “RASD” para la República, es decir, el Estado Saharaui y “Sahara Occidental” para el territorio de ese Estado – incluyendo los territorios ocupados por Marruecos y los territorios liberados por el Frente Polisario -.  En fin, conocí al Embajador de la RASD y nos volvimos bastante cercanos, al punto que en Octubre me llegó una invitación para participar como observador internacional en el XIII Congreso del Frente Polisario y en las elecciones presidenciales de la RASD en la localidad de Tifariti en los territorios liberados del Sahara Occidental.  Puede que para los lectores españoles (que son bastantes) de este blog, ir al Sahara Occidental no sea gran cosa… es un tema que siempre ha estado presente en la vida política de España; pero para un colombiano sí es algo bastante extraño.  En todo caso, mi interés extremo por África sumado a esta voluntad de vagabunda que me posee y me impide decir que no a cuanto viaje me proponen me llevaron a estar del 13 al 19 de diciembre del año pasado en el Sahara Occidental.  A continuación intentaré hacer una pequeña crónica del viaje, mis impresiones, mis aprendizajes y cualquier otra cosa que se me ocurra en el proceso.

Antes de empezar les dejo un mapa del recorrido para que ustedes se ubiquen y sepamos de qué estamos hablando:

La ruta al Sahara: Bogotá (Colombia) – Madrid (España) – Argel (Argelia) – Béchar (Argelia) – Tindouf (Argelia) – Campamento 27 de Febrero (Argelia pero bajo administración saharaui) – Tifariti (Sahara Occidental)
Ahora acerquémonos un poco a la zona del Desierto

Ahora sí empezamos.  9 horas desde Bogotá a Madrid, noche en Madrid tratando de que se me cuadrara el horario pero sin poder dormir – ustedes ya saben cómo funciona eso – y al día siguiente, el encuentro con el resto de la delegación para partir hacia Argelia – con la sorpresa de que, hasta el momento, yo era el único latinoamericano en un mar de españoles, belgas, croatas, alemanes y argelinos -.  Partimos de Madrid hacia las 10.30 am en un vuelo bastante corto pero que se me hizo una eternidad.  Primero, yo amo viajar pero extrañamente le tengo pánico a los aviones y frente a esto tendría mucho que decir de lo que vi en términos de mantenimiento y estándares de seguridad de Air Algérie – o Aero Argelia para que nos entendamos -, la aerolínea que me llevaría primero a través del Mediterráneo y luego hasta el corazón del Sahara.  Sillas sucias, comida horrorosa – la mayor concentración de carbohidratos que jamás haya visto – y claro, al avión le sonaba hasta la pintura.  Trato de no pensar mucho en el asunto, me subo al avión y me relajo.  Despegamos, vemos Valencia allá abajo, luego Ibiza – y uno con ganas de quedarse unos días dándose la buena vida allí – y luego de hora y media aterrizamos en Argel alrededor del medio día.

Avión de Air Algérie en el aeropuerto de Madrid - Barajas
Avión de Air Algérie en el aeropuerto de Madrid – Barajas

Mi primera impresión: Argel es mucho más verde de lo que me la imaginaba a pesar de su aspecto sombrío.  Un lugar que por alguna razón tiene cierto aire de represión en el ambiente.  Los policías no son cordiales y su mirada es bastante intimidante.  Llegamos a inmigración y a pesar de los letreros GIGANTES que decían “prohibido fumar” en árabe y en francés, medio avión sacó su cigarrillo y empezó a fumar mientras les sellaban su pasaporte.  Primer gran choque…  en mi país desde hace años no se puede fumar en lugares cerrados, mucho menos en un aeropuerto.  Llenamos el formato de registro de la policía argelina – por primera vez -, pasamos inmigración, salimos del aeropuerto internacional y me entero que hay que caminar 10 minutos hasta la terminar nacional. No hay problema, tomo mi equipaje y empiezo a caminar. Al llegar a la terminal nacional encuentro una fila de al menos 200 personas esperando el filtro de seguridad para entrar. Nadie habla francés, nadie habla inglés y la gente simplemente llega y se ubica en la parte de la fila que más le parece sin respetar el orden.  40 minutos después llego a la inspección de seguridad más exhaustiva y menos cordial que me han hecho en mi vida.  Y es que es entendible, con tantos años de atentados y uno que otro secuestro aéreo, los argelinos no se pueden dar el lujo de no revisar a cada alma que pasa por ahí.

