Un viaje a un país que no existe: República Turca del Norte de Chipre

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5 de mayo de 2014 por Blog de Banderas

La entrada de hoy nos llega desde la Siempre Heróica Ciudad de Zaragoza en España y nos la envía Sherlock, un viejo conocido no sólo en este blog sino también en el blog del lado (el de Diego, obviamente). Pues resulta que ahora Sherlock decidió cruzar la frontera que separa la isla de Chipre en 2 y nos envió esta crónica que amé desde la primera letra. Así que, sin más preámbulos, los dejo con Sherlock y su entrada titulada:

Un viaje a un país que no existe: República Turca del Norte de Chipre
Por: Sherlock

Hay imágenes que quedan grabadas en tu cabeza y no sabes por qué. Un día llegan, se clavan ahí y no puedes desprenderte de ellas: con el tiempo acaban convirtiéndose en mitos u obsesiones, teñidas de esa pátina de romanticismo que sólo quienes saben de qué hablo conocen.

Muchas de ellas, como la caída del muro de Berlín, el nacimiento de decenas de países nuevos, el desastre de Chernobyl, el del Challenger, diversos atentados de la banda terrorista vasca ETA (y también la nochevieja con Sabrina y su “boys, boys, boys”, los lectores españoles saben de qué hablo) sucedieron en una edad (entre los 6 y los 13 años) en que algunas imágenes se graban a fuego y por mucho que vuelvas a ellas tiempo después, no te causan en absoluto la sensación que produjeron en su día.

A esa tierna edad, mis padres tenían un atlas en casa que yo consultaba durante horas (quizá eran minutos, pero el tiempo pasaba muy despacio) y en el que veía tantos países que quedaba fascinado, hasta por datos tan poco atractivos para un niño de 10 años como “forma de gobierno: monarquía parlamentaria” o “producción de azúcar: 6,2 millones de toneladas métricas”, y que me hicieron conocer países que ya no existen desde hace mucho tiempo: República Democrática Alemana, Yemen del Sur, Checoslovaquia, Unión Soviética… Y ahí había dos imágenes icónicas que, por alguna razón, quedaron en mi subconsciente y perduran hoy, 25 años después: la forma de célula de la isla de Nauru y unos bidones oxidados en medio de una calle de Nicosia.

Esperando que un día el dueño, editor, factótum y señor feudal de este blog organice una expedición a la diminuta isla fetiche de algunos de sus más acérrimos seguidores, decidí explorar esa otra isla mucho más al alcance de un español, con objeto de recorrer esa frontera llamada verde, pero que yo recordaba gris, oxidada y horrible: la isla de Chipre.

Como todos los lectores de este blog saben, Chipre está dividida entre la parte sur (aunque yo diría parte oeste) y la parte norte (o parte este). Los conflictos geopolíticos y religiosos entre las comunidades griega y turca de la isla tras la independencia de los británicos en 1960 condujeron a la invasión de los turcos en 1974 y a la proclamación por parte de estos de la República Turca del Norte de Chipre, cuya frontera con la parte sur sigue el trazado que marcó el General Young en un mapa en 1963, cuando ya las revueltas eran habituales. Esta línea, aún hoy muy poco permeable, es la frontera de facto entre los dos Chipres. Más información histórica, en el blog de al lado (Las Fronteras de Chipre (1), Las Fronteras de Chipre (2), y Las Fronteras de Chipre (3)).

Para llegar a Chipre hay dos opciones: o volar al norte o al sur. La guía que adquirí para conseguir información y diversas páginas de internet desaconsejan viajar al norte y después pasar al sur. Además de que para llegar al norte sólo se puede volar desde Turquía, la entrada al sur a los viajeros que llegan desde esa parte está vetada. Decidí volar desde Zaragoza hasta Bérgamo, en el norte de Italia, y de ahí, tras una escala de un día visitando esta hermosa, tranquila, ordenada y limpia ciudad lombarda, acometer el asalto a Chipre a través de Páfos, uno de sus dos aeropuertos junto con el de Larnaca (sin contar el abandonado aeropuerto de Nicosia que el nunca suficientemente bien ponderado Diego González nos describió en su blog en la entrada titulada: Nicosia, el aeropuerto congelado en el tiempo).

