La Ciudad de Oro: Una caminata por el Centro de Johannesburgo, Sudáfrica

En mi última entrada les conté que me iba de viaje por África durante un mes y que no creía que fuera a aparecer mucho por acá, sin embargo, tengo que confesarles que me dio síndrome de abstinencia del blog así que aquí estoy de nuevo.  La entrada de hoy la hago desde Johannesburgo, Sudáfrica, una ciudad que a mí particularmente me genera muchos sentimientos diferentes y encontrados. Supongo que los que han tenido la fortuna – y digo fortuna porque para mí ésta es una de esas grandes joyas que tiene África para ofrecer – estarán de acuerdo conmigo en que uno no sabe qué sentir en Johannesburgo. Yo no he podido saber si estoy en el primer mundo, en el segundo, en el tercero o en el cuarto…  Lo único que sí sé es que la ciudad te cautiva y te llena de felicidad. Y es que es difícil de entender cómo una ciudad que tiene un pasado tan, pero tan oscuro, marcado por décadas de explotación laboral, segregación política y económica, racismo, violencia, represión, aislamiento internacional y crimen, se convirtió en menos de 20 años en una ciudad próspera, amable, agradable, productiva e integrada a la economía mundial.  Es una ciudad que te sorprende porque estando en África te encuentras con una infraestructura de primer mundo, te sorprende porque poco a poco ha ido dejando de ser una de las más violentas del planeta para convertirse en una ciudad global, porque zonas que hace tan sólo 6 años eran completamente inhabitables hoy florecen con bares, cafés, empresas, restaurantes y centros comerciales. Es una ciudad que, en mi concepto, ha renacido de entre las cenizas para ocupar el lugar que se merece no sólo en África sino en el mundo.

¿Pero por qué dije todo lo anterior?  Les explico. Yo he tenido la oportunidad de venir a Johannesburgo en 6 oportunidades. La primera vez que vine en 2004 lo único que recibí eran advertencias: ¡No vayas al centro! ¡Cuidado con tus pertenencias! ¡No camines solo por la calle! ¡No salgas de noche!  Lograron intimidar hasta a un colombiano que, como yo, había vivido los peores años de la violencia en Colombia – y eso es bastante difícil de hacer -. Yo veía una ciudad llena de gente… pero no veía una ciudad con vida. Era literalmente una gran cárcel en la cual sus habitantes protegían sus casas con cercas de 3 y 4 metros de alto para evitar que fueran robadas. La gente salía en sus carros que servían como una “burbuja” que los aislaba del entorno y se dirigían a sus trabajos o centros comerciales… siempre adentro, siempre “auto-encarcelados” porque afuera era peligroso, era MUY peligroso. Pero claro, la vaina era entendible. Johannesburgo tenía una de las tasas más altas de criminalidad del mundo, el Apartheid político acababa de terminar pero el económico continuaba en todo su esplendor y lograr sacar a las poblaciones negras de la miseria tomaría muchos años. Mientras eso pasaba, los robos y asesinatos estaban a la orden del día.

Recuerdo que las primeras veces que vine siempre quise conocer ese centro de Johannesburgo que había sido el epicentro económico de este país durante el Apartheid pero que con su caída, había sido retomado por las poblaciones negras y ahora era una suerte de limbo impenetrable para un blanco extranjero como yo.  Finalmente, luego de tanto rogarle a mi amiga Patricia para que me llevara – porque yo claramente no me iba a meter solo después de todas las recomendaciones…  y eso que soy colombiano -, logré que en 2008 nos montáramos en un carro y condujéramos hasta el centro. No puedo decir que fui al centro, lo único que puedo decir es que me mostraron el centro a través de la ventana del auto por aproximadamente unos 10 minutos. Fuimos, lo vimos y salimos raudos y veloces de allí, básicamente porque cada semáforo era un peligro inminente y cada persona que nos miraba podía estarnos viendo como su siguiente presa. La vaina era complicada y sobre todo sorprendente. Yo no podía creer como en menos de 15 minutos de recorrido, uno pudiera pasar de una zona como Sandton en el norte que era amable, organizada y llena de vida al mejor estilo de cualquier ciudad europea, a un lugar como el centro que, como les dije, era un gran limbo impenetrable. Era dos ciudades en una, 2 realidades completamente diferentes, 2 mundos aparte.