Sahara Occidental (53)
Aeropuerto Internacional Houari Boumedienne de Argel – Terminal Internacional
Aeropuerto Houari Boumedienne de Argel (Terminal Nacional) - Ustedes pueden ver el inicio de la fila para pasar el filtro de seguridad y entrar al aeropuerto.
Aeropuerto Houari Boumedienne de Argel (Terminal Nacional) – Ustedes pueden ver el inicio de la fila para pasar el filtro de seguridad y entrar al aeropuerto.

Entro a la terminal nacional – y hasta ahora llevaba más de 2 días viajando sin dormir – y busco la oficina de información para que me digan dónde puedo conseguir internet para revisar mis cosas de trabajo e informarle a mi mamá que sigo vivo. La respuesta de la señorita en un francés bastante incomprensible: sólo hay internet en la terminal internacional.  Como dirían los españoles, ¡me cago en la…!  Considerando que iba a estar en ese aeropuerto hasta las 10.30 pm que salía mi vuelo para Tindouf decidí volver al terminal internacional. Y sí, ustedes se lo imaginaron bien, otros 10 minutos de caminada más otra revisión en el filtro de seguridad. Finalmente encuentro una maquinita bastante arcáica que expedía tarjetas de acceso a internet y cuyas instrucciones, obviamente, estaban sólo en árabe.  Pido ayuda, introduzco el dinero, la maquinita se lo roba y no me da tarjeta – normal -, le digo a la señorita de información, ella llama al encargado que llega hora y cuarto después, me da un código y adivinen qué… ¡No funciona! – nuevamente, normal -. En fin, me resigno, me devuelvo a la terminal nacional – con otro filtro de seguridad incluido – y me siento en uno de los 2 únicos restaurantes del lugar a esperar.  En el proceso me hago amigo de unos vascos que iban para Tifariti conmigo y, para mi sorpresa, de un brasilero que también estaba en el grupo.  Ya éramos 2 de este lado del Atlántico.

Restaurantes en el Aeropuerto de Argel (Disculpas por la foto un poco borrosa)

Pasan las horas – muchas horas – y es el momento de abordar nuestro vuelo – digo nuestro porque acá ya tenía amigos – a Tindouf que, obviamente, era el último que salía ese día del aeropuerto de Argel.  Llenamos el formulario de control de la policía de Argelia – por segunda vez -, pasamos 3 filtros de seguridad, el último de ellos justo al lado del avión en el que se nos pedía identificar el equipaje y finalmente abordamos un avión aún en peores condiciones que el anterior y que nos llevaría en nuestro vuelo de 3 horas a Béchar y luego a Tindouf donde llegaríamos casi a las 2 am – y ya van 3 días viajando y sin dormir -.  Cuando creía que los filtros de seguridad se habían acabado, nos entregan otro formulario de control de la policía argelina y, como si estuviéramos en un país diferente, nos toca hacer un proceso idéntico de migración al que habíamos hecho en Argel.  Conclusión, salimos del aeropuerto de Tindouf casi a las 3 am.

Oficiales de la policía argelina y el avión de Air Algérie en el Aeropuerto de Tindouf a las 3 am

Salimos del aeropuerto a las 3 am y nos recogen un sinnúmero de jeeps del gobierno saharaui que nos llevarían a esas altas horas de la noche al Campamento de Refugiados llamado 27 de febrero – en honor a la fecha de proclamación de la RASD – que queda a más de media hora del aeropuerto…  aún faltaba camino, pensé.  Lo que aún no sabía era lo que me esperaba más adelante.  Teniendo en cuenta que hacía menos de un mes habían secuestrado a 3 cooperantes europeos en los campamentos, el trayecto del aeropuerto al 27 de Febrero fue custodiado en su totalidad primero por la policía argelina y luego, a partir de la “frontera” del campamento, por la policía saharaui.  Llegamos al lugar y nos ubican en lo que ellos llaman Jaimas – una suerte de carpa grande tradicional entre los saharauis -.  Cada jaima pertenece a una familia que nos acogió esa noche.  Mi familia ya había acogido al menos a 7 europeos de tal manera que cuando yo llegué ya no había colchones y me tocó dormir en una alfombra en la mitad de la jaima.  Estaba tan cansado que no le vi mayor problema y caí profundo en manos de Morfeo…  A la mañana siguiente me di cuenta que aunque yo no tenía problemas con dormir en el piso, mi espalda sí los tenía todos.  En ese momento me di cuenta que el dolor de espalda sería mi acompañante fiel en el Sahara.