Avión de Cyprus Airways abandonado en el Aeropuerto Internacional de Nicosia (Fuente)

Hay varias visitas a Chipre que todo el mundo debe realizar: la playa del lugar de nacimiento de Afrodita, la poza donde se bañaba esta diosa, unas playas vírgenes y desiertas en pleno agosto hasta donde un par de veces al año acuden tortugas marinas a desovar, museos, pueblos pintorescos… Todo esto lo vi. Y también Nicosia. Y la línea verde.

Nicosia, también llamada en griego Lefkhosia o ciudad blanca, tiene poco menos de 250.000 habitantes y desde que se accede a ella se ve que no es una ciudad grande. La carretera por la que llegué tenía dos carriles y así se mantiene durante los primeros kilómetros dentro de la capital. Sin GPS que nos guiara, me dejé llevar por la intuición para llegar al centro. Hace falta intuición, lo aseguro, porque Nicosia no es una ciudad de avenidas anchas y planificación urbanística sencilla para el conductor: más bien calles de anchura variable que zigzaguean y se cruzan con otras de manera casi laberíntica.

Aparco en una plaza destartalada, bajo un árbol y al lado de la muralla, símbolo de la ciudad. El sol de agosto no perdona: no hay mucha gente por la calle y no se ve la otra parte de la ciudad. Lo único que se escucha, con un volumen que, créanme, excede lo que jamás había oído, es el canto de cientos de cigarras. Llega a ser obsesivo, hipnótico y sobrecogedor. Mi objetivo era llegar a la calle Ledra, centro de Nicosia, que, además de ser la calle comercial por excelencia, se encuentra dividida por la línea verde. No puedo pedir más.

Muralla que sirve de frontera entre las partes griega y turca de la ciudad (Fuente: Sherlock)

Muralla que sirve de frontera entre las partes griega y turca de la ciudad (Fuente: Sherlock)

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Entrada a la zona desmilitarizada en Nicosia (Fuente: Sherlock)

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Edificios abandonados en la Línea Verde (Fuente: Sherlock)

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Edificio en la Línea Verde ocupado por la ONU (Fuente: Sherlock)

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Descampado en la Línea Verde (Fuente: Sherlock)

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Descampado en la Línea Verde… nótense las banderas turca y turcochipriota (Fuente: Sherlock)

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Calles abandonadas en la Línea Verde (Fuente: Sherlock)

Mientras la busco, observo un puesto de vigilancia bunkerizado, con alambrada de espino y abandonado. Ciertamente, estoy desubicado, puesto que en lo alto de la muralla veo una bandera de la República Turca del Norte de Chipre, resultando que la muralla hace las veces de frontera entre los dos “países”. Definitivamente, tenía que haber consultado el mapa de la línea verde por Nicosia antes de venir.

Pregunto a un transeúnte de unos 55 años, en inglés, cómo llegar a Ledra Street. Muy amable, aunque con un inglés algo macarrónico, me acompaña y me lleva. Serpenteamos por unas callejuelas estrechas, sucias, con edificios de 2 ó 3 plantas viejos y decrépitos, en una típica disposición de ciudad desordenada y poco planificada.

Llego a la calle Ledra y la recorro desde el principio. Lo que se supone que es la avenida más comercial y animada de la ciudad no es sino una calle no muy ancha, peatonal y llena de cadenas de comida rápida: McDonald’s, Starbucks y locales de kebab junto con tiendas de ropa. Unos grandes almacenes que pasan por ser el edificio más alto de la calle disponen de una terraza en la 6ª planta con un mirador y un centro de interpretación de la ciudad, así que me falta tiempo para encaminar mis pasos allí y subir. La perspectiva desde ahí arriba es peor de lo que me esperaba: no hay una vista clara de por dónde pasa la frontera. Tan sólo una ciudad bastante fea a mis pies, destartalada, y, eso sí que impresiona, la mezquita del otro lado de la ciudad erigida imponente como símbolo de la religión profesada en esa parte y las montañas peladas al fondo con una enorme bandera pintada en ellas de la República Turca del Norte de Chipre (y esa bandera la pueden ver en la entrada titulada Banderas desde el aire: imágenes de banderas nacionales en Google Earth que publicamos hace años en este Blog).