Pero las cosas cambiaron y cambiaron MUCHO. Las políticas del gobierno comenzaron a dar resultados, las poblaciones negras empezaron a recibir los beneficios de la libertad por la que lucharon durante décadas, su calidad de vida empezó a mejorar y con eso, la situación general de la ciudad.  Ahora, estaría mintiendo si digo que todo es color de rosa para los negros que sufrieron en carne propia el Apartheid.  Todavía existe la pobreza – y mucha -, todavía existe la violencia y el camino que les falta por recorrer es bastante largo.  Sin embargo, la situación general ha mejorado radicalmente… a tal punto que este colombiano que les habla finalmente cumplió su sueño de CAMINAR – sí señores, caminar- el centro de Johannesburgo sin terminar robado, atracado o con una bala entre ceja y ceja.  La primera vez que lo hice fue el año pasado y tengo que confesarles que no me sentía muy a gusto. Básicamente porque la caminata la tuvo que organizar la embajada de Colombia en Pretoria con un guía especializado en el Centro de Johannesburgo y Jabulani – nunca se me va a olvidar su nombre porque era igual al del balón que se usó en el mundial de fútbol -, nuestro guardaespaldas – sí señores, un guardaespaldas – privado. Durante el trayecto mis amigos y yo íbamos cagados del susto – perdonarán la expresión pero aplica perfecto -, mirando a todas partes y más preocupados por no ser atracados que por ver lo que el guía nos estaba mostrando. Aterrorizados pero finalmente conociendo el centro de Johannesburgo.

Pasó un año y ayer volví al centro. Esta vez sin guía, esta vez sin guardaespaldas, esta vez simplemente con mis amigos – muchos de ellos mujeres -, un mapa y nuestro sentido de la ubicación.  Pero lo más importante, esta vez sin la paranoia de la seguridad.  Por alguna razón abandonamos esta percepción de que estábamos en un campo de guerra y nos dedicamos a disfrutar la ciudad.  Y claro, ayer entendí muchas cosas que antes, por las constantes advertencias del pasado, nunca había siquiera cuestionado. Primero, el centro de Johannesburgo es una verdadera joya. Los edificios son absolutamente maravillosos, el manejo del espacio público es simplemente brillante, el lugar es limpio, ordenado, amable, verde, con clase y con un “alma” – osea aquello que te hace sentir que un lugar tiene historia, sabor, calor humano – que te invade. Segundo, si bien hay que tener las precauciones que tendría uno en cualquier gran ciudad, la seguridad no es un problema. Encontré muchísima más gente dispuesta a ayudarte que a robarte – de hecho ninguno quiso robarme -. Mi conclusión: fui víctima de lo que tanto me indigna sobre la imagen de mi país. Todo el mundo cree que Colombia es un gran campo de batalla de donde salir vivo es un gran milagro y yo había creído lo mismo de Johannesburgo… ¡GRAN ERROR! Y aprovecho la oportunidad no sólo para arrepentirme sino para pedir disculpas… no le estaba haciendo justicia a la ciudad. Tercero, venir a Sudáfrica y no conocer el centro de Johannesburgo es no venir a Sudáfrica.  El lugar está siendo restaurado, rehabilitado y reintegrado a las dinámicas de la nueva Sudáfrica.  Recorrer sus calles significa literalmente recorrer la historia, ese pasado oscuro que hoy se deja justamente ahí, en el pasado, para dar paso a la nueva Sudáfrica de los derechos y multiétnica.

Conclusión, Johannesburgo – y particularmente el centro – es un must-see, una ciudad imperdible que no sólo se disfruta sino que también te enseña. Eso sí, antes de venir asegúrense de haber leído algo sobre la historia de este país y particularmente sobre el Apartheid. Entenderán que las calles de esta ciudad enseñan mucho más que un libro o un salón de clases. La ciudad, como el país, es inspiradora y devuelve la esperanza en que las cosas se pueden hacer bien. En últimas, la luz sí estaba al final del túnel.