Después de habernos acostado a las 4,30 am, la levantada fue a las 6.30 con el olor del té saharaui y unos trozos de pan.  Tengo que confesar que levantarme en esa jaima en medio de un campamento de refugiados me trajo otra de las grandes revelaciones del viaje y que me hizo soportar sin problema la falta de comodidades:  No he conocido y creo que no conoceré personas tan amables, hospitalarias y pendientes de los invitados que los saharauis.  Muy a pesar de sus carencias y dificultades, hacen TODO – y enfatizo la palabra TODO – para que uno se sienta como en casa.  El desayuno fue la familia saharaui junta haciendo un círculo con los extranjeros que estábamos ahí mezclados…  como si fuéramos unos miembros más de la familia.  Eso sí, la comunicación era bastante difícil. Sólo el hijo de la dueña de la casa de 10 años hablaba español y tenía que servir de traductor entre nosotros y su madre todo el tiempo.  Algunas imágenes del Campamento de Refugiados:

Servicio de Taxi en el Campamento
Ésta era la jaima de la familia que me recibió
Ésta era la jaima de la familia que me recibió
Mohammed, mi intérprete durante el desayuno, en la entrada a la jaima
Mohammed, mi intérprete durante el desayuno, en la entrada a la jaima
Mercado en el campamento de refugiados
Mercado en el campamento de refugiados
Bomba de Gasolina en el Campamento de Refugiados de Tindouf
Bomba de Gasolina en el Campamento de Refugiados de Tindouf
Personal de la Misión de la ONU para el Referendo en el Sahara Occidental (MINURSO)
Personal de la Misión de la ONU para el Referendo en el Sahara Occidental (MINURSO)
Reunión de las delegaciones para salir rumbo a Tifariti
Reunión de las delegaciones para salir rumbo a Tifariti

Nos vestimos – sin bañarnos porque mi jaima no había ducha, luego me enterará que otras sí tenían -, nos reunimos con el resto de los delegados y nos preparamos para la continuación del viaje, esta vez 9 horas de recorrido por el desierto desde el Campamento hasta Tifariti.  El paisaje era algo que no había visto nunca… nada más que arena por todas partes, algunas dunas pequeñas, en ocasiones el desierto era de piedras, el cielo era increíble y la sensación de paz extrema que producía el lugar se combinaba con el sonido del motor del jeep que nos llevaba a más de 120 kms por hora por una carretera inexistente.

Ruta Tindouf (Punto A) – Tifariti (Punto B) a través de la esquina norte de Mauritania para evitar el Muro de Separación que construyó Marruecos entre los territorios ocupados y liberados
Mapa que muestra los territorios ocupados por Marruecos, los territorios liberados por el Frente Polisario y el muro de separación construido por Marruecos entre los 2 (Fuente)
Carretera saliendo de Tindouf hacia Tifariti. Únicamente los primeros 20 kms estaban pavimentados.
Carretera saliendo de Tindouf hacia Tifariti. Únicamente los primeros 20 kms estaban pavimentados.
Carretera saliendo de Tindouf hacia Tifariti. Únicamente los primeros 20 kms estaban pavimentados.
Carretera saliendo de Tindouf hacia Tifariti. Únicamente los primeros 20 kms estaban pavimentados.
Y luego a través del Sahara
Y luego a través del Sahara