Calle Ledra desde el lado chipriota (Fuente: Sherlock)

Calle Ledra desde el lado chipriota, al fondo el paso fronterizo (Fuente: Sherlock)

Aprovecho para comer algo, puesto que esa planta también dispone de restaurante, y me preparo para el asalto a la parte musulmana, ocupada y misteriosa de la ciudad: la otra Nicosia.

Antes de proceder al cruce de la frontera, doy un garbeo por las calles adyacentes a Ledra. Veo edificios abandonados que forman parte de la línea verde y descampados cuyo acceso está prohibido y en los que una alambrada de espino te disuade de cualquier cruce no autorizado. La sensación, con ese ensordecedor sonido de las cigarras, es de desolación absoluta. Girando una de las calles veo unos bidones oxidados y la imagen que desde hace más de 20 años tenía grabada en mi cabeza viene a mí y me invade un sentimiento de alegría embriagador: ese que sólo se obtiene cuando cumples un pequeño sueño aletargado durante años. Pero, al lado de ellos, un puesto de soldados de las Naciones Unidas tomando un refresco acapara mi atención. Evidentemente, no era cuestión de hablar con ellos, pero me sorprende que mantengan sus uniformes militares a pesar del extenuante calor que reina. No están tensos, la situación no da pie a ello: charlan tranquilamente en inglés sobre sus respectivas parejas a las puertas de un edificio que la línea verde engulló, ajenos a las fotografías que tomo de las calles de Nicosia… o más bien de las calles de la primera tierra de nadie que veo en toda mi vida.

Bidones oxidados pintados con los colores griegos (Fuente: Sherlock)

Bidones oxidados pintados con los colores griegos (Fuente: Sherlock)

Desciendo la calle Ledra. Poco a poco se va estrechando y se llega a un paso angosto con unos maceteros que dividen el tráfico de personas: los que van hacia la República Turca del Norte de Chipre y los que vuelven de ella. Junto a la frontera, lo que parece ser un triste reclamo turístico: en inglés, francés y alemán, una placa dice que entramos en “Lefkosia: la última capital dividida”.

Nicosia, la última capital dividida (Fuente: Sherlock)

Nicosia, la última capital dividida (Fuente: Sherlock)

Grabo con mi cámara, justo en la línea verde, una pancarta que reza “We want to live together”, una declaración de intenciones que me temo que tendrán que transcurrir muchísimos años para que se lleve a cabo. Avanzo unos pocos metros más y ahí están, a la izquierda, las tristes garitas de unos oficiales turcos. El aire acondicionado es inexistente en esas precarias construcciones: tan sólo unos miniventiladores de los que los taxistas llevaban allá por los años 80 en sus coches “alivian” a esos policías de los 40 grados que reinan en la frontera. Menos de 10 metros más allá, otros dos policías turcos sentados en sillas de terraza me gritan “my friend! My friend!”, acompañado por gestos que indican, no muy “friendly”, que baje la cámara y deje de grabar. No en vano, la prohibición de tomar fotos o grabar está bien clara varios metros atrás, pero yo me la salto a la torera. Me preguntan si quiero que mi visado sea expedido en el mismo pasaporte o en una hoja aparte. Teniendo en cuenta que había leído que con el pasaporte sellado por los oficiales del otro lado podría tener problemas, le pido que me lo dé en una hoja aparte. Y paso.

Frontera desde el lado turcochipriota (Fuente)

Frontera desde el lado turcochipriota (Fuente)

De repente, lo que antes me había parecido una ciudad un tanto sucia y destartalada, se me antoja el paradigma del orden y la perfección. El contraste entre las dos Nicosias es muy impactante. La Nicosia turca es una ciudad de tintes árabes: calles sinuosas, laberínticas, llenas de tiendas con tenderetes en las calles, de comercios insalubres, de gente que vaga y con la que te tropiezas a cada paso. Incluso el olor es absolutamente distinto: a los pocos metros de entrar en esta parte, invade las calles ese olor acre a orín de gato.