Pero bueno, ya voy a dejar de hablar tanto y los dejo con las imágenes que ayer me cautivaron y que ubicaron a Johannesburgo en el top 10 de mis ciudades favoritas. Eso sí, me perdonarán la calidad de algunas de las fotos pero el sol de invierno en Sudáfrica es un atentado contra cualquier cámara…  todas las fotos salen a contraluz. Espero que las disfruten tanto como yo… Y una última cosa, como este blog es de banderas, encontrarán al final una sección especial de las banderas que vi en el centro de Johannesburgo. No es por nada pero algunas de esas fotos me quedaron increíbles – y claro, modestia aparte -.  Aquí están entonces:

Zona de Hillbrow en el Centro de Johannesburgo - cerca de la Corte Constitucional de Sudáfrica
Zona de Hillbrow en el Centro de Johannesburgo – cerca de la Corte Constitucional de Sudáfrica
El pasaje se llama "La caminata de los derechos". A la izquierda el edificio de la Corte Constitucional de Sudáfrica y en sus paredes hay inscripciones con todos los derechos consagrados en la Constitución. El monstruo representa el pasado oscuro del país y se opone a la luz y la libertad que están arriba de las escaleras.
El pasaje se llama “La caminata de los derechos”. A la izquierda el edificio de la Corte Constitucional de Sudáfrica y en sus paredes hay inscripciones con todos los derechos consagrados en la Constitución. El monstruo representa el pasado oscuro del país y se opone a la luz y la libertad que están arriba de las escaleras.
Corte Constitucional de Sudáfrica
Corte Constitucional de Sudáfrica
Antigua cárcel donde está ubicada hoy la Corte Constitucional de Sudáfrica
Antigua cárcel donde está ubicada hoy la Corte Constitucional de Sudáfrica
Antigua cárcel donde está ubicada hoy la Corte Constitucional de Sudáfrica
Antigua cárcel donde está ubicada hoy la Corte Constitucional de Sudáfrica
Panorámica de Johannesburgo desde la Corte Constitucional
Panorámica de Johannesburgo desde la Corte Constitucional
Antiguo fuerte militar de la época del Apartheid en el centro de Johannesburgo
Antiguo fuerte militar de la época del Apartheid en el centro de Johannesburgo
Johannesburgo desde el fuerte militar
Johannesburgo desde el fuerte militar
Antigua cárcel para mujeres prisioneras políticas durante el régimen del Apartheid
Antigua cárcel para mujeres prisioneras políticas durante el régimen del Apartheid
Panorámica del Centro de Johannesburgo
Panorámica del Centro de Johannesburgo
Panorámica del Centro de Johannesburgo desde el "Top of Africa"
Panorámica del Centro de Johannesburgo desde el “Top of Africa”
Johannesburgo desde el "Top of Africa". Al fondo se ve el estadio de Soccer City y las montañas construidas con los restos de las minas de oro
Johannesburgo desde el “Top of Africa”. Al fondo se ve el estadio de Soccer City y las montañas construidas con los restos de las minas de oro
Panorámica del Centro de Johannesburgo - A la derecha se divisa el Puente Nelson Mandela
Panorámica del Centro de Johannesburgo – A la derecha se divisa el Puente Nelson Mandela
Panorámica de la Plaza Gandhi en el Centro de Johannesburgo
Panorámica de la Plaza Gandhi en el Centro de Johannesburgo
Panorámica del Centro de Johannesburgo
Panorámica del Centro de Johannesburgo
Estatua en honor a un repartidor de periódicos negro asesinado por las fuerzas de seguridad del régimen del Apartheid cerca de la Plaza Gandhi
Estatua en honor a un repartidor de periódicos negro asesinado por las fuerzas de seguridad del régimen del Apartheid cerca de la Plaza Gandhi
Plaza Gandhi en el centro de Johannesburgo
Plaza Gandhi en el centro de Johannesburgo
Plaza Gandhi en el centro de Johannesburgo
Plaza Gandhi en el centro de Johannesburgo
Monumento a las minas de oro
Monumento a las minas de oro
Edificio Nelson Mandela
Edificio Nelson Mandela