Recuerdo algo que le pregunté en repetidas oportunidades a nuestro conductor – que hablaba un español bastante limitado y por eso tuvimos que tener intérprete todo el viaje -: ¿Cómo carajos se ubican ustedes en pleno desierto para llegar sin perderse hasta Tifariti?  La respuesta siempre era la misma: “Somos los hijos del desierto”.  Y sí, conocían los escasos árboles, las marcas, las piedras, las manchas en la arena, el cielo y todo lo que había que conocer.  No hay necesidad de GPS cuando el desierto es tu casa.  Luego de un par de horas llegamos a la frontera entre Argelia y el Sahara Occidental – o debería decir los territorios liberados del Sahara Occidental -.  Y esta frontera era como ninguna otra que yo haya visto. No había multitudes, no había basura, no había oficinas de inmigración, no revisaban pasaportes, nada.  Lo único que había era un puesto de la policía saharaui y una bandera.  Yo que estaba esperanzado en que me sellaran el pasaporte me tuve que quedar con las ganas.  De hecho, ni siquiera teníamos que haber parado… debió ser por eso que nuestro conductor se puso algo histérico cuando le solicité que parara para tomar unas fotos de la frontera para este blog.  Se las dejo a continuación:

Puesto fronterizo entre Argelia y el Sahara Occidental
Puesto fronterizo entre Argelia y el Sahara Occidental
Bandera que marca el inicio de la República Árabe Saharaui Democrática en la frontera con Argelia
Bandera que marca el inicio de la República Árabe Saharaui Democrática en la frontera con Argelia

El camino continuó – aún faltaban horas y a mí ya me empezaba el dolor de cabeza por los saltos del jeep a toda velocidad por el desierto -.  El paisaje era increíble y extrañamente cambiante.  Allí entendí otra cosa importante del desierto: No todo el Sahara es igual.  La arena cambiaba, el color cambiaba, la ropa de las pocas personas que veíamos cambiaba, la vegetación – aunque escasa – cambiaba.  El desierto argelino no es igual que el desierto del Sahara Occidental, y por lo que me contaba nuestro guía, tampoco es igual al de Malí, Níger, Túnez o Libia.  El desierto cambia.

Desierto del Sahara entrando a la RASD
Desierto del Sahara entrando a la RASD
Mujer nómada en el Sahara Occidental
Mujer nómada en el Sahara Occidental
Escasa vegetación en lo que los saharauis conocen como ríos - lugares con algunos arbustos por donde corre el agua las pocas veces que llueve
Escasa vegetación en lo que los saharauis conocen como ríos – lugares con algunos arbustos por donde corre el agua las pocas veces que llueve
Ríos en medio del Sahara Occidental
Ríos en medio del Sahara Occidental

Y fue precisamente en uno de estos ríos donde paramos a la 1 pm a almorzar y a que los  miembros musulmanes del grupo rezaran. ¿El almuerzo? Algo bien interesante para alguien de América Latina: los saharauis del grupo sacaron carne de camello, prendieron algunos carbones en la arena y la asaron delante de nosotros.  Además, como es costumbre, algunos vasos de té verde – con la respectiva ceremonia de preparación incluida que siempre encontré no sólo fascinante sino hermosa -, lata de atún, una mandarina, algo de pan, jugo en caja y mantequilla.  Algo extraño, sí, pero nunca había comido una carne más blanda y jugosa que la del camello.  Y menos mal me gustó porque el camello haría parte de mi dieta diaria durante todos los días de mi visita al Sahara.

Los hombres del grupo asando la carne de camello para el almuerzo
Los hombres del grupo asando la carne de camello para el almuerzo
La mujer del grupo preparando el té
La mujer del grupo preparando el té
Y luego la oración con dirección a La Meca
Y luego la oración con dirección a La Meca

Continuamos el camino y cerca de las 4 pm llegamos a nuestro destino: Tifariti.  Pocas veces en mi vida había visto un lugar tan custodiado por militares.  Y era obvio, en el lugar estaban todas las figuras importantes de la RASD: el presidente, los ministros, delegados, gobernadores y demás.  Cruzamos varios anillos de seguridad mientras caía la noche y entre más avanzábamos, más banderas de la RASD aparecían frente a nosotros.  Finalmente, el letrero de “Bienvenidos a Tifariti”:

Sahara Occidental (39)
Anillos de seguridad a la entrada a Tifariti
Anillos de seguridad en la entrada a Tifariti
Anillos de seguridad en la entrada a Tifariti
Letrero de bienvenida a Tifariti (el sol no colaboró mucho para esta foto)
Letrero de bienvenida a Tifariti (el sol no colaboró mucho para esta foto)
Atardecer en las afueras de Tifariti
Atardecer en las afueras de Tifariti