Calle Ledra desde el lado turcochipriota (Fuente: Sherlock)

Calle Ledra desde el lado turcochipriota (Fuente: Sherlock)

Los precios de los artículos son evidentemente más baratos que en la Nicosia “oficial” y, para más diversión, se puede regatear. Podemos pagar en euros o en liras turcas, lo cual habría supuesto un ahorro muy considerable, pero no es cuestión de cambiar moneda por unas horas en la ciudad. Compro una taza de café, souvenir obligado en cada país (o no-país) que visito y algunos regalos sin importancia, obviando las sempiternas alfombras que cada país musulmán exhibe e intenta endiñarte en cada rincón de cada comercio. Vagabundeo por esas calles con una extraña sensación de inseguridad y encanto que no me abandona en ningún momento, y me dirijo a la mezquita de Arab Ahmet, la más imponente de la ciudad. Una enorme bandera turca cuelga de uno de sus minaretes, por si acaso no nos hemos dado cuenta de dónde estamos.

Mezquita de Arab Ahmet con la bandera de la República Turca del Norte de Chipre (Fuente: Sherlock)

Casualmente, la llamada a la oración islámica empieza a sonar justo cuando me encontraba a las puertas de la misma. He de reconocer que me cogió por sorpresa y por un momento perdí la noción de dónde me encontraba. El contraste con la otra parte de la isla, en la que estaba pasando unos días de vacaciones de sol y playa, con alguna que otra escapada nocturna a los pubs y discotecas llenas de ingleses borrachos, era inmenso. No tenía la cabeza para almuédanos, ciertamente, y rechazo la idea de entrar en la mezquita.

Quizá para sacudirme el impacto del adhan, o quizá simplemente porque me apetecía, unos cientos de metros después veo un casino y entro. A esas horas del mediodía estaba vacío, pero aún me animo a perder unos euros en el Black Jack. Juro por lo más sagrado que nunca jamás he salido de un casino con mayor sensación de haber sido estafado. Y aseguro que me gusta visitar y jugar aunque sea un rato en los casinos de las ciudades que recorro. Además de que en cada una de las mesas había un crupier y no menos de 5 esbirros junto a él y la cara de pocos amigos de los empleados era para echarse a temblar.

Poco después de salir de la plaza donde se encontraba este sitio, callejeo un poco más hasta que el olor a pis de gato desaparece, o se apacigua, o mi olfato se acostumbra a él (nunca lo sabré) y veo un típico sitio de kebab turco que tiene una pinta lamentable. Es decir, que me vi impelido por la necesidad de comerme un plato de sabrosa carne de… bueno, de carne. Bueno, de comer. El nivel de inglés que hablaba el dueño del bar era prácticamente el mismo que el mío de turco, así que nos atiende el hijo pequeño, cuyo nivel de inglés era el mismo que el mío de turco, pero al menos tenía más ganas de trabajar.

Le pido un plato de kebab y una coca-cola. Veinte minutos después (no es una exageración, fueron 20 minutos), me trae una ensalada, unos pinchos morunos y una botella de agua. Es decir, me trae lo que le viene en gana. Y me cobra también lo que le viene en gana, porque la bromita me salió por 15€. Según me quiso dar a entender, era el primer cliente español que había pisado ese tugurio (y me timó de mala manera). El café me lo regala (¿¿??), pero me tomo un sorbo y me voy. Si el ilustre amante del café que rige los designios de este Blog hubiese visto el brebaje que había en esa taza, se habría desmayado al instante. Aparte de que tenía una consistencia más sólida que líquida a causa de los innumerables grumos que había y de que los posos que se veían en los bordes deben ser calificados como asquerosos, el sabor… bueno, dejémoslo aquí.

Continúo mi exploración por la Nicosia turca intentando entablar conversación con alguno de los lugareños que pueblan este olvidado rincón del mundo… pero totalmente en vano. Nadie quiere hablar, nadie sonríe, nadie te mira… o, mejor, todos te miran, pero nadie te aguanta la mirada cuando vas hacia ellos con la mejor de tus sonrisas. Me inquietaba saber qué sentían al vivir allí, de dónde venían, qué hacían, dónde iban de vacaciones, si se sienten apátridas… La gente del Chipre europeo con la que había hablado me contaba que ellos no sentían ningún rencor hacia los turcos que ya vivían en el país antes de la invasión, la comunidad realmente turcochipriota. A quienes tenían realmente aversión es a los turcos venidos tras la toma de la parte norte de la ciudad para repoblarla, a esa verdadera legión de habitantes que habían venido a ocupar la isla impelidos por las autoridades turcas, que les habían prometido casa y trabajo. Pero no pude hablar con ninguno. Siento mucho defraudar a los lectores de esta crónica, pero no pude recoger ningún testimonio de primera mano.

