Yo no sé cómo será en Europa, pero a los que vivimos a este lado del Atlántico nos ha tocado desde niños aprendernos la historia de América. Una historia que habla de la colonización española, francesa, británica o portuguesa y llena de personajes como Santander, Bolívar, San Martín, O’Higgins o Washington. Es la historia que nos han enseñado y que, probablemente, continuemos enseñándole a nuestros hijos, nietos, bisnietos y así hasta 3 semanas después del apocalipsis… Ahora, aquí no vamos a discutir si los europeos fueron buenos o malos en América… eran otros tiempos, otras necesidades y otra lógica. Y más aún, a mí los europeos me caen bastante bien y no tengo absolutamente nada en contra de ellos  🙂  ¿Pero qué encontraríamos si, en lugar de repetir la misma historia que siempre nos han contado, nos dedicáramos a buscar datos curiosos y desconocidos sobre la historia de América? Pues justamente ese es el tema de nuestra entrada de hoy en la que sacaré el ñoño que llevo adentro y les contaré 3 historias que probablemente ustedes no sepan sobre la historia de América. Es una entrada corta pero sustanciosa, prometido. Entonces, como siempre, traigan café, galletas y acomódense que empezamos:


1. ¿Sabía usted que la República Dominicana pretendió ser parte de Colombia?

Entre 1809 y 1821, la parte oriental de la Isla de la Española vivió un período llamado la España Boba. ¿En qué consistió? Pues resulta que, luego de la firma del Tratado de Paz de Basilea entre España y Francia en 1795, la Capitanía General de Santo Domingo – hoy República Dominicana – fue transferida al domino francés y unificada con la colonia de Saint-Domingue – hoy Haití -. Sin embargo, en 1801, los negros haitianos organizaron una revolución que llevaría a la formación de Haití como estado independiente dejando a la parte oriental de la Isla bajo el dominio francés. En 1809, los criollos recuperaron la Capitanía General de Santo Domingo para España e inició la “España Boba”, un período en el cual el gobierno de Madrid no le prestó mucha atención a la colonia – básicamente porque España estaba quebrada económicamente – generando un gran descontento entre la población.

Y aquí viene lo que nos interesa. El 30 de noviembre de 1821, el teniente José Núñez de Cáceres se inspiró en la campaña que había llevado a cabo Bolívar en América del Sur y declaró la independencia de la Capitanía General de Santo Domingo que a partir de ese momento se conocería como el Estado Independiente del Haití Español. Teniendo en cuenta la importancia que habían adquirido Haití y su revolución en la América de la época, la mayor preocupación de Núñez era una invasión haitiana a su país. En consecuencia, para evitar que los haitianos se hicieran con el Haití Español y así garantizar la supervivencia del nuevo país, Núñez incluyó un artículo en la declaración de independencia en el que se afirmaba que el nuevo Estado no sólo buscaría la protección de Colombia sino que además pretendería unirse a ella como parte del territorio de la Gran Colombia. Les dejo a continuación algunos apartes del libro “Crítica de Nuestra Historia Moderna: primer período del Estado libre en la parte española de la isla de Santo Domingo” que hablan de los deseos dominicanos de unión con Colombia:

Después las autoridades españolas se rindieron en cada una de las guarniciones o posiciones, y rebeláronse, sucesivamente, a favor de los sublevados, los Fuertes de San Diego, San José, y el baluarte del Conde. Hicieron se soltar los presos en la Cárcel Pública. Así, pues, preparadas las cosas del modo más conveniente, en el amanecer se vio enarbolar en el Homenaje la bandera colombiana, e hízose la Independencia sin efusión de sangre, en la noche del 30 de noviembre al 1º de diciembre del 1821, y al decir de un historiador, “la Capital, que se había dormido a la sombra del pabellón de Castilla, se despertó cobijada por el de Colombia, y de esclava tributaria que era de España, se elevó al rango de Nación libre, soberana e independiente” (Pág. 141).

Proclámase solemnemente en ese memorable 1º de diciembre del año 1821, el autonómico Estado Dominicano, desplegándose en todas las fortalezas, guarniciones y edificios públicos las banderas de la república sudamericana de Colombia (Pág. 150).

Por virtud del segundo acto –el cual consistía en un Reglamento Provisional que valía Constitución, y que formaba un cuerpo de 39 artículos– la parte Este de la antigua isla Española, se declaraba un Estado libre, independiente y republicano. Bien como tal Estado celebraría un tratado de alianza posterior con Colombia para componer un estado de la Unión sudamericana señalada: así, un diputado debería ser enviado cerca de Bolívar portador de la noticia del trueque político habido en nuestro suelo, con el fin de manifestarle expresamente la voluntad colectiva de incorporación a Colombia. Otro diputado encaminaría sus pasos hacia Puerto Príncipe para proponer a Boyer un pacto de amistad, comercio y alianza en común defensa y seguridad para los dos territorios que se compartían la Isla desde tiempos del Descubrimiento (Pág. 161).

Bandera del Estado Independiente del Haití Español entre 1821 y 1822. ¿Les parece conocida? (Fuente)

Todo estaba dispuesto y Núñez envió a Antonio María Pineda a Colombia para negociar la unión. Sin embargo, al llegar a Santa Fe – hoy Bogotá -, Pineda se encontró que Bolívar había partido para continuar con la liberación de los territorios de la América del Sur. Para acortarles la historia, Bolívar nunca se enteró a tiempo de la propuesta del Haití Español y, en el proceso, Jean Pierre Boyer – el presidente de Haití – invadió la parte oriental de la Isla argumentando que el territorio de la Española era “único e indivisible”. De esta manera, el Estado Independiente del Haití Español dejó de existir el 9 de febrero de 1822 – 9 semanas después de la declaración de independencia – y Colombia se quedó sin las playas coquetonas de Punta Cana.


2. ¿Sabía usted que Dinamarca vendió su última colonia en América por USD 25 millones?

La presencia de Dinamarca en el Caribe data de 1666 cuando la Compañía Danesa de las Indias Occidentales y Guinea conquistó la isla de St. Thomas. Posteriormente, en 1718 continuó su expansión con la conquista de la Isla de St. John y finalmente consolidó su dominio luego de la compra de la Isla de St. Croix a Francia en 1733. La llegada de los daneses a lo que ahora se conocería como las “Indias Occidentales Danesas” significó una especialización del territorio en el cultivo de la caña de azúcar que se convertiría en la razón para la llegada de miles de esclavos desde África además de una fuente de ingresos confiable y segura para los colonos daneses.

Sin embargo, luego de la revolución danesa de 1848, la esclavitud fue abolida en todo el país – incluidas las Indias Occidentales danesas – generando un incremento en los costos de mano de obra y disminuyendo la capacidad real de producción de azúcar en las islas. Así, con una disminución de los ingresos que recibía la metrópoli desde las islas y un aumento en los gastos de administración, el gobierno de Copenhague empezó a considerar la posibilidad de ceder el territorio a algún otro país dispuesto a recibirlo. Mejor dicho, era algo del estilo: ¡que alguien POR FAVOR se quede con esas islas que no las quiero más!

Un primer intento de salir de las islas ocurrió en 1864 cuando luego de la firma del Tratado de Viena, Dinamarca intentó negociar con Prusia un cambio de las Indias Occidentales Danesas por el territorio de Jutlandia del Sur. Claro, los prusianos los mandaron a freír espárragos porque a ellos poco o nada les interesaban unas islas poco productivas y perdidas en el Caribe a miles de kilómetros de Europa.

Intento número 2: Luego de la Guerra Civil Estadounidense, el gobierno de Washington manifestó su interés en construir una base naval en las Islas danesas en el Caribe. Después de algunas negociaciones, el parlamento danés aprobó la venta de las Indias Occidentales Danesas a los Estados Unidos por un valor USD 7.5 millones… Los daneses estaban FELICES porque finalmente lo habían logrado. Lo que no sabían era que el Congreso de Estados Unidos nunca ratificaría el tratado argumentando que las islas eran propensas a la destrucción por huracanes e inundaciones. Ese negocio se había ido por el inodoro.

Y la tercera sería la vencida. Durante la Primera Guerra Mundial, la preocupación de Estados Unidos por la presencia de submarinos alemanes en el Caribe creció considerablemente. Incluso, uno de los mayores debates en Washington fue la posibilidad de que Dinamarca fuera capturada por Alemania y, en consecuencia, las posiciones danesas en el Caribe – bastante cercanas a Estados Unidos, por demás – caerían en manos enemigas. Para solucionar este pequeño problemita, Estados Unidos y Dinamarca negociaron en 1916 lo que se llamaría el “Tratado de las Indias Occidentales Danesas” en el que se estipulaba la cesión de soberanía de las islas a Estados Unidos a cambio de un pago de USD 25 millones en oro para Dinamarca.

Las ratificaciones del Tratado se concluyeron el 9 de marzo de 1917 y el pago de los USD 25 millones se hizo el 31 de marzo del mismo año. Finalmente, el 1 de abril de 1917, las Indias Occidentales Danesas pasaron a llamarse las Islas Vírgenes de Estados Unidos y ese día es celebrado cada año como el “Día de la Transferencia”.  A pesar de que Estados Unidos le concedió la nacionalidad a todos los habitantes de las islas a partir de 1927, las Naciones Unidas aún consideran a las Islas Vírgenes Británicas como un Territorio No Autónomo y, en consecuencia, debe ser objeto de un proceso de descolonización.

Bandera de las Islas Vírgenes Estadounidenses (Fuente)

3. ¿Sabía usted que al menos 6 países del Caribe han pretendido convertirse en provincias canadienses?

Desde 1882 hasta 2009, un grupo de países y territorios que fueron colonias británicas en el Caribe han manifestado su interés en convertirse en provincias canadienses. ¿Por qué? Aunque existieron intentos durante la última década del Siglo XIX, la mayoría de casos ocurrieron después de la Primera Guerra Mundial. Resulta que el Primer Ministro Británico de la época, el señor Lloyd George, inició una política en la cual las posesiones británicas en Oceanía serían transferidas en administración a Australia y Nueva Zelanda para, así, facilitar el control y consolidar el imperio británico durante una época de inestabilidad mundial. Al ver que el modelo había funcionado en Oceanía, George propuso implementar la misma política en América con una transferencia de las colonias británicas en el Caribe, Terranova y las Islas Falkland (Malvinas) al gobierno canadiense como garante del imperio en este lado del Atlántico. Lo que el señor George no había considerado era la negativa del gobierno de Ottawa que se negaba enfáticamente a convertirse en una potencia colonizadora en las Américas.

Sin embargo, a pesar de que Canadá no le siguió el juego a George, algunos territorios caribeños sí consideraron el ingreso a la federación canadiense como una opción viable para su futuro político.  Algunas de estas iniciativas incluyeron :

Jamaica y Barbados:

A finales del siglo XIX consideraron la unión con Canadá como una salida a los problemas políticos y económicos de las islas.

Bahamas:

En 1911 solicitó su ingreso a la federación pero fue rechazada por el Parlamento canadiense.

Islas Turcas y Caicos:

Han intentado convertirse en una provincia más de Canadá desde los años 70 pero han recibido múltiples rechazos por parte del Gobierno de Ottawa. El más importante de ellos ocurrió a principios de la década de 1980 cuando Canadá argumentó que unos posibles diálogos con las Islas podrían afectar el resultado de las elecciones generales programadas y se negó a la solicitud afirmando que Ottawa no podía influenciar la voluntad de los votantes de las Turcas y Caicos. El último contacto ocurrió en 2009 y fue respondido por Canadá a través del parlamentario Peter Goldring con la siguiente frase: “I… do not advocate the “annexation” of The Turks and Caicos Islands, as this term is one that is associated with colonialism“. Al mismo tiempo afirmó que no fomentaba una unión con la islas a no ser que existiera “a clear and determined great majority of overwhelming will by both countries’ citizens for such an association“. Finalmente propuso que la mejor vía era una unión económica a través de acuerdos de libre comercio y una unión aduanera.

Indias Occidentales Británicas:

La idea surgió después de la Primera Guerra Mundial antes de la independencia de gran parte del Caribe británico.  Las negociaciones fueron fomentadas por hombres de negocios canadienses que tenían actividades comerciales y financieras en las islas del Caribe y llegaron a un punto tan avanzado que el Primer Ministro Canadiense Robert Borden solicitó la realización de un informe titulado Confidential Memorandum Upon the Subject of the Annexation of the West India Islands to the Dominion of Canada. Finalmente  este documento sería descartado por el gobierno canadiense al no querer convertirse en una potencia colonial. Algunas de las ventajas que se expusieron para justificar la unión fueron:

  • Incremento en el territorio canadiense de 290.000 km2 sumado a un aumento poblacional de 2’300.000 personas.
  • La tenencia de la tierra en el trópico le permitiría a Canadá garantizar su seguridad alimentaria al tener disponibilidad de productos agrícolas todo el año. Además, disminuiría la dependencia canadiense de los productos provenientes del sur de los Estados Unidos.
  • Posibilidad de generar energía eléctrica mediante las corrientes del mar Caribe.
  • Incremento en el mercado interno canadiense.
  • Sería una forma que tendría el Imperio Británico de compensar a Canadá por su participación en la Primera Guerra Mundial.

Federación de las Indias Occidentales:

Mapa de la Federación de las Indias Occidentales (Fuente)

Fue tal vez uno de los procesos más avanzados del Caribe y se basó en el acuerdo de los líderes de la región para seguir un cronograma bastante estricto de integración. Así, los objetivos se estipularon de la siguiente manera:

  1. Lograr una verdadera integración entre los territorios que conformarían la Federación: Antigua y Barbuda, Barbados, Islas Caimán, Dominica, Granada, Jamaica, Montserrat, San Cristóbal y Nevis, Anguila, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Trinidad y Tobago e Islas Turcas y Caicos.
  2. Una vez la integración hubiera sido consolidada, pasarían 5 años para solicitar la transformación de la Federación en un dominio británico.
  3. Finalmente, luego de que se estableciera el dominio británico, se solicitaría formalmente la asociación política con Canadá como la provincia número 11.

A pesar de la planeación del proceso de integración política, Jamaica decidió abandonar la Federación 4 años después de su creación como resultado de problemas insuperables en la relación entre los países más grandes – principalmente Jamaica, Barbados y Trinidad y Tobago – y las islas más pequeñas. Luego de Jamaica, Trinidad y Tobago abandonó la federación seguido por Barbados y luego por el resto de territorios insulares. Al colapsar la Federación de las Indias Occidentales, también se frustró el proyecto de integración con Canadá en 1962.

Y hasta aquí llegamos con nuestra entrada corta de hoy sobre 3 de las historias desconocidas de la historia de América. Espero que les haya gustado y volveré en una próxima oportunidad con algún otro tema extraño que se me ocurra. Por ahora, pásenla bueno y, como siempre, ¡adiós pues!

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