Finalmente, luego de más de 4 días viajando y sólo con algo más de 3 horas de sueño en ese período, llegamos a Tifariti.  Ahora, no crean que Tifariti es una gran metrópoli, definitivamente no.  Tifariti solía ser un puesto de la guardia española durante la colonia y ahora sigue siendo eso: un puesto del ejército del Sahara Occidental.  Existen planes para ubicar la capital de la RASD en esa zona pero aún son bastante incipientes.  La “ciudad” cuenta con: una base militar, una escuela, un hospital, un huerto y alrededor de 30 casas pequeñas.  Sin embargo, alrededor del área de Tifariti viven al menos 5.000 saharauis nómadas que se mueven con sus jaimas y sus camellos y cabras para pastar.  Al llegar, nos distribuyen en lo que serán nuestras habitaciones durante los próximos 5 días.  Extranjeros en las casas, saharauis en las cerca de 200 jaimas que se habían instalado en el lugar.

Casas en Tifariti (la mía era la blanca a la izquierda)
Casas en Tifariti
Casas en Tifariti (la mía era la blanca a la izquierda)
Casas en Tifariti (la mía era la blanca a la izquierda)
Carro de la Policía Saharaui en Tifariti con la carpa que servía de comedor para los extranjeros detrás
Carro de la Policía Saharaui en Tifariti con la carpa que servía de comedor para los extranjeros detrás
Banderas de la RASD en la calle principal de Tifariti
Banderas de la RASD en la calle principal de Tifariti
Monumento de advertencia sobre minas antipersona en el Sahara Occidental
Monumento de advertencia sobre minas antipersona en el Sahara Occidental
Y la respectiva señal sobre la presencia de minas en el territorio
Y la respectiva señal sobre la presencia de minas en el territorio
Esta imagen me pareció súper coquetona. ¿Alguien me hace uno y me lo regala?
Esta imagen me pareció súper coquetona. ¿Alguien me hace uno y me lo regala?
Arte en las paredes de la Escuela en Tifariti
Arte en las paredes de la Escuela en Tifariti
Letrero en la entrada a la escuela en Tifariti. Como dato curioso, la RASD es el único país de África que tiene 100% de alfabetismo.
Letrero en la entrada a la escuela en Tifariti. Como dato curioso, la RASD es el único país de África que tiene 100% de alfabetismo.
Entrada al hospital Navarra (donado por esa comunidad española al pueblo del Sahara Occidental)
Entrada al hospital Navarra (donado por esa comunidad española al pueblo del Sahara Occidental)
Banderas de la RASD en la calle principal de Tifariti
Banderas de la RASD en la calle principal de Tifariti
Banderas frente al Hospital Navarra de Tifariti
Banderas frente al Hospital Navarra de Tifariti
Jaimas instaladas para acoger a los representantes saharauis al congreso
Jaimas instaladas para acoger a los representantes saharauis al congreso

Y al día siguiente el congreso empezó. Más de 2000 representantes de todas las comunidades saharauis de los campos de refugiados, los territorios ocupados por Marruecos y los territorios liberados se reunieron en Tifariti para discutir sobre el futuro de la RASD y para elegir a la nueva dirección política del Frente Polisario, entre ellos, al presidente de la República.  Y aquí tengo que hacer varios apuntes.  El primero, yo nunca había visto un sistema democrático en el cual el presidente se sentara frente a su población a oír sus críticas, propuestas, quejas y necesidades.  Es increíble ver cómo un ciudadano del común puede decirle al presidente que no está de acuerdo con sus políticas en salud o educación y el presidente está además en la obligación de oírlo, explicarle y proponer soluciones a sus inquietudes.  Algo que no sobraría en muchos de nuestros países.  Segundo, me sorprendió el nivel de conciencia política de los saharauis.  Aún los niños de 10 años saben perfectamente no sólo la situación del Sahara – que sería normal – sino que también tenían un conocimiento bastante amplio del mundo – incluida Colombia que a decir verdad queda bastante lejos -. Tercero: Sigo creyendo que no hay personas más abiertas y amigables en el planeta que los saharauis.  Durante todo el tiempo del congreso estuvieron pendientes que nosotros entendiéramos lo que estaba pasando, nos explicaban, nos acompañaban, etc.  Una gran experiencia tanto política como de vida.