Recorro más callejuelas, más tiendas, más zocos y más mercados de productos no ya perecederos o no perecederos, sino más bien… ya perecidos. Cualquiera que haya visitado uno de estos zocos ya me entiende.

Calle de la Nicosia turcochipriota

Calle en la Nicosia turcochipriota (Fuente)

Calles de Nicosia turcochipriota

Calle en la Nicosia turcochipriota (Fuente)

La mezquita de Selimiye

Mezquita de Selimiye en la Nicosia turcochipriota (Fuente)

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Mezquita de Selimiye en la Nicosia turcochipriota (Fuente: Oita)

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Mezquita de Selimiye en la Nicosia turcochipriota (Fuente: Oita)

Señal de stop en turco

Señal de “Pare” en turco (Fuente)

No escucho risas, no veo sonrisas, sino más bien una ciudad triste y habitada por personas que están ahí porque tienen que estar, sin arraigo y sin ilusión, sin amistades y sin ilusiones.

Me dirijo de nuevo hacia la frontera con esa mezcla de sensaciones que volvería a sentir en Tijuana un año después: tristeza por abandonar un territorio que no sé cuándo volveré a visitar, alivio por volver a territorio conocido y peligro por no saber qué va a ocurrir en la frontera.

Llego al puesto chipriota y enseño el visado turco junto con el pasaporte. “This is useless”, me dice la funcionaria y con un gesto una voz de desprecio que no esperaba me devuelve el papel y observa mi pasaporte: las cosas están aún lejos de normalizarse.

Vuelvo a la calle Ledra y avanzo unos metros. Miro hacia atrás y observo a los funcionarios turcos, frente a frente con los grecochipriotas, separados por una línea de macetas que ninguno de ellos probablemente atravesará nunca. Cada uno con sus costumbres, su burocracia, su religión y  su moneda. Cada uno con sus rencores. Cada uno de ellos con su visión de la vida. Pero todos ocupando el mismo espacio, en la misma isla, en el mismo rincón del Mediterráneo. Una isla privilegiada en un mar privilegiado que la estupidez humana se encarga de enturbiar con sus absurdas diferencias supuestamente irreconciliables.

Pero… si no fuera por ellas, no existirían estos contrastes. Ni este placer por palparlos. Ni esos bidones cuya imagen quedó grabada en el subconsciente de aquel niño. Ni, por supuesto, existiría este blog.

PD: Si les gustó la entrada, péguenle una meneadita aquí 🙂

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79 pensamientos en “Un viaje a un país que no existe: República Turca del Norte de Chipre

  1. Fantastico relato, lo trasporta a esas laberínticas calles de esa tristemente dividida ciudad, por cierto pensaba que lo del atlas solo me había afectado mi niñez con sus cifras de producción de azúcar y países que ya no existen, pero parece que es una endémica enfermedad que afecto a varios de los lectores de este blog. Éxitos.

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  2. Ferrim dice:

    Muy interesante entrada…

    Sólo un apunte, la República Federal Alemana no es que ya no exista, es que nunca existió… lo que existió fue la República Democrática Alemana. Mientras que la República Federal de Alemania, si es que te referías a ésa, sigue vivita y coleando, sólo que creció y se hizo más grande 😀

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  3. […] Un viaje a un país que no existe: República Turca del Norte de Chipre […]

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  4. Fernando dice:

    Excelente entrada Sherlock! Aunque debo decir que por favor, no te quejes de calor. En la expo de Zaragoza 2008 pase mas calor que en mi vida… Y en Madrid tambien pega bien!
    Leer estas entradas me alivia sobremanera. Mi novia, amigos, etc creen que me falta una tuerca con mi tonteria (diarrea mental en este blog) geografica/fronteriza/vexilologica. Me alegra saber que no soy el unico!!
    Ahora un apunte para el Mapache. Por favor, van 3 entradas en 3 dias. Yo estoy encantado con ello, pero estoy inmerso en un periodo (que parece no terminar) de muchisimo trabajo… Y casi me ocupa mas tiempo el blog que los articulos que tengo que escribir!!!!!! Aun asi, espero que el tercer aNo siga siendo igual de fructifero en toda su extension.

