Yo detesto los imaginarios. Sí, los detesto porque los imaginarios permiten que un lugar o una persona se convierta única y exclusivamente en una sola cosa. Para dar algunos ejemplos, París se convierte en la “ciudad luz” llena de museos y arte en sus calles, Londres en una ciudad hermosa donde la comida es inmunda y llueve 28 horas al día, y Johannesburgo y Bogotá son las ciudades más peligrosas del mundo donde uno no puede recorrer sus calles caminando sin terminar robado en alguna esquina. Ahora, no estoy diciendo que los imaginarios sean mentira, sólo estoy diciendo que los imaginarios son INCOMPLETOS.  Muy a pesar de los importantísimos avances en seguridad en Bogotá y Johannesburgo durante los últimos años, los imaginarios las siguen ubicando como lugares que no se pueden visitar si no se quiere morir en el intento…  y esa afirmación difiere bastante de la realidad. París efectivamente es la ciudad luz pero a mí me pareció que era más un museo que una ciudad y, en consecuencia, perdió gran parte de lo que para mí es importante…  No pude con París y quería salir corriendo de ahí. Conclusión: Los imaginarios crean expectativas, lavan cerebros y reducen los lugares a una sola cosa y eso, mis estimados lectores, es inaceptable.

En consecuencia, creo que si uno quiere saber en realidad de qué se trata un lugar, es necesario visitarlo y estar en contacto con tantas historias y realidades como sea posible, no sólo la que nos muestran en televisión. ¿Estamos de acuerdo?  Por cosas de la vida, Europa fue el último de los continentes que conocí. Empecé por Madrid y Barcelona, luego pasé a París, a Múnich, a Estocolmo y terminé en Lisboa… claro, me falta mucho por visitar en Europa pero era un buen comienzo.  Mis imaginarios sobre Europa se habían confirmado. Había visto la Torre Eiffel en París, la Puerta de Alcalá en Madrid, la Rathaus en Múnich e incluso había tenido un tour dirigido por la mismísima Princesa Victoria de Suecia en el Palacio Real de Drottningholm en las afueras de Estocolmo. Europa era todo lo que yo había creído que era: grandes castillos, ciudades majestuosas, parques hermosos y monumentos imponentes. Los imaginarios habían comprobado ser verdad… pero no la única verdad sino una de las verdades. También había visto una pobreza que no se muestra en televisión, había visto basura en las calles, había visto la crisis económica, había visto inmigrantes que pasan hambre para poder sobrevivir… En fin, había visto que Europa sí es el lugar maravilloso del que me habían hablado desde pequeño pero tenía mil y un problemas de los que raramente se habla.

Y más aún, era importante darme cuenta que las historias de Europa no se reducen a Madrid, París, Estocolmo o Londres. Las capitales de Europa Occidental son lugares maravillosos pero claramente NO representan la totalidad de las historias de Europa… una Europa que, al menos en los imaginarios, suele olvidar a la antigua Yugoslavia y sus guerras recientes o la Belarús de Lukashenko, o a las casi inexistentes Moldova o Albania.  Era necesario ver la “otra Europa”, la Europa de la que pocos hablan y que es igual o, en mi concepto, más fascinante que la Europa tradicional.  Era hora de irme a la Europa olvidada y el destino sería justamente la capital de uno de los países más atípicos del continente: Tirana, Albania.

Ustedes se preguntarán: ¿Por qué carajos un colombiano disfuncional como yo escogería a Tirana como el destino de sus vacaciones? La respuesta es fácil y tiene 3 partes: 1. Quería ver algún país de Europa que se saliera de los imaginarios tradicionales, 2. A mí siempre me han causado curiosidad los países con dictadores extraños y Enver Hoxha cabía perfectamente en esa descripción y 3. Albania era el único que me permitía visitarlo teniendo únicamente la visa Schengen. Créanme, cuando a uno le piden visa para ir a todas partes, ahorrarse esos trámites aburridores siempre es una ganancia.

Y ahí estaba yo en el Aeropuerto de Múnich a punto de tomar un vuelo de Lufthansa al país más pobre de Europa, uno de esos países a los que nadie va y de los que no aparece mucho en internet. ¿Qué sabía yo de Albania en ese momento?  Había leído muchísimo sobre Enver Hoxha y sus políticas para implantar un “comunismo verdadero” en el país que lo había llevado a un aislacionismo casi absoluto durante la Guerra Fría. Había leído que sus excentricidades llegaban a tal punto que había ordenado la construcción de 750.000 búnkeres en todo el país para defender a Albania de una “inminente” invasión extranjera.  Había leído que incluso había roto relaciones diplomáticas con la Unión Soviética y China por considerar que sus sistemas eran demasiado liberales – y si uno cree que la Unión Soviética de Stalin era liberal, ya la vida se le complicó -. En fin, era un lugar fascinante. Claro, ya no iba a encontrar a Hoxha y sus excentricidades pero sí iba a encontrar un país que había estado aislado por más de medio siglo y que estaba enfrentándose – sin estar preparado – a un mundo globalizado del que nunca fue parte.

El vuelo fue maravilloso. Empieza con los Alpes austríacos, continúa con la costa croata cubierta de nieve – y pueden ver las imágenes en mi entrada “Mirando por la ventana antes de aterrizar” y termina con las llanuras de la costa albanesa. Todo un espectáculo allá abajo.  Luego el avión empieza a descender entre un cañón que tiene montañas a lado y lado y de repente aparece en medio de la nada el Aeropuerto Internacional Madre Teresa en Rinas, un pueblito cerca de Tirana.  Hasta aquí todo en orden. Una fila eterna en inmigración, albaneses desordenados por todas partes tratando de llegar primero y gritando como si uno estuviera en una plaza de mercado. Bienvenido a Albania.

Alpes austríacos de camino a Tirana
Alpes austríacos de camino a Tirana
Montañas croatas de camino a Albania
Montañas croatas de camino a Albania
Planicies albanesas justo antes de aterrizar en Tirana
Planicies albanesas justo antes de aterrizar en Tirana
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Aeropuerto Madre Teresa de Tirana, Albania
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Aeropuerto Madre Teresa de Tirana, Albania

Salgo del aeropuerto y me encuentro con un lugar limpio, extremadamente ordenado y bastante agradable a la vista. La neblina característica del invierno albanés lo hacía ver particularmente encantador. Primera misión: buscar cómo diablos llegar a Tirana que se encuentra a 45 minutos del aeropuerto.  Miro alrededor, pregunto en inglés por un bus y todo el mundo me mira con cara de “no entiendo nada, hábleme en albanés”. La vida se me complicó. Después de 15 minutos de buscar por todas partes, veo a un señor al lado de un bus dando alaridos que repetía insistentemente “Tiranë, Tiranë”. Me acerco, uso señas, digo “Tirana” y él me dice algo que asumo era el precio del tiquete en albanés.  Yo hago cara de desconcierto y en ese momento el espíritu santo lo ilumina y dice: “two hundred and fifty lekë”. ¿Lekë? Yo no tenía lekë. Saco un montón de monedas de euro del bolsillo, se las muestro, él toma una de dos euros y me dice “no change”. No me iba a poner a pelear yo con un albanés por 20 centavos de euro, ¿cierto?  Me subo al bus y luego de cerca de una hora en Albania estamos en camino a Tirana.

En el trayecto del Aeropuerto a Tirana aprendería una de las lecciones más valiosas de mi viaje a Albania: los conductores están poseídos por el mismísimo demonio. Los buses se atravesaban, la gente salía de la nada y corría a través de la autopista, el conductor se detenía donde le daba la gana, el carro del lado pitaba insistentemente…  Todo era un gran caos.  Luego aprendería que una de las tareas más complicadas en Tirana es cruzar una calle. Es simplemente IMPOSIBLE. El peatón no existe, o no importa, o simplemente lo ignoran. Los carros llevan la vía y uno se jode. Era indiscutiblemente la otra Europa de la que les hablaba y me hizo acordar de mis días en las calles de Nueva Delhi donde el demonio también había hecho de las suyas con los conductores. Pero como todo en la vida tiene una razón de ser, en Albania hay una razón por la cual los conductores son unos psicópatas: Resulta que durante el régimen de Hoxha, los únicos que tenían derecho a tener autos eran los miembros del Partido Comunista. Como el número de vehículos era tan limitado, el gobierno nunca emitió un código de tránsito que regulara las vías del país. El resultado fue que, cuando cayó Hoxha y el país se democratizó, una invasión de autos nuevos entró a una Albania que ni siquiera expedía licencias de conducción. Imagínense ustedes el caos.

Pero bueno, el bus me deja en el centro de Tirana y ahora viene la segunda misión: encontrar el hotel con las instrucciones que había impreso desde internet sin que me maten tratando de cruzar alguna calle de la ciudad. No debía ser complicado, ¿cierto? Salgo de la Plaza Skanderbeg en el corazón de la ciudad, sigo las calles que dice mi papelito maravillos y ¡Oh sorpresa! La calle que necesito no existe. Resulta que George Bush había visitado la ciudad hace poco y a ellos les pareció una buena idea cambiarle el nombre a una de las principales calles de Tirana para honrar al ilustre visitante.  Así la Rruga – calle en albanés – George Bush aparecía en la realidad pero no en mi mapa. Resultado: un colombiano disfuncional perdido en las calles de Tirana.  Sin tener un sólo lekë en el bolsillo y estando en poder únicamente de billetes de 50 euros, busco un café internet para ver si finalmente encuentro el hotel. Y aquí fue mi primer contacto real con los albaneses.  La dueña del café internet, una joven de unos 25 años, se me acerca y me pregunta en un inglés bastante cortado si me puede ayudar.  Le explico mi situación y le digo que si puedo usar uno de sus computadores por 5 minutos porque no tenía dinero con qué pagarle.  A ella no pareció importarle mucho el dinero y procedió a buscar en su computador el teléfono del hotel, hizo una llamada y a los 2 minutos, tenía un mapa detallado con las instrucciones para llegar. Cuando le pregunté cuánto le debía para pasar luego y pagarle me dijo literalmente: “Don’t worry about that. Welcome to Albania” con una sonrisa que aún recuerdo como si hubiera sido ayer. Traten de hacer eso en París a ver cómo les va. Tirana me había empezado a enamorar.

Finalmente llego al hotel sin problemas y en la recepción me regalan el libro más maravilloso de todos. Era una guía turística de Tirana que se llamaba algo así como “Caminando a través de la historia del comunismo en Tirana”. ¡Justo lo que quería!  El libro tenía un recorrido por toda la ciudad en el que le decían a uno dónde mirar, hacia dónde ir, qué había pasado en cada lugar y lo más importante, dónde buscar todos los elementos comunistas que habían sido desmantelados por el nuevo gobierno democrático.  Ya tenía plan para los 4 días que iba a estar en Tirana y yo era un niño feliz. Entonces, con el libro en la mano, empecemos el recorrido por las calles de Tirana:


El centro de Tirana

A diferencia de muchas ciudades del mundo, el centro de Tirana es un lugar calmado, bastante organizado y limpio… claro, con la notable excepción de los psicópatas al volante.  Los edificios que solían ser grises y agresivos durante el régimen de Hoxha han sido pintados de colores vivos que contrastan con la neblina del invierno y le dan un toque bastante agradable a la ciudad.  Un par de ríos canalizados se abren paso entre los edificios, hay parques por todas partes y las estatuas de importantes personajes de la historia albanesa adornan las plazas y los andenes. Ahora, como comentario aislado tienen que aceptar que este parrafito me quedó súper poético. ¿Vieron? No siempre hablo mal de las ciudades, Tirana me cautivó.

Centro de Tirana, Albania
Centro de Tirana, Albania
Centro de Tirana, Albania
Centro de Tirana, Albania
Centro de Tirana, Albania
Centro de Tirana, Albania
Centro de Tirana, Albania
Centro de Tirana, Albania
Estatua de Sulejman Pashë Mulleti, fundador de Tirana, en el centro de Tirana, Albania
Estatua de Sulejman Pashë Mulleti, fundador de Tirana, en el centro de Tirana, Albania
Estatua del Partidista desconocido construida durante el régimen comunista para honrar a los miles de albaneses que dieron su vida en la lucha contra la ocupación fascista italiana. Tirana, Albania
Estatua del Partidista desconocido construida durante el régimen comunista para honrar a los miles de albaneses que dieron su vida en la lucha contra la ocupación fascista italiana. Tirana, Albania
Puente Ura e Tabakëbe: Este puente de piedra otomano fue anteriormente la puerta de entrada a Tirana desde las tierras agrícolas del este a través del Río Lana. En 1930 el caudal del río fue modificado y el puente perdió importancia. Tirana, Albania
Puente Ura e Tabakëbe: Este puente de piedra otomano fue anteriormente la puerta de entrada a Tirana desde las tierras agrícolas del este a través del Río Lana. En 1930 el caudal del río fue modificado y el puente perdió importancia. Tirana, Albania
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Centro de Tirana, Albania
Parlamento de Albania
Parlamento de Albania
Parlamento de Albania en Tirana
Parlamento de Albania en Tirana

 

Y como cada ciudad tiene sus propias dinámicas, Tirana no se quedaría atrás.  Algo que me llamó mucho la atención fue la venta de todo tipo de mercancías en las calles del centro. Claro, es normal que vendan revistas o flores, el asunto es que en Tirana van más allá y uno se puede encontrar a un señor con varios pavos vivos con sus patas amarradas caminando por ahí y ofreciéndoselos a los transeúntes que pasan desprevenidos, miren:

Venta callejera de pavos en el centro de Tirana
Venta callejera de pavos en el centro de Tirana
Venta callejera de flores en el centro de Tirana
Venta callejera de flores en el centro de Tirana

 

Mezquita de Et’hem Bey

Las construcciones en Tirana no son imponentes.  Ustedes no se van a encontrar con un Big Ben o con una Torre Eiffel, nada de eso existe. Lo que sí hay por montones son edificios pequeños y bastante modestos pero que son hermosos y están llenos de historia.  Uno de esos edificios es la Mezquita de Et’hem Bey en la Plaza Skanderbeg – de la que ya les voy a hablar – en pleno corazón de Tirana. Uno pasa por el lado y es como cualquier otra mezquita pequeña del mundo, sin embargo, fue construida entre 1794 y 1821 y fue uno de los 2169 lugares de oración (mezquitas e iglesias) que fueron cerradas por el régimen comunista de Enver Hoxha en 1967. Fue reabierta en 1991 cuando más de 10.000 personas asistieron a la mezquita para orar sin el permiso del Partido Comunista, uno de los hechos que llevaría al cambio del régimen en el país. Las fuerzas de seguridad no se atrevieron a intervenir y a partir de ese momento fueron autorizadas nuevamente todas las religiones en Albania que estaba dejando de ser comunista para entrar lentamente en un proceso democrático.

Mezquita de Et'hem Bey en el centro de Tirana
Mezquita de Et’hem Bey en el centro de Tirana
Mezquita de Et'hem Bey. Construida entre 1794 y 1821. Fue uno de los 2169 lugares de oración (mezquitas e iglesias) que fueron cerradas por el régimen comunista de Enver Hoxha en 1967. Se reabrió en 1991 cuando más de 10.000 personas asistieron a la mezquita para orar sin el permiso del Partido Comunista. Las fuerzas de seguridad no se atrevieron a intervenir y a partir de ese momento fueron autorizadas todas las religiones otra vez en Albania.
Mezquita de Et’hem Bey. Construida entre 1794 y 1821. Fue uno de los 2169 lugares de oración (mezquitas e iglesias) que fueron cerradas por el régimen comunista de Enver Hoxha en 1967. Se reabrió en 1991 cuando más de 10.000 personas asistieron a la mezquita para orar sin el permiso del Partido Comunista. Las fuerzas de seguridad no se atrevieron a intervenir y a partir de ese momento fueron autorizadas todas las religiones otra vez en Albania.

 

Plaza Skanderbeg

Es tal vez el lugar más importante de Tirana. Toda la ciudad está construida alrededor de la Plaza y está destinada a honrar al héroe nacional George Kastrioti Skanderbeg, líder de la guerra de independencia de Albania contra el imperio Otomano en 1443. En la plaza solía haber 2 estatuas más: Una del ex-dictador comunista Enver Hoxha que fue derribada por miles de manifestantes durante la caída del comunismo en 1991 y la otra de Joseph Stalin a la que manifestantes le cortaron la cabeza en 1990 y fue posteriormente retirada por el nuevo gobierno.

La Plaza Skanderbeg además concentra gran parte de los lugares importantes del país.  En sus costados se encuentran el Teatro de la Ópera de Tirana, el Museo de Historia Nacional de Albania, el Hotel Internacional de Tirana, varios ministerios y la Mezquita de Et’hem Bey. La plaza es también el lugar donde termina el Bulevar Dëshmorët e Kombit, un imponente eje vial construido por los italianos durante la ocupación a Albania y que fue utilizado por Musolini para hacer sus imponentes paradas militares en la ciudad. Mejor dicho, para un ñoño de la historia del comunismo como yo, era el paraíso hecho Plaza.

Plaza Skanderberg y estatua del héroe albanés Skanderberg, líder de la guerra de independencia de Albania contra el imperio Otomano en 1443. En la plaza solía haber 2 estatuas más: Una del ex-dictador comunista Enver Hoxha que fue derribada por miles de manifestantes durante la caída del comunismo en 1991 y la otra de Joseph Stalin a la que manifestantes le cortaron la cabeza en 1990 y fue posteriormente retirada por el nuevo gobierno. Centro de Tirana.
Plaza Skanderberg y estatua del héroe albanés Skanderberg, líder de la guerra de independencia de Albania contra el imperio Otomano en 1443. Centro de Tirana.
Panorámica de la Plaza Skanderbeg en el centro de Tirana
Panorámica de la Plaza Skanderbeg en el centro de Tirana
Atardecer de invierno sobre la Plaza Skanderbeg en Tirana
Atardecer de invierno sobre la Plaza Skanderbeg en Tirana
Plaza Skanderbeg en el centro de Tirana
Plaza Skanderbeg en el centro de Tirana
Vista nocturna de la Plaza Skanderbeg y del Museo de Historia Natural. Se ve también la bandera de Albania.
Vista nocturna de la Plaza Skanderbeg y del Museo de Historia Natural. Se ve también la bandera de Albania.
Ministerio de Trabajo Público y del Transporte en la Plaza Skanderbeg en Tirana
Ministerio de Trabajo Público y del Transporte en la Plaza Skanderbeg en Tirana

 

Museo Nacional de Historia de Albania

Cuando uno busca imágenes de Tirana en internet, hay 2 cosas que no faltan casi nunca: panorámicas de la Plaza Skanderbeg y fotos del mosaico que se encuentra en la fachada del Museo Nacional de Historia de Albania. El mosaico es uno de los símbolos más emblemáticos de la ciudad y muestra la evolución de la nación albanesa desde los Ilirianos (385 aC) hasta los partisanos que participaron en la revolución comunista en la primera mitad del Siglo XX, todos alrededor de una mujer que lleva un arma en su mano y un hombre que porta una gran bandera albanesa.

Entonces, como el Museo es EL lugar para aprender sobre la historia de Albania, yo llegué feliz y sonriente, pagué mi entrada de 200 lekë – aproximadamente € 1.50 – y me sumergí en lo que el país tenía para enseñarme.  Lo que no había considerado es que, a diferencia de gran parte de los museos del mundo, éste tenía todas las explicaciones únicamente en albanés.  ¡Decepción!  Pregunté si había un guía o traductor que hablara inglés y ni siquiera entendieron mi pregunta. La frustración se apoderaba de mí. En últimas tuve que recorrer el Museo Nacional de Historia de Albania adivinando qué carajos era lo que decían las explicaciones y sin entender mucho de lo que me estaban diciendo. En cualquier caso, el museo es simplemente maravilloso y la sección del segundo piso sobre la invasión italiana y el comunismo en Albania son imperdibles. Eso sí, asegúrense de llevar un amigo albanés que les traduzca o un diccionario albanés – español… les facilitará mucho la vida. Una última cosa: adentro del museo no dejan tomar fotos, así que ni se molesten en discutir con el guardia… él no es muy amigable que digamos.

Museo de Historia Nacional, Plaza de Skanderberg: El mosaico en la fachada representa el desarrollo de la historia de Albania con representaciones desde los Ilirianos hasta los partidistas. Cuenta la historia de la formación de la nación albanesa. Centro de Tirana
Museo de Historia Nacional, Plaza de Skanderberg: El mosaico en la fachada representa el desarrollo de la historia de Albania con representaciones desde los Ilirianos hasta los partidistas. Cuenta la historia de la formación de la nación albanesa. Centro de Tirana
Museo Nacional de Historia de Albania en Tirana
Museo Nacional de Historia de Albania en Tirana
Museo Nacional de Historia de Albania en Tirana
Museo Nacional de Historia de Albania en Tirana
Museo Nacional de Historia de Albania en Tirana
Museo Nacional de Historia de Albania en Tirana
Museo Nacional de Historia de Albania en Tirana
Museo Nacional de Historia de Albania en Tirana
Museo Nacional de Historia de Albania en Tirana
Museo Nacional de Historia de Albania en Tirana
Águila bicéfala, el símbolo nacional, en la fachada del Museo Nacional de Historia de Albania en Tirana
Águila bicéfala, el símbolo nacional, en la fachada del Museo Nacional de Historia de Albania en Tirana

 

Bulevar Dëshmorët e Kombit

Como les mencioné anteriormente, el Bulevar Dëshmorët e Kombit – que significa literalmente “Bulevar de los Mártires de la Nación” – es el eje vial central de Tirana que parte del Lago Tirana al Sur y termina en la Plaza Skanderbeg en el centro de la ciudad. Sobre él se encuentran gran parte de las galerías, edificios gubernamentales, el centro financiero, cafés y los únicos 2 ó 3 restaurantes medianamente elegantes de la ciudad. El Bulevar Dëshmorët e Kombi es el lugar donde ocurre la poca, escasa vida que tiene Tirana.

Edificios gubernamentales en el Bulevar Dëshmorët e Kombi de Tirana
Edificios gubernamentales en el Bulevar Dëshmorët e Kombi de Tirana
Edificios gubernamentales en el Bulevar Dëshmorët e Kombi de Tirana
Edificios gubernamentales en el Bulevar Dëshmorët e Kombi de Tirana
Edificios gubernamentales en el Bulevar Dëshmorët e Kombi de Tirana
Ministerio de alguna cosa en el Bulevar Dëshmorët e Kombi de Tirana. Sí, mi albanés no me dio para saber de qué era el ministerio.
Edificios gubernamentales en el Bulevar Dëshmorët e Kombi de Tirana
Edificios gubernamentales en el Bulevar Dëshmorët e Kombi de Tirana
Mercado navideño en el Bulevar Dëshmorët e Kombi de Tirana
Mercado navideño en el Bulevar Dëshmorët e Kombi de Tirana
Centro Financiero en el Bulevar Dëshmorët e Kombi de Tirana
Centro Financiero en el Bulevar Dëshmorët e Kombi de Tirana
Estatuas de los Hermanos Frashëri, 3 personajes fundamentales en la creación del Movimiento para el Renacimiento Albanés que llevaría a la independencia del país entre 1870 y 1912.
Estatuas de los Hermanos Frashëri, 3 personajes fundamentales en la creación del Movimiento para el Renacimiento Albanés que llevaría a la independencia del país entre 1870 y 1912.
Estatuas de los Hermanos Frashëri, 3 personajes fundamentales en la creación del Movimiento para el Renacimiento Albanés que llevaría a la independencia del país entre 1870 y 1912.
Estatuas de los Hermanos Frashëri, 3 personajes fundamentales en la creación del Movimiento para el Renacimiento Albanés que llevaría a la independencia del país entre 1870 y 1912.
Antigua sede del Partido Comunista Albanés en el Bulevar Dëshmorët e Kombi de Tirana
Antigua sede del Partido Comunista Albanés en el Bulevar Dëshmorët e Kombi de Tirana
Bulevar Dëshmorët e Kombi de Tirana
Bulevar Dëshmorët e Kombi de Tirana
Centro Financiero en el Bulevar Dëshmorët e Kombi de Tirana
Centro Financiero en el Bulevar Dëshmorët e Kombi de Tirana
Centro Financiero en el Bulevar Dëshmorët e Kombi de Tirana
Centro Financiero en el Bulevar Dëshmorët e Kombi de Tirana
Antigua sede del Partido Comunista Albanés en el Bulevar Dëshmorët e Kombi de Tirana
Antigua sede del Partido Comunista Albanés en el Bulevar Dëshmorët e Kombi de Tirana
Estatua de Ismail Qemali: Fundador del Estado Albanés moderno y primer jefe de Estado del País en 1912.
Estatua de Ismail Qemali: Fundador del Estado Albanés moderno y primer jefe de Estado del País en 1912.
El edificio sirvió como sede de la Embajada Soviética hasta 1961 cuando Albania y la URSS rompieron relaciones diplomáticas. Luego sirvió como sede del Congreso de la República Socialista de Albania y actualmente es la residencia del Primer Ministro. Tirana, Albania
El edificio sirvió como sede de la Embajada Soviética hasta 1961 cuando Albania y la URSS rompieron relaciones diplomáticas. Luego sirvió como sede del Congreso de la República Socialista de Albania y actualmente es la residencia del Primer Ministro. Tirana, Albania
El edificio sirvió como sede de la Embajada Soviética hasta 1961 cuando Albania y la URSS rompieron relaciones diplomáticas. Luego sirvió como sede del Congreso de la República de Albania y actualmente es la residencia del Primer Ministro.
El edificio sirvió como sede de la Embajada Soviética hasta 1961 cuando Albania y la URSS rompieron relaciones diplomáticas. Luego sirvió como sede del Congreso de la República de Albania y actualmente es la residencia del Primer Ministro.
Palacio de los Congresos: Este edificio fue construido por el Partido Comunista Albanés como sede de sus congresos. Actualmente se usa para conciertos y exposiciones.
Palacio de los Congresos: Este edificio fue construido por el Partido Comunista Albanés como sede de sus congresos. Actualmente se usa para conciertos y exposiciones.
Museo Arqueológico de Tirana y Plaza Madre Teresa
Museo Arqueológico de Tirana y Plaza Madre Teresa
Estatua de la Madre Teresa al final del Bulevar Dëshmorët e Kombi
Estatua de la Madre Teresa al final del Bulevar Dëshmorët e Kombi

Y el lugar que viene ahora es uno de mis favoritos en Tirana: La Galería de Bellas Artes.  Claro, es uno de mis favoritos no por las razones por las que cualquier persona normal entraría ahí. De hecho ni siquiera pude entrar porque estaba cerrada pero lo que sí me encantó fue lo siguiente. Resulta que en mi librito mágico sobre Tirana decían que la mayoría de las estatuas comunistas que había en Tirana antes de la democratización se encontraban apiladas en el patio de la Galería de Bellas Artes y que si uno quería verlas, tenía que entrar por un pequeño callejón y buscarlas en medio de un montón de basura que habían acumulado en lo que parecía ser el depósito de la Galería. Como el niño juicioso que soy, le hice caso al libro y terminé dando vueltas y vueltas por la parte trasera del edificio sin éxito alguno. Finalmente, cuando ya me iba a dar por vencido, las vi en la distancia.  Efectivamente estaban apiladas y habían sido ubicadas lejos de la vista de los albaneses que no querían tener nada que ver con ellas… recuerden que incluso a la estatua de Lenin en la Plaza Skanderbeg le cortaron la cabeza. Afortunadamente, para mi deleite, unas pocas se salvaron y pude tener un contacto, aunque pequeño, con la antigua historia comunista del país, miren:

Galería de Bellas Artes en el Bulevar Dëshmorët e Kombi de Tirana
Galería de Bellas Artes en el Bulevar Dëshmorët e Kombi de Tirana
Y después de buscar las famosísimas estatuas comunistas por toda Tirana, me las encontré apiladas detrás de la Galería de Bellas Artes. Nadie las ve y pasan sus días sin pena ni gloria lejos del público.
Y después de buscar las famosísimas estatuas comunistas por toda Tirana, me las encontré apiladas detrás de la Galería de Bellas Artes. Nadie las ve y pasan sus días sin pena ni gloria lejos del público.
Antiguas estatuas comunistas apiladas en la parte trasera de la Galería de Bellas Artes en el Bulevar Dëshmorët e Kombi de Tirana
Antiguas estatuas comunistas apiladas en la parte trasera de la Galería de Bellas Artes en el Bulevar Dëshmorët e Kombi de Tirana
Antiguas estatuas comunistas apiladas en la parte trasera de la Galería de Bellas Artes en el Bulevar Dëshmorët e Kombi de Tirana
Antiguas estatuas comunistas apiladas en la parte trasera de la Galería de Bellas Artes en el Bulevar Dëshmorët e Kombi de Tirana
Antiguas estatuas comunistas apiladas en la parte trasera de la Galería de Bellas Artes en el Bulevar Dëshmorët e Kombi de Tirana
Antiguas estatuas comunistas apiladas en la parte trasera de la Galería de Bellas Artes en el Bulevar Dëshmorët e Kombi de Tirana
Antiguas estatuas comunistas apiladas en la parte trasera de la Galería de Bellas Artes en el Bulevar Dëshmorët e Kombi de Tirana
Antiguas estatuas comunistas apiladas en la parte trasera de la Galería de Bellas Artes en el Bulevar Dëshmorët e Kombi de Tirana

 

La Pirámide

La pirámide fue construida en 1998 como un museo dedicado al dictador – que además, por lo que vemos, quería ser inmortalizado al mejor estilo de los faraones egipcios – Enver Hoxha. Diseñada por la hija de Hoxha, Pranvera, la pirámide es el edificio más caro que jamás se haya construido en el país. Luego del colapso del régimen, la pirámide se convirtió en un centro de convenciones, en una discoteca llamada “La Momia” – en honor a nuestro amigo Hoxha – y luego se pretendió renovar para convertirla en un teatro. Sin embargo, el año pasado el gobierno albanés decidió que la demolería y construiría la nueva sede del parlamento nacional en el lugar. Actualmente hay varios historiadores recogiendo firmas en Tirana para que la pirámide no sea demolida y continúe siendo un recordatorio del pasado oscuro que Hoxha le impuso a Albania.  Y aquí mis comentarios: 1. Me perdonará la señora Pranvera Hoxha pero tengo que decirle que tiene atrofiado seriamente el sentido del gusto… ¡Qué edificio tan inmundo! Tal vez el más feo de Tirana. 2. Mujer, ya habían tumbado a la estatua de su papá de la Plaza Skanderbeg y aún así usted pretende hacerle un mausoleo… agradezca que no llegaron miles de albaneses histéricos con picas y palas a destruirle hasta la última molécula de la pirámide. 3. Yo no sé si la pirámide tenga muchos pisos subterráneos pero la verdad es que el edificio impacta muy poco. Si el objetivo de Pranvera era honrar la “grandeza” de su padre, el resultado no fue el que ella quiso sino algo mucho más cercano a la realidad: algo pequeño, mediocre, sin gracia, con delirios de grandeza y disfuncional. Ya dije.

"La Pirámide": Antiguo museo de Enver Hoxha en el centro de Tirana
“La Pirámide”: Antiguo museo de Enver Hoxha en el centro de Tirana
"La Pirámide": Antiguo museo de Enver Hoxha en el centro de Tirana
“La Pirámide”: Antiguo museo de Enver Hoxha en el centro de Tirana
Señal de la antigua discoteca "La Momia" en "La Pirámide": Antiguo museo de Enver Hoxha en el centro de Tirana
Señal de la antigua discoteca “La Momia” en “La Pirámide”: Antiguo museo de Enver Hoxha en el centro de Tirana

 

Montaña Dajti

Y entonces llega un punto en el cual uno se aburre del librito y de caminar por Tirana, una ciudad hermosa sin duda pero con pocas ofertas de entretenimiento. Ahí es cuando uno toma un taxi y se dirige al teleférico que conduce al Parque Nacional de la Montaña Dajti.  El trayecto no es muy largo porque el teleférico se encuentra en las afueras de la ciudad y la tarifa de los taxis en Albania no es algo preocupante… de hecho cobran tan poco que uno podría decir que son casi gratis.  El trayecto hasta la estación del teleférico es maravilloso porque le muestra a uno una Tirana que no había visto.  Es la Tirana de la periferia, del desorden, de la falta de planeación urbana, de la pobreza.  Es la Tirana que se aleja del centro históricamente dominado por el Partido Comunista y las clases altas albanesas para dar lugar a los albaneses del común.  Es la zona que mi librito no mencionaba pero que, para hacerle justicia a Albania, contenía un montón de historias que era necesario ver.  Si Albania era la otra Europa, ésta zona era la otra Albania… pobre y desordenada pero igualmente digna de ser vista.

Una vez uno llega al teleférico la historia cambia.  El trayecto de casi 40 minutos se hace entre colinas, grandes extensiones de cultivos y lagos, siempre con una panorámica increíble de Tirana atrás y una montaña cubierta de nieve al frente. Ahora, en la Montaña Dajti no hay mucho. Un par de senderos para caminar, nieve por todas partes, un par de restaurantes y un café…  nada del otro mundo.  Sin embargo, afuera de los restaurantes se ve no sólo Tirana sino también Rinas – el pueblo donde está el aeropuerto – y en los días despejados se alcanza a ver el Mediterráneo.  Sin duda un lugar mágico que le permite a uno extraerse de la vida urbana y disfrutar del aire puro con una vista maravillosa de Tirana al frente.

Edificios construidos por el régimen comunista de Enver Hoxha en Tirana, hoy pintados con colores vivos.
Barrios populares en las afueras de Tirana
Teleférico al Parque Nacional de la Montaña Dajti
Teleférico al Parque Nacional de la Montaña Dajti
Teleférico al Parque Nacional de la Montaña Dajti
Teleférico al Parque Nacional de la Montaña Dajti
Teleférico entre Tirana y el Parque Nacional de la Montaña Dajti. En la parte inferior se alcanzan a ver los restos de uno de los búnkeres.
Teleférico entre Tirana y el Parque Nacional de la Montaña Dajti. En la parte inferior se alcanzan a ver los restos de uno de los búnkeres.
Teleférico al Parque Nacional de la Montaña Dajti.
Teleférico al Parque Nacional de la Montaña Dajti.
Teleférico al Parque Nacional de la Montaña Dajti. Sobre la carretera en la montaña se alcanza a ver uno de los búnkeres construidos por Enver Hoxha durante su gobierno.
Teleférico al Parque Nacional de la Montaña Dajti
Parque Nacional de la Montaña Dajti.
Parque Nacional de la Montaña Dajti.
Parque Nacional de la Montaña Dajti.
Parque Nacional de la Montaña Dajti.
Parque Nacional de la Montaña Dajti.
Parque Nacional de la Montaña Dajti.
Panorámica de Tirana desde el Parque Nacional de la Montaña Dajti
Panorámica de Tirana desde el Parque Nacional de la Montaña Dajti
Panorámica de Tirana desde el Parque Nacional de la Montaña Dajti.
Panorámica de Tirana desde el Parque Nacional de la Montaña Dajti.
Panorámica de Tirana desde el Parque Nacional de la Montaña Dajti.
Panorámica de Tirana desde el Parque Nacional de la Montaña Dajti.

Y hasta aquí llegamos con nuestro recorrido por Tirana, una ciudad que hace parte de esa “otra Europa” que no cabe en los estereotipos que solemos tener del viejo continente pero que, al visitarla, no sólo deslumbra con su modesta belleza que se aleja de la opulencia tradicional europea sino que enamora como me enamoró a mí. Es uno de esos lugares donde el consumismo aún no ha invadido todas las esferas de la sociedad y todavía tiene un “alma” encantadora que cautiva al visitante que no esperaba encontrar mucho pero que se va con miles de historias nuevas y enriquecedoras. En mi concepto, una de las grandes joyas de Europa. Pero antes de irme, mis recomendaciones:

  1. Si Albania se pone en su camino, no lo dude ni una sola vez.  Es un país maravilloso que vale la pena visitar no una sino varias veces.  Yo no veo la hora de volver.
  2. A pesar de que Tirana es pequeña y se recorre rápido, hay otros lugares cercanos como Kruja y Durrës que son maravillosos y también merecen un par de días de visita.  Las costas del Mediterráneo en Durrës con sus castillos y fuertes son unas de esas joyas que tiene Albania para ofrecerle al turista.  Lo mismo los castillos de Kruja de los que les hablaré en una entrada futura.
  3. Nunca podré repetir esto lo suficiente: tenga cuidado, TENGA MUCHO CUIDADO con los carros.  Es en serio cuando les digo que son unos psicópatas al volante y no lo dudarán ni un segundo antes de pasarles el carro por encima.
  4. Si va a Tirana hay 2 cosas de las cuales es muy difícil escapar en términos culinarios: Shawarmas y hamburguesas.  Los restaurantes que venden Shawarmas están en TODAS las esquinas y es una de las pocas cosas que está disponible en cualquier lugar y a cualquier hora.  Tendrá sobredosis de ellas.  Ahora las hamburguesas… ¡ay, las hamburguesas!  Albania es el único lugar de los que yo he visitado donde le ponen una gran rodaja de naranja con cáscara y todo a la hamburguesa.  Claro, si a las verduras le untan salsa tártara y luego una naranja y usted muerde eso, le aseguro que estará a segundos de unas náuseas no muy agradables.  Asegúrese de quitarle la rodaja de naranja a la hamburguesa si no quiere vomitar por todo el restaurante.
  5. Los albaneses suelen ser bastante amigables – cuando no van al volante, claro – pero tienen un problema serio: la mayoría sólo habla albanés.  Entonces, si quiere poderse comunicar con alguien en el país siga las siguientes instrucciones: 1. levántese un novio / novia temporal que hable albanés para que lo acompañe durante su estadía en el país, 2. Aprenda a hablar albanés ó 3. Lleve a alguien más para que tenga con quien hablar mientras está allá. Yo fui solo, no hablaba albanés y mis días en Tirana fueron como un retiro espiritual porque casi ninguno de los personajes a los que les hablaba me contestó nunca. Claro, un retiro espiritual no está mal de vez en cuando pero no a todo el mundo le gusta eso.

Y ahora sí, hasta aquí llegué.  Espero haberlos convencido de visitar la “otra Europa” y si lo hacen, envíenme sus comentarios sobre Tirana… quisiera ver cómo les pareció a ustedes.  Nos vemos en una próxima oportunidad. ¡Adiós pues!

PD: Si les gustó esta entrada, menéenla 🙂