Delegados asistiendo al congreso del Frente Polisario
Delegados asistiendo al congreso del Frente Polisario
Delegados asistiendo al congreso del Frente Polisario
Delegados asistiendo al congreso del Frente Polisario
Delegados asistiendo al congreso del Frente Polisario
Delegados asistiendo al congreso del Frente Polisario
Afiche del Congreso
Afiche del Congreso
Otra de las cosas que me sorprendió fue la alta participación de las mujeres en la política del país.
Otra de las cosas que me sorprendió fue la alta participación de las mujeres en la política del país.
El Presidente de la RASD en el Congreso en Tifariti (el de uniforme camuflado)
El Presidente de la RASD en el Congreso en Tifariti (el de uniforme camuflado)

Mis días en Tifariti transcurrieron entre sesiones que fueron extremadamente interesantes al principio y que – como es normal – se tornaron bastante aburridas después de 3 días.  ¿Qué hacer entonces?  Conocer el Sahara Occidental y su gente.  Las tardes se pasaban discutiendo sobre política o cualquier otro tema con los jóvenes saharauis que, como les conté, tienen una percepción bastante interesante del mundo.  Nos invitaban a almorzar cus-cus con camello o a tomar el té en unas tertulias que lo hacían sentir a uno parte de ellos y de su comunidad.

Almuerzo tradicional saharaui: cus-cus con carne de camello, todos comiendo del mismo plato
Almuerzo tradicional saharaui: cus-cus con carne de camello, todos comiendo del mismo plato
Jóvenes saharauis tomando el té
Jóvenes saharauis tomando el té

Y era hora de salir a conocer el Sahara. Al tercer día, nuestros guías nos llevaron al Parque Arqueológico de Erqueyez, un lugar a 40 minutos de Tifariti con pinturas rupestres en las rocas y con una vista increíble del desierto del Sahara.  Ahora, uno ve pinturas rupestres en Nat Geo y es algo normal, pero verlas en vivo y directo, además con dibujos de jirafas y avestruces de cuando el desierto aún no era desierto sino selva es absolutamente impactante.  Les dejo algunas fotos:

Entrada al Parque Arqueológico de Erqueyez
Entrada al Parque Arqueológico de Erqueyez
Pinturas rupestres en Erqueyez
Pinturas rupestres en Erqueyez
Pinturas rupestres en Erqueyez
Pinturas rupestres en Erqueyez
Pinturas rupestres en Erqueyez
Pinturas rupestres en Erqueyez
Pinturas rupestres en Erqueyez
Pinturas rupestres en Erqueyez
Vista del Sahara desde Erqueyez
Vista del Sahara desde Erqueyez
Vista del Sahara desde Erqueyez
Vista del Sahara desde Erqueyez
Formaciones rocosas en Erqueyez
Formaciones rocosas en Erqueyez

Pero no todo es color de rosa para los saharauis.  Como vimos hace un rato, el territorio está dividido en 2 por un muro de arena, concreto y minas antipersona construido por Marruecos.  Si bien la guerra terminó hace años, aún se pueden ver vestigios de los enfrentamientos mientras se recorre el Sahara.  ONGs de derechos humanos como Amnistía Internacional y HRW permanentemente informan sobre los abusos, atropellos, torturas y violaciones que sufren los saharauis en los territorios ocupados. Así mismo, los saharauis deben vivir permanentemente en campos de refugiados en un territorio que les prestaron los argelinos porque Marruecos les impide ejercer el derecho a la libre autodeterminación que tantas veces se les ha reconocido en la ONU.  En Tifariti existe un museo dedicado a los mártires de la causa por la autodeterminación saharaui y a los abusos cometidos por las fuerzas de seguridad marroquíes.  Otra de las cosas que me impactó, no sólo del museo sino de la sociedad saharaui en general, es su habilidad para separar la razón de los sentimientos, es decir que a pesar de vivir en las condiciones precarias en las que viven y no poder habitar el territorio que les pertenece por culpa de Marruecos, todos, absolutamente todos tienen claro que el enemigo del pueblo saharaui NO son los marroquíes sino el gobierno de Marruecos.  Una de las frases más famosas de Aminatu Haidar, activista saharaui por los Derechos Humanos, lo deja claro:

“I have no problem with the people of Morocco and with Morocco as a country, I have a problem with that is occupying the Western Sahara illegally, and trampling the right of the Saharawi people to self-determination.”