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    • Sherlock dice:

      Un zaragozano es capaz de soportar las temperaturas más extremas, puedes decirlo sin ninguna duda. He aguantado hasta 50º a la sombra en el Death Valley de California sin inmutarme… pero con lo que es difícil lidiar es con el calor húmedo. Y el calor de Chipre es mucho y muy húmedo.

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      • Fernando dice:

        Madre mia, no me lo quiero imaginar… Y Alcala de Henares es lo mas parecido a un horno… Entiendo lo de la humedad. Aqui en Escocia a 25 grados entran ganas de morirte, te puedes beber el aire!
        Lo del calor de Chipre ojala sea pronto cuando pueda sentirlo! De Chipre o de cualquier otro sitio!! O incluso el frio, el caso es moverse! 😛

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      • Angela dice:

        Nada nada. Soy Valenciana (humedad es mi segundo nombre) afincada en Zaragoza, he estado en Death Valley y corroboro que los veranos maños son los más insufribles y bochornosos. Pero esta gente para ser hecha a los cambios bruscos de tiempo al estilo del niño de 300.

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    • Hola Fernando… Prometo solemnemente que no habrá entradas durante la próxima semana (porque tengo tanto trabajo que no voy a poder ni existir). Sí tú terminas tus textos y yo mis cosas de la oficina. Además, no se me ha ocurrido de qué escribir la próxima entrada… ¿alguna sugerencia?

      Y no hablen de calor que empiezo a sudar de sólo pensarlo y así no se puede existir 😛

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      • Alveiro dice:

        Muy buen post.. y no quisiera inmiscuirme en el asunto, pero ni modos. una sugerencia y hablando de sitios calientes puede ser un relato a los sitios mas calurosos en los que ha estado.. al igual que sherlock me aguanto el calor seco como el del Cerrejon .. pero dificil de aguantar el humedo como el de Melgar o Barranca .. bueno mis sitios de referencia no son muy lejanos.. pero por eso me gustan estos relatos.. otra forma de viajar..

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        • Barrancabermeja es la materialización misma del infierno en la tierra. De hecho, cualquier cosa que esté al lado del Río Magdalena es simplemente inmanejable. Son lugares hermosos… pero qué calor tan horrible. Veremos si me le mido a hacer esa entrada. Saludos Alveiro.

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      • Daniel dice:

        Yo sugiero (no se si ya lo hice en este blog o en el de al lado), un post con las ciudades que más hayan cambiado de país en un determinado período de tiempo, digamos 100 o 150 años. Con el triste centenario de la Gran Guerra y posteriormente la Segunda Guerra Mundial estoy seguro que nos llevaríamos muchas sorpresas. Saludos.

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      • Fernando dice:

        Me parece genial la idea! Gracias por la comprension 😛
        Ideas? Sitios calurosos en los distintos paises, hablando de calor. O la idea de Daniel me parece genial! Cuando acabe este periodo igual me animo, y si tengo alguna idea me pongo a buscar algo de informacion. No prometo nada, articulos de quimica se escribirlos, de “diarrea mental” geografica igual no tanto…
        Y por favor, que siga la conversacion del calor, que es algo que en Escocia falta por todos lados……

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  5. Kaskabel dice:

    Guau, maravillosa historia, me he sentido totalmente transportada a Nicosia. Sherlock te adoro, Mapache a ti más (donde hay patrón no manda marinero)

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  6. Raúl dice:

    Me ha encantado el relato… he sentido que me he dado un paseo por Nicosia(s)

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  7. Oscardo dice:

    queeeeeeee encanto de relato…..MUUUY BIEN..LO FELICITO….. yo voy a ir a Manaus y espero tener un post taaaan interesante… lo felicito x este post!

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  8. J. S. dice:

    Muy bueno el relato, redacción impecable, fotografías estupendas y ni mencionar el viajecito tremendo que se tuvo que pegar el señor Shelock para ir hasta un país en seudoguerra y supuesta tregua (como en las Coreas); eso es meritorio de medalla, ir a una ciudad tan decaída y ver como andan las cosas es un país que aún no entiendo porque hace parte de la Unión Europea (me lo explican por favor?)

    …pero como digo una cosa digo otra…

    No podemos tener siempre en mente como ciudad modelo a Miami y creer que todas las poblaciones del mundo deberían ser un calco de ella. Señor Shelock creo que hