Se acercaban los meses finales de 2013 y a mí se me había metido en la cabeza que quería ir a Asia Central. Moría por ver con mis propios ojos la materialización de la megalomanía de Saparmurat Niyazov con sus estatuas en Ashgabat, Turkmenistán, las grandes construcciones de la ruta de la seda en Samarkanda en Uzbekistán y las plataformas petroleras construidas por el gobierno de Azerbaiyán en las costas del Mar Caspio cerca de Bakú. Era un viaje con el que había soñado por años y finalmente se iba a hacer realidad… Pero claro, como todo siempre es susceptible de colapsar, yo quería ir pero claramente los gobiernos de los países de Asia Central no querían que yo fuera. Los precios eran exorbitantes, las visas se tornaron imposibles de conseguir desde Colombia y finalmente el universo confabuló en mi contra y me mató las esperanzas. No habría Asia Central para mí.

Y entonces vino la segunda tarea… ¿a dónde ir? Me puse a mirar el mapa una tarde y me di cuenta que si los países del oriente del Mar Caspio eran inaccesibles por ahora, los del occidente no lo eran tanto. Georgia no me pedía visa, Armenia me la daba por Internet, Nagorno-Karabakh me la daba a la entrada – y luego hablaremos de esos 3 en este Blog – e Irán, el tan temido y odiado por Occidente Irán, tenía embajada en Bogotá así que el trámite no debería ser difícil… Y efectivamente no lo fue. Llené el formulario, me tomé las 2 fotos, pagué los 40 Euros y llevé todo a la única embajada del mundo donde me han recibido con un sofá cómodo y una iraní encantadora que no sólo me ofreció té y galletas sino que se sentó a contarme sobre su país durante más de una hora. Mi relación con Irán había empezado bastante bien… Ahora sólo había que esperar que el Ministerio de Relaciones Exteriores en Teherán aprobara mi visa.

Una semana y media después recibí la llamada de la embajada informándome que la visa había sido aprobada y que podía pasar a recogerla. Volví a la embajada, nuevamente me recibieron con té y galletas, me pusieron la visa en el pasaporte, me entregaron unas postales de Irán y unas guías de viaje y me fui. Fue sin duda el servicio más cálido y agradable que he recibido en todas las embajadas que he visitado en mi vida… y lo más extraño, esa embajada era la de Irán, un país que es presentado como el mismísimo demonio por Occidente.

Pero seamos honestos. Que me hayan atendido bien en la embajada no significaba que me fueran a tratar bien en Irán, ¿no creen? Durante los días siguientes me empezó a invadir un sentimiento que era una suma de algo de miedo y un profundo respeto hacia este país del que tan mal hablan en los medios de comunicación. Me preocupaban las costumbres desconocidas, el “Gran Hermano” de la revolución islámica que estaría presente en todo momento y en todas partes revisando mi comportamiento, la forma como interactuaría con los iraníes… Mejor dicho, después de haber visitado 64 países del mundo, aquí estaba yo preocupado por lo que iba a pasar y completamente incómodo con la situación. Irán era diferente… era desconocido y eso me generaba un respeto tan grande que no podía menos que moverme con cautela… con mucha cautela.

Y llegó el momento. Abordo un vuelo de Lufthansa en Bogotá, escala en Frankfurt de 2 horas y luego casi 6 horas a Teherán – y en primera clase luego de que una máquina me entregara un papelito maravilloso que decía upgrade… fui absolutamente feliz -. Aterrizamos en Teherán y por el altavoz del avión una de las azafatas dice: We would like to remind you that according to the law of the Islamic Republic of Iran, all women must wear head scarfs at all times. Therefore, all women on this flight are requested to cover their heads now. No quedaba duda, estábamos en Irán. Descendimos del avión y pasamos a inmigración… iraníes por un lado, extranjeros por el otro. Para felicidad mía, el 99.5% de las personas que iban en el vuelo eran iraníes y en la fila de extranjeros únicamente estábamos 4 personas.  El oficial de inmigración que tenía cara de “voy a matar a todo el mundo en este mismo instante, minuto y segundo” me pide el pasaporte, revisa sus datos en el computador, me mira, sonríe – sí, sonríe -, me sella el pasaporte, se para de su silla y me dice Welcome to Iran, I hope you have a wonderful time in our country mientras me devolvía mi pasaporte. Y claro, yo quedé desubicado…  primero porque no esperaba esa frase del señor con cara de psicópata que me había pedido el pasaporte y, segundo, porque no es muy usual que a alguien con un pasaporte que dice “República de Colombia” lo reciban de esa manera. Irán se estaba comportando bien… muy bien.

Bajamos a aduanas y, con excepción de los letreros gigantes que informaban que ingresar bebidas alcohólicas o drogas a Irán podría derivar en penas que iban desde algunas décadas en la cárcel hasta la pena de muerte, todo fue como cualquier otro aeropuerto del mundo. Los oficiales de aduanas sonreían, la gente se abrazaba, novios esperaban a sus novias con flores, niños gritaban al ver a sus madres… lo de siempre. Incluso, me impresionó ver demostraciones públicas de afecto como abrazos o besos entre hombres y mujeres en pleno pasillo del aeropuerto internacional de Teherán. Hasta ese momento, todo en Irán había sido cordialidad y las supuestas diferencias en el trato entre hombres y mujeres no se habían hecho evidentes. Irán era amable, extremadamente amable y no había rastros de ese país que es presentado como la materialización misma del mal.

Salimos del aeropuerto en medio de la madrugada, tomamos un taxi, 30 minutos por una de las mejores autopistas que he visto en mi vida hasta nuestro hotel en el centro de Teherán y, ante nosotros, una ciudad llena de luces y avisos de neón pero sin gente… Claro, eran las 2 am. Nos registramos en el hotel, subimos a nuestra habitación en el piso 12, salgo al balcón y de repente aparece una interminable sucesión de edificios y luces que se iban desvaneciendo en la neblina en la distancia. Una vista que muestra lo imponente que puede llegar a ser Teherán y que les muestro a continuación:

Teherán de noche
Teherán de noche
Teherán de noche
Teherán de noche con la Torre Milad en la distancia
Teherán de noche
Teherán de noche
Teherán de noche
Luna llena sobre Teherán
Teherán de noche
Teherán de noche
Teherán de noche
Un acercamiento bastante borroso a la Torre Milad de noche

Y claro, si Teherán de noche había sido imponente, con la llegada del sol al amanecer lo iba a ser aún más.  Ya no sólo tendría ante mis ojos los interminables edificios y luces de la ciudad sino que también aparecería algo que no había visto de noche y que le da un toque aún más mágico a Teherán: las montañas nevadas en la distancia.

Amanecer sobre Teherán
Amanecer sobre Teherán
Amanecer sobre Teherán
Amanecer sobre Teherán
Amanecer sobre Teherán
Amanecer sobre Teherán
Amanecer sobre Teherán
Amanecer sobre Teherán
Amanecer sobre Teherán
Amanecer sobre Teherán
Amanecer sobre Teherán
Amanecer sobre Teherán
Amanecer sobre Teherán
Amanecer sobre Teherán
Amanecer sobre Teherán
Amanecer sobre Teherán
Amanecer sobre Teherán
Amanecer sobre Teherán
Amanecer sobre Teherán
Amanecer sobre Teherán
Amanecer sobre Teherán
Amanecer sobre Teherán

Y con el amanecer empezaban mis días en Teherán. Era el momento de hacer frente al país que tanto respeto me había generado durante las últimas semanas… Era el momento de salir y explorar. Las paradas estaban claras: primero la Torre de Azadí, luego la Torre Milad, el Museo de las Joyas de la Corona, la Plaza Imam Khomeini y finalmente el Gran Bazar de Teherán… algunos de los lugares más famosos de la ciudad. Ahora, el problema era cómo diablos íbamos a llegar hasta allá. La primera opción fue el metro pero luego nos daríamos cuenta que no había ninguna estación cerca de algunos de los lugares a los que queríamos ir y, con eso, el metro quedó desechado. Luego pensamos en un bus hasta que nos dimos cuenta que todas las señales estaban en farsi y que si nos subíamos en uno de ellos en el primer día en Teherán probablemente terminaríamos en la frontera con Iraq…  Mejor no. Última opción: un taxi. Entonces salimos del hotel y paramos el primer taxi que se apareció. Me acerqué tímidamente al conductor y le dije en inglés: could you take us to the Azadi Tower? How much would it be? El conductor sonrió y me contestó en un inglés que no era perfecto pero era bastante entendible: of course, it would be 75.000 rials (Traducción: 75.000 riales equivalen más o menos a USD 3). Era el taxi más barato de toda la historia del universo así que nos subimos y el buen señor nos llevó a nuestro primer destino: la Torre de Azadí.


Torre de Azadí:

La Torre de Azadí (o Torre de la Libertad en farsi) es tal vez el monumento más representativo de Teherán. Fue construida en 1971 para conmemorar los 2500 años del Imperio Persa y se ha convertido además en el símbolo de la modernización del país. Cuando fue construida se conoció como el Monumento Shahyad en honor al Sha – Rey – de Irán pero posteriormente, con la Revolución Islámica, su nombre fue cambiado por Azadí. Pongámoslo así: Si uno va a Teherán y no sube hasta la cima de la Torre de Azadí, no fue a Teherán.

Pero volvamos a la historia. En el trayecto del hotel hasta la Torre de Azadí, el taxista nos iba explicando cada uno de los edificios que veíamos en el trayecto. “Aquí la Universidad de Teherán… Aquí la Plaza de la Revolución… Aquí la mezquita de no sé qué”. El taxista resultó una de las personas más amables que he conocido. Luego nos daríamos cuenta que no era sólo el taxista sino que todos, absolutamente todos los iraníes con los que nos cruzábamos hacían lo que fuera necesario para ayudarnos y hacernos sentir bien en su país. Finalmente nuestro taxista, que como para variar resultó llamándose Mohammed, se ofreció a esperarnos en Torre de Azadí para luego llevarnos a la Torre Milad, al Gran Bazar y luego al hotel… es decir, todo el día con nosotros por la módica suma de 150.000 riales (aproximadamente USD 6). Todo en Teherán era barato… extremadamente barato.

La Torre de Azadí resultó ser una maravilla. Al llegar al lugar teníamos una imponente torre frente a nosotros que contrastaba de una forma maravillosa con las montañas nevadas que siempre adornan Teherán en invierno, las innumerables banderas iraníes que estaban por todas partes y los interminables jardines de flores y arbustos que hay en los alrededores. Mejor dicho, es un lugar imponente. Los dejo con algunas imágenes:

Llegando a la Torre Azadí
Llegando a la Torre Azadí
Llegando a la Torre Azadí
Llegando a la Torre Azadí
Llegando a la Torre Azadí
Llegando a la Torre Azadí
Llegando a la Torre Azadí
Llegando a la Torre Azadí
Llegando a la Torre Azadí
Llegando a la Torre Azadí
Llegando a la Torre Azadí
Llegando a la Torre Azadí
Torre Azadí
Torre Azadí
Torre Azadí
Torre Azadí
Torre Azadí
Torre Azadí
Torre Azadí
Torre Azadí
Torre Azadí
Torre Azadí
Torre Azadí
Torre Azadí
Torre Azadí
Torre Azadí
Torre Azadí
Torre Azadí
Torre Azadí
Torre Azadí
Torre Azadí
Torre Azadí
Torre Azadí
Torre Azadí
Torre Azadí
Torre Azadí
Torre Azadí
Torre Azadí
Teherán vista desde la Torre Azadí
Teherán vista desde la Torre Azadí
Teherán vista desde la Torre Azadí
Teherán vista desde la Torre Azadí
Teherán vista desde la Torre Azadí
Teherán vista desde la Torre Azadí
Teherán vista desde la Torre Azadí
Teherán vista desde la Torre Azadí
Teherán vista desde la Torre Azadí
Teherán vista desde la Torre Azadí
Teherán vista desde la Torre Azadí
Teherán vista desde la Torre Azadí
Teherán vista desde la Torre Azadí
Teherán vista desde la Torre Azadí
Teherán vista desde la Torre Azadí
Teherán vista desde la Torre Azadí
Torre Azadí
Torre Azadí

Torre Milad

De la Torre de Azadí nos tomaría unos 20 minutos en el taxi de Mohammed para llegar a nuestro siguiente destino: La Torre Milad. Y si el trayecto anterior había sido a través de vías llenas de autos en el centro de la ciudad, ahora iríamos por una red de autopistas que nos demostrarían que la infraestructura vial iraní no tiene nada que envidiarle a la de la mayoría de países occidentales. Puentes, túneles, parques, banderas de Irán… muchas banderas de Irán y claro, publicidad política a favor de la revolución acompañarían nuestro trayecto hasta la Torre Milad, les muestro:

De camino a la Torre Milad
De camino a la Torre Milad
De camino a la Torre Milad
De camino a la Torre Milad
De camino a la Torre Milad
De camino a la Torre Milad
De camino a la Torre Milad
De camino a la Torre Milad
De camino a la Torre Milad
De camino a la Torre Milad
De camino a la Torre Milad
De camino a la Torre Milad
De camino a la Torre Milad
De camino a la Torre Milad
De camino a la Torre Milad
De camino a la Torre Milad
De camino a la Torre Milad
De camino a la Torre Milad
De camino a la Torre Milad
De camino a la Torre Milad
De camino a la Torre Milad
De camino a la Torre Milad
De camino a la Torre Milad
De camino a la Torre Milad
De camino a la Torre Milad
De camino a la Torre Milad
De camino a la Torre Milad
De camino a la Torre Milad
De camino a la Torre Milad
De camino a la Torre Milad
De camino a la Torre Milad
De camino a la Torre Milad
De camino a la Torre Milad
De camino a la Torre Milad
Torre Milad
Torre Milad
Torre Milad
Torre Milad
Torre Milad
Torre Milad
Torre Milad
Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad
Teherán vista desde la Torre Milad