A continuación algunas fotos del Museo Tifariti que narra algunos aspectos de la lucha del pueblo saharaui por su autodeterminación:

Métodos de tortura utilizados por las fuerzas de Seguridad Marroquíes contra la población saharaui en los territorios ocupados
Métodos de tortura utilizados por las fuerzas de Seguridad Marroquíes contra la población saharaui en los territorios ocupados
Información sobre el "Muro de la Vergüenza" construido por Marruecos en el Sahara Occidental
Información sobre el “Muro de la Vergüenza” construido por Marruecos en el Sahara Occidental
Homenaje a los mártires de la causa saharaui
Homenaje a los mártires de la causa saharaui
Banderas saharauis en el interior del Museo de Tifariti
Banderas saharauis en el interior del Museo de Tifariti
Restos de un avión marroquí derribado por el Frente Polisario durante la guerra en las afueras de Tifariti
Restos de un avión marroquí derribado por el Frente Polisario durante la guerra en las afueras de Tifariti

El viaje terminó 5 días después con una percepción completamente diferente de lo que en realidad es el Sahara Occidental como país, los saharauis como pueblo y el Sahara como desierto.  Es un lugar que inspira respeto: Respeto porque a pesar de las adversidades, viven, comen, respiran y duermen pensando en su causa y cómo alcanzarla.  Respeto porque no había visto una sociedad que pensara tanto en términos de beneficio colectivo y no individual.  Respeto por el orgullo que sienten por su cultura y sus tradiciones.  Respeto porque a pesar de no tener las comodidades que conocemos en otros países, se desviven por atenderte y darte lo mejor.  Respeto porque es imposible irse del Sahara sin sentirse parte de él y de la causa de su gente.

Fueron unos días muy difíciles, no sólo por las condiciones del viaje sino por cómo el Sahara te cambia la mente.  Estas son entonces las banderas de la ocupación.  Las banderas de aquellos que aún viven subyugados mientras nosotros disfrutamos de la libertad.  Las banderas de aquellos que a pesar de no tener muchas posesiones, son saharauis y eso, sólo eso, les permite vivir felices en el desierto pese a las dificultades.  Con esto termino el relato de mi percepción sobre las banderas de la ocupación.  Espero haber contribuido, al menos un poco, en la humanización del Sahara, su gente y su causa.  Nos vemos en una próxima oportunidad.  ¡Adiós pues!

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29 comentarios

    • Tienes toda la razón, ese era uno de esos lugares a los que probablemente uno no vuelva nunca y preferí aguantarme la insultada que perder la oportunidad.

      Ya que te gustan tanto las fronteras, voy en un par de semanas para la frontera entre Rwanda y Uganda (que además es una de las pocas donde cambia el lado de la carretera en el que se maneja). ¿Se te ofrece algo?

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  1. Coincido con un comentario hecho más arriba: la mejor entrada del blog. Llegó a emocionarme. Y tiene mucho nivel de detalle que permite conocer, desde nuestra mirada latinoamericana, un lugar que nos es completamente ajeno. Gracias mapache por este paseo.

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    • Hola Karina. Muchas gracias por tu comentario. La verdad es que es una de las entradas que más he disfrutado haciendo porque me permitió devolverme a unos de los días más maravillosos de mi vida: mi viaje al Sahara. Ojalá algún día puedas ir… es un lugar mágico. Saludos desde Bogotá.

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  2. Hola quisiera felicitarte por los detalles tan sublimes de tu blog y de todas tus experiencias en tus viajes, es primera vez que entro. Que tremendo respeto y admiración siento por el pueblo saharui por aguantar más de 30 años así. Lamentablemente Marruecos tiene una alianza de hierro con E.U, y múltiples negocios con España, quien esta explotando el Banco pesquero saharui sin derecho alguno. No creo que cambie mucho su situación, pero ojala algún día la ONU y la Comunidad Internacional presione para que Marruecos se retire.. ojala!

    ¡Gracias infinitas por tu blog!, nunca hubiera esperado que un colombiano, hubiera podido conocer y escribir tan maravilloso relato del pueblo saharui.

    Te paso estas pàginas por si no las conocias: http://www.wsrw.org/
    https://www.facebook.com/MujeresSaharauisUNMS

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