Parlamento de la Provincia de Gauteng
Parlamento de la Provincia de Gauteng
Parlamento de la Provincia de Gauteng
Parlamento de la Provincia de Gauteng
Edificios en el Centro de Johannesburgo
Edificios en el Centro de Johannesburgo
El rinoceronte dorado
El rinoceronte dorado
Más monumentos a la minería en el Centro de Johannesburgo
Más monumentos a la minería en el Centro de Johannesburgo
Y más monumentos a la minería en el Centro de Johannesburgo
Y más monumentos a la minería en el Centro de Johannesburgo
Y nuevamente más monumentos a la minería en el Centro de Johannesburgo
Y nuevamente más monumentos a la minería en el Centro de Johannesburgo
Monumento a los Springboks - símbolo nacional y además el nombre del equipo de rugby del país
Monumento a los Springboks – símbolo nacional y además el nombre del equipo de rugby del país
Edificio sede de la Compañía Minera Anglo American
Edificio sede de la Compañía Minera Anglo American
Centro de Johannesburgo
Centro de Johannesburgo
Zona de Newtown en el Centro de Johannesburgo
Zona de Newtown en el Centro de Johannesburgo
Museo de SAB Miller en el Centro de Johannesburgo
Museo de SAB Miller en el Centro de Johannesburgo
A la izquierda el edificio en forma de diamante que solía ser la sede de De Beers, a la derecha el edificio de Coca-Cola - Centro de Johannesburgo
A la izquierda el edificio en forma de diamante que solía ser la sede de De Beers, a la derecha el edificio de Coca-Cola – Centro de Johannesburgo
Mezquita en el Centro de Johannesburgo
Mezquita en el Centro de Johannesburgo
Monumento a la Paz
Monumento a la Paz
Johannesburgo (36)
Sede del Congreso Nacional Africano en Johannesburgo
Antiguo edificio en forma de diamante de la compañía minera De Beers en Johannesburgo
Antiguo edificio en forma de diamante de la compañía minera De Beers en Johannesburgo
Edificio de Coca-Cola en el centro de Johannesburgo
Edificio de Coca-Cola en el centro de Johannesburgo
Museo de SAB Miller en el centro de Johannesburgo
Museo de SAB Miller en el centro de Johannesburgo
Museo de Ciencias de Johannesburgo
Museo de Ciencias de Johannesburgo
Panorámica del Centro de Johannesburgo
Panorámica del Centro de Johannesburgo
Museo de África en Johannesburgo
Museo de África en Johannesburgo
Kippie's, un antiguo bar de jazz en Johannesburgo
Kippie’s, un antiguo bar de jazz en Johannesburgo
Estación Central de Trenes de Johannesburgo
Estación Central de Trenes de Johannesburgo
Panorámica del centro de Johannesburgo
Panorámica del centro de Johannesburgo
Puente Nelson Mandela
Puente Nelson Mandela

 

Y ahora mi parte favorita…  las fotos de banderas de Sudáfrica que tomé en el centro de Johannesburgo. Hay algunas secuencias de las banderas ondeando lo que demuestra mi nivel de disfuncionalidad extrema pero no importa. Se las dejo en forma de galería porque sino me puedo estar envejeciendo mientras subo foto por foto a esta cosa… háganle click y solucionan lo de las vistas en miniatura. Espero que las disfruten:

Y hasta aquí llegamos por hoy. Nos vemos en una próxima oportunidad, probablemente desde Pretoria. Un abrazo y como siempre: ¡Adiós pues!

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15 comentarios

  1. Hay monumentos para grandes personajes, pero también para alguien “sin importancia” como el repartidor de periódico.

    Por fin vi gente caminando por las calles en las fotos de este blog. Me inquieta mucho ver los espacios vacíos, aunque entiendo que se quiere mostrar el lugar como tal.

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  2. Me gustó la forma en que relatas lo que viste y sentiste estando ahí en un lugar tan lleno de historia y que tanto te apasiona, gracias por contarnos este tipo de anécdotas *thumbs up* 🙂

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