Y al llegar a la Torre Milad – la sexta torre de telecomunicaciones más alta del mundo -, el lugar resulta ser no sólo una torre de telecomunicaciones sino todo un centro de convenciones y entretenimiento con almacenes, restaurantes, hoteles, cafés y peluquerías. Si la torre no estuviera en Teherán sino en París, Madrid, Nueva York o Toronto, estoy seguro que tendría miles y miles de personas haciendo fila para subir todos los días… pero no, la torre está en Teherán y, en consecuencia, no había fila para comprar las entradas y mucho menos para entrar al ascensor que lo sube a uno los 315 metros que lo separan del mirador. Una vez arriba, la vista es simplemente alucinante. Todo Teherán está a los pies y un grupo de mujeres iraníes hermosas pero claro, con su cabeza cubierta, esperan a los visitantes para darles un tour en inglés o en farsi sobre lo que se ve desde las alturas. Es un lugar de esos que quita la respiración:


Museo de las Joyas de la Corona de Persia

Y de la Torre Milad volvemos a la parte antigua en el centro de la ciudad. Nuevamente palacios, oficinas del gobierno, plazas, almacenes, parques, fuentes y gente… mucha gente por todas partes. Y según Mohammed, el mejor lugar para empezar la caminata por el centro es el Museo de las Joyas de la Corona de Persia. ¿Joyas de la corona? Pues sí. Resulta que el gobierno islámico de Irán organizó todas las joyas no sólo del Sha sino de las dinastías anteriores en un museo que se encuentra en el sótano del edificio del Banco Central. En algunos artículos que he leído dicen que es la colección de joyas más grande del mundo… yo no sé si será cierto o no pero lo que sí sé son 3 cosas: 1. Nunca jamás en mi vida había visto tantos diamantes, rubíes y esmeraldas juntos en un solo lugar; 2. No sólo las joyas son impresionantes sino la forma como fueron utilizadas en coronas, cetros, espadas y hasta un GRAN mapamundi hecho con cuanta piedra preciosa se les pueda ocurrir; y 3. Después de ver los excesos de las dinastías iraníes mientras gran parte de su población vivía en la extrema pobreza, uno puede llegar a entender por qué derrocaron al Sha. Tanta riqueza junta es simplemente una vergüenza pero tal vez eso es lo que hace que sea un lugar imperdible en Teherán. Les muestro algunas fotos del Museo de las Joyas de la Corona que encontré en internet y que no sé cómo hicieron para tomarlas porque el lugar tiene medio ejército iraní adentro cuidando las joyas y NO dejan tomar ni una sola fotito:

Mapamundi hecho con esmeraldas en el Museo de las Joyas de la Corona en Teherán (Fuente)
Antigua corona del Sha de Irán (Fuente)
Una de las múltiples espadas con joyas incrustadas en el Museo de las Joyas de la Corona en Teherán (Fuente)

Centro de Teherán

Luego de un rato viendo joyas es hora de salir a caminar Teherán. Al fin y al cabo es la única forma de percibir la verdadera esencia de una ciudad, ¿no creen? La calle Ferdowsi donde se encuentra el Museo de las Joyas es además una de las más importantes del centro de Teherán. Sobre ella se encuentran la Embajada de Alemania, la Embajada de Turquía, algunos bazares pequeños y, claro, la Plaza Imam Khomeini. Posteriormente, más hacia el sur, se encuentra el Ministerio de Asuntos Económicos y Finanzas, el Palacio de Golestán y el Gran Bazar de Teherán. La zona, a pesar de ser una de las más viejas de la ciudad, es organizada, agradable, segura y llena de árboles, fuentes y parques que hacen extremadamente agradable la caminata. Mejor dicho, con cada paso que dábamos, Teherán se volvía más y más encantadora.  Los dejo con algunas imágenes:

Uno de los edificios del Complejo del Banco Central de Irán
Uno de los edificios del Complejo del Banco Central de Irán
Uno de los edificios del Complejo del Banco Central de Irán
Uno de los edificios del Complejo del Banco Central de Irán
Bandera de Irán frente al Banco Central
Bandera de Irán frente al Banco Central
Bandera de Irán frente al Banco Central
Bandera de Irán frente al Banco Central
Pequeño bazar en el centro de Teherán
Pequeño bazar en el centro de Teherán
Mensaje frente a la Embajada de Alemania en Teherán
Mensaje frente a la Embajada de Alemania en Teherán
Banco Central de Irán
Banco Central de Irán
Banco Central de Irán
Banco Central de Irán
Banco Central de Irán
Banco Central de Irán
Banco Central de Irán
Banco Central de Irán
Centro de Teherán
Centro de Teherán
Centro de Teherán
Centro de Teherán
Centro de Teherán
Centro de Teherán
Plaza Imam Khomeini en el Centro de Teherán
Plaza Imam Khomeini en el Centro de Teherán
Plaza Imam Khomeini en el Centro de Teherán
Plaza Imam Khomeini en el Centro de Teherán
Plaza Imam Khomeini en el Centro de Teherán
Plaza Imam Khomeini en el Centro de Teherán
Plaza Imam Khomeini en el Centro de Teherán
Plaza Imam Khomeini en el Centro de Teherán
Plaza Imam Khomeini en el Centro de Teherán
Plaza Imam Khomeini en el Centro de Teherán
Plaza Imam Khomeini en el Centro de Teherán
Plaza Imam Khomeini en el Centro de Teherán
Plaza Imam Khomeini en el Centro de Teherán
Plaza Imam Khomeini en el Centro de Teherán
Plaza Imam Khomeini en el Centro de Teherán
Plaza Imam Khomeini en el Centro de Teherán
Plaza Imam Khomeini en el Centro de Teherán
Plaza Imam Khomeini en el Centro de Teherán
Plaza Imam Khomeini en el Centro de Teherán
Plaza Imam Khomeini en el Centro de Teherán
Plaza Imam Khomeini en el Centro de Teherán
Plaza Imam Khomeini en el Centro de Teherán
Centro de Teherán
Centro de Teherán
Centro de Teherán
Centro de Teherán
Centro de Teherán
Centro de Teherán
Ministerio de Finanzas en el Centro de Teherán
Ministerio de Finanzas en el Centro de Teherán
Centro de Teherán
Centro de Teherán
Centro de Teherán
Centro de Teherán
Centro de Teherán
Centro de Teherán
Centro de Teherán
Centro de Teherán

Gran Bazar de Teherán

¿Y qué sería de un viaje a Teherán si visitar su Gran Bazar? Y aquí una imprecisión. Todo el mundo habla de “El Gran Bazar” cuando en realidad son varios bazares uno al lado del otro. La zona empieza con una calle peatonal que está llena de ventas ambulantes y de personas que van y vienen buscando ropa, nueces, café, frutas o alguna joya. El ambiente es maravilloso… tanto que decidimos comprarle un café a un joven de unos 25 años que había montado un pequeño puesto sobre una de las bancas públicas del lugar y, por lo que vimos, ya tenía su clientela consolidada. El joven no hablaba nada de inglés… él sólo sonreía y hacía señas para concretar el negocio. Al final, a la hora de pagar, sacó una calculadora y nos anotó la cifra: 2.500 riales por 3 cafés (algo así como USD 0.10). Con los cafés más baratos de la historia del universo nos sentamos en una banca simplemente a ver pasar la gente durante un rato. Al lado, un señor daba alaridos en farsi ofreciendo tatuajes temporales, luego un grupo de niños pasó jugando fútbol en medio de la multitud, después un vendedor de dátiles, una pareja que se besaba mientras caminaba y finamente un grupo de policías que más que cuidar el orden se dedicaban a contarse los chismes del fin de semana. Repito, era un ambiente maravilloso. No era la Teherán de la represión y la persecución que tanto nos muestran en televisión. Era la verdadera Teherán frente a nosotros… la Teherán del ciudadano del común en su diario vivir y que nos resultaba simplemente encantadora.

Luego de ver cómo transcurrían las tardes de los teheraníes – ese es el gentilicio según la RAE -, decidimos entrar al Gran Bazar que resultó ser una versión en miniatura de Teherán. Si afuera había gente, adentro había 10 veces más personas que se perdían entre los interminables callejones que existen en el lugar. Y aquí un par de cosas. Primero, si alguna vez van a Teherán, asegúrense SIEMPRE de mirar los diseños de 2 lugares importantes: mezquitas y bazares. La arquitectura es una de las mejores cosas que tiene Teherán – y luego nos daríamos cuenta que eso aplica para todo Irán – para ofrecer al turista. Las entradas a los bazares generalmente tienen unos arcos con colores y formas que rara vez se ven en occidente. Con una marcada influencia islámica, hasta el menos conocedor de arquitectura e historia se queda atónito mirando las construcciones… Son simplemente hermosas. Y segundo, adentro del bazar encontrará ABSOLUTAMENTE TODO lo que se le pueda ocurrir: alfombras, ropa, utensilios de cocina, papelerías, casas de cambio, ventas de lámparas, artesanías… todo. Asegúrese de llevar dinero porque no hay un lugar en el mundo donde usted pueda encontrar todo lo que necesita a un precio tan bajo como en el gran bazar de Teherán. Así que ya se les dijo, para todos ustedes los adictos a las compras, Teherán es el lugar para que se dejen llevar y compren durante esta vida, la otra y la otra.

Finalmente, el Gran Bazar como su nombre lo indica es GRANDE. Está compuesto por un laberinto de calles, calles y más calles que se prolongan en todas las direcciones por cuadras y cuadras haciendo que perderse sea bastante fácil. Entonces, lo mejor que uno puede hacer es dejarse llevar, caminar sin rumbo fijo y disfrutar todo lo que el Gran Bazar tiene para ofrecer. Eso sí, no se permita irse sin visitar las decenas de mezquitas que aparecen de la nada mientras uno camina. Son absolutamente maravillosas. Los dejo con imágenes:

Exterior del Gran Bazar de Teherán
Exterior del Gran Bazar de Teherán
Exterior del Gran Bazar de Teherán
Exterior del Gran Bazar de Teherán
Venta de café en el exterior del Gran Bazar de Teherán
Venta de café en el exterior del Gran Bazar de Teherán
Exterior del Gran Bazar de Teherán
Exterior del Gran Bazar de Teherán
Entrada al Gran Bazar de Teherán
Entrada al Gran Bazar de Teherán
Gran Bazar de Teherán
Gran Bazar de Teherán
Gran Bazar de Teherán
Gran Bazar de Teherán
Gran Bazar de Teherán
Gran Bazar de Teherán
Gran Bazar de Teherán
Gran Bazar de Teherán
Gran Bazar de Teherán
Gran Bazar de Teherán
Gran Bazar de Teherán
Gran Bazar de Teherán
Gran Bazar de Teherán
Gran Bazar de Teherán
Mezquita en el interior del Gran Bazar de Teherán
Mezquita en el interior del Gran Bazar de Teherán
Mezquita en el interior del Gran Bazar de Teherán
Mezquita en el interior del Gran Bazar de Teherán
Mezquita en el interior del Gran Bazar de Teherán
Mezquita en el interior del Gran Bazar de Teherán
Mezquita en el interior del Gran Bazar de Teherán
Mezquita en el interior del Gran Bazar de Teherán
Mezquita en el interior del Gran Bazar de Teherán
Mezquita en el interior del Gran Bazar de Teherán
Mezquita en el interior del Gran Bazar de Teherán
Mezquita en el interior del Gran Bazar de Teherán
Mezquita en el interior del Gran Bazar de Teherán
Mezquita en el interior del Gran Bazar de Teherán
Gran Bazar de Teherán
Gran Bazar de Teherán
Gran Bazar de Teherán
Gran Bazar de Teherán
Gran Bazar de Teherán
Gran Bazar de Teherán
Gran Bazar de Teherán
Gran Bazar de Teherán
Gran Bazar de Teherán
Gran Bazar de Teherán
Gran Bazar de Teherán
Gran Bazar de Teherán
Gran Bazar de Teherán
Gran Bazar de Teherán
Gran Bazar de Teherán
Gran Bazar de Teherán

Palacio de Golestán

Justo al frente del Gran Bazar se encuentra ubicado el Palacio de Golestán, uno de los lugares imperdibles de Teherán… No sólo porque fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO sino porque fue construido entre 1524 y 1576 para ser la sede de la Dinastía Safavid. Y a pesar de que el Sha no vivió en él – porque ordenó la construcción del Palacio de Niavarán del que después les hablaré -, Golestán sí fue la sede de las coronaciones de los 2 monarcas de la Dinastía Pahlavi: Reza Khan en 1925 y Reza Pahlavi en 1941. Además, durante el último período monárquico iraní, el palacio fue la sede de las más importantes reuniones y recepciones de Estado en el país. El Palacio de Golestán a primera vista no es muy imponente, pero una vez adentro, los diseños de las habitaciones, los techos, las escaleras y la pintura de las paredes exteriores te hacen alucinar. A continuación algunas imágenes:

Palacio de Golestán en Teherán, Irán
Palacio de Golestán en Teherán, Irán
Palacio de Golestán en Teherán, Irán
Palacio de Golestán en Teherán, Irán
Palacio de Golestán en Teherán, Irán
Palacio de Golestán en Teherán, Irán
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Palacio de Golestán en Teherán, Irán
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Palacio de Golestán en Teherán, Irán
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Palacio de Golestán en Teherán, Irán
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Palacio de Golestán en Teherán, Irán
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Palacio de Golestán en Teherán, Irán – Observen el León amarillo en la fachada, símbolo de la Monarquía Iraní
Palacio de Golestán en Teherán, Irán
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Palacio de Golestán en Teherán, Irán

Palacio de Niavarán

Y como les conté antes, la Dinastía Pahlavi ordenó la construcción de un palacio exclusivo para ellos en la zona norte de Teherán en la ladera de las montañas y así tendrían no sólo un clima más fresco en verano sino también una vista maravillosa de la ciudad desde las alturas. El camino hacia Niavarán transcurre entre amplias calles llenas de árboles a lado y lado, mansiones y edificios de los habitantes más ricos de Teherán. Es sin duda una de las zonas más hermosas de la ciudad. Al llegar, Niavarán como construcción es cualquier cosa menos imponente… de hecho bien podría pasar por una casa grande y bonita más de las múltiples que hay en la zona. Sin embargo, uno entra al complejo y el asunto empieza a cambiar. Al ser la residencia oficial del último Sha de Irán, el interior de las edificaciones sorprende por los lujos extremos que uno encuentra: baños de mármol, piedras preciosas incrustadas en la pared, poesía en farsi tallada en los muros… en fin, no podíamos esperar menos de la casa de un rey, ¿cierto? Pero Niavarán no son sólo las construcciones. El bosque y los jardines que hay alrededor sumados a la nieve de las montañas que están justo detrás hacen que el conjunto sea simplemente maravilloso. Les muestro:

Llegando al Palacio de Niavarán
Llegando al Palacio de Niavarán
Llegando al Palacio de Niavarán
Llegando al Palacio de Niavarán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Corán personal del Sha de Irán en el Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Corán personal del Sha de Irán en el Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Corán personal del Sha de Irán en el Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Corán personal del Sha de Irán en el Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
El león y el sol… el emblema de la monarquía iraní
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Jarrón con la imagen del Sha y su familia en el Palacio de Niavarán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán
Palacio de Niavarán en Teherán, Irán

Tumba del Imam Khomeini

Y un viaje a Teherán no está completo si no se visita el Mausoleo del Imam Khomeini. Como líder máximo de la Revolución teocrática, Khomeini llegó al poder en 1979 y estuvo en el cargo hasta su muerte en 1989. Al ser una de las figuras más importantes en la historia contemporánea de Irán, el gobierno decidió construir un mausoleo en las afueras de Teherán que sirviera como centro de peregrinación y como lugar de descanso para su cuerpo. El edificio, como la mayoría de construcciones en Irán, es simplemente imponente. Aún en construcción y lleno de andamios, las cúpulas verde aguamarina y las grandes bóvedas lo convierten en una parada obligada para el visitante.

Adentro, una serie de corredores dirigen a los fieles hacia un gran salón donde se encuentran las imágenes de los líderes de la revolución con la foto de Khomeini en el centro. Al frente una gran caja verde y adentro la tumba del Imam. No sólo es majestuoso el lugar sino la cantidad de gente que acude a su líder espiritual para rezar hacen que el ambiente sea casi sublime. Los dejo con algunas fotos del edificio y otras de la tumba que tomé clandestinamente con la cámara del celular (no me regañen, era necesario tomarlas para el blog, ¿no creen?):

Autopista hacia la Tumba del Ayatola Khomeini
Autopista hacia la Tumba del Ayatola Khomeini
Autopista hacia la Tumba del Ayatola Khomeini
Autopista hacia la Tumba del Ayatola Khomeini
Autopista hacia la Tumba del Ayatola Khomeini
Autopista hacia la Tumba del Ayatola Khomeini
Autopista hacia la Tumba del Ayatola Khomeini
Autopista hacia la Tumba del Ayatola Khomeini
Autopista hacia la Tumba del Ayatola Khomeini
Autopista hacia la Tumba del Ayatola Khomeini
Autopista hacia la Tumba del Ayatola Khomeini
Autopista hacia la Tumba del Ayatola Khomeini
Autopista hacia la Tumba del Ayatola Khomeini
Autopista hacia la Tumba del Ayatola Khomeini
Autopista hacia la Tumba del Ayatola Khomeini
Autopista hacia la Tumba del Ayatola Khomeini
Tumba del Ayatola Khomeini
Tumba del Ayatola Khomeini
Tumba del Ayatola Khomeini
Tumba del Ayatola Khomeini
Tumba del Ayatola Khomeini
Tumba del Ayatola Khomeini
Tumba del Ayatola Khomeini
Tumba del Ayatola Khomeini
Tumba del Ayatola Khomeini
Tumba del Ayatola Khomeini
Tumba del Ayatola Khomeini
Tumba del Ayatola Khomeini
Tumba del Ayatola Khomeini
Tumba del Ayatola Khomeini
Tumba del Ayatola Khomeini
Tumba del Ayatola Khomeini
Tumba del Ayatola Khomeini
Tumba del Ayatola Khomeini
Tumba del Ayatola Khomeini
Tumba del Ayatola Khomeini
Tumba del Imam Khomeini
Sala donde se encuentra la Tumba del Imam Khomeini
Tumba del Imam Khomeini

Comentarios finales:

Antes de terminar, quiero dejarles algunos comentarios adicionales que estoy seguro les ayudarán a tomar la decisión de visitar Teherán. Aquí vamos:

  • IRÁN: Visitar Irán significa salir por completo de la zona de confort. Significa visitar uno de los pocos lugares de la tierra donde aún no hay McDonald’s, Burger King o KFC. Visitar Irán significa REALMENTE conocer algo nuevo… algo tan ajeno que todavía tiene la capacidad de asombrar y deslumbrar con cada una de sus calles, montañas, edificios, mezquitas, mercados y palacios. Irán es una experiencia ÚNICA y ABSOLUTAMENTE MARAVILLOSA.
  • EL MIEDO A LO DESCONOCIDO: No se los voy a negar… pocos países me han producido tanto respeto como Irán. Llegar al país de la revolución islámica era, por no decir menos, aterrador. Sin embargo, Teherán es tan pero tan amable que a pesar de ser absolutamente desconocida y diferente, absorbe y da la bienvenida de una forma tan sublime que no queda más opción que sentirse parte de ella mientras se está allá. Es un lugar desconocido que se vuelve familiar luego de unos minutos.
  • LA GENTE: POCAS personas, repito POCAS personas tan amables, serviciales y amigables como los iraníes. El imaginario que nos han presentado durante años de una gente agresiva y hostil con occidente NO PUEDE ESTAR MÁS EQUIVOCADO. Absolutamente todos los iraníes que conocí durante el viaje estuvieron dispuestos a ayudarme en todo momento y si pedía instrucciones para llegar a algún lugar, ellos iban conmigo y se aseguraban que llegara bien. La mayoría de la gente habla algo de inglés y, si no entienden, simplemente con señas se esfuerzan por comunicarse. Los iraníes se esfuerzan por hacer sentir bien al visitante. Cuando oían que hablábamos español se acercaban, preguntaban de dónde venimos y acto seguido nos invitaban a tomar un café o a desayunar… claro, ellos pagaban porque nosotros éramos sus invitados. Repito, los niveles de amabilidad de un iraní difícilmente los van a encontrar en cualquier otro país del mundo.
  • SEGURIDAD: Si bien en el mundo de hoy es posible que a uno lo roben en cualquier lugar, Teherán es una ciudad extremadamente segura. Es posible caminar por la mayoría de lugares de la ciudad incluso de noche teniendo la seguridad de que nada va a pasar. Es posible también tomar taxis en la calle sabiendo que no le van a cobrar más y que no lo van a estafar. Es una ciudad gigante y con un tráfico caótico pero manejable y amigable con el turista.
  • TURISMO EN IRÁN: Si me preguntan a mí, una de las mejores cosas que tiene Teherán es que casi no va nadie. Los turistas son contados y justamente por eso la ciudad es auténtica y real, no hecha para los visitantes. Además, como casi no hay visitantes, los lugares turísticos están casi vacíos y no hay necesidad de lidiar con grandes multitudes o hacer filas eternas para comprar una boleta.
  • PRECIOS: Como les conté en esta entrada, Irán tiene una de las monedas más devaluadas del mundo y eso hace que la tasa de cambio sea favorable en comparación con la mayoría de monedas extranjeras. Además, los precios en el país son simplemente ridículos. Es posible que 3 personas almuercen un kebab con arroz y vegetales por menos de USD 1. Los taxis son absurdamente baratos, las entradas a los museos también… mejor dicho, tenga la certeza de que nunca se va a arruinar en Irán y que podrá comprar muchas de las cosas que siempre soñó tener por menos de la mitad de lo que pagaría en su país.
  • EMBARGO: Como muchos de ustedes saben, Irán tiene un embargo por parte de Estados Unidos – la UE levantó las sanciones la semana pasada -. Eso en términos prácticos lo único que significa es que usted no podrá usar su tarjeta de crédito en el país. Todo, absolutamente todo se paga en efectivo así que asegúrese de llevar los dólares que necesitará para toda su estadía.  Los cajeros electrónicos de Irán le escupirán su tarjeta si trata de usarla allá.

Y para terminar una recomendación simple: VAYAN A IRÁN. Pocos países tan maravillosos como ese. Feliz noche y, como siempre, ¡adiós pues!

PD: Si les gustó la entrada, péguenle una meneadita aquí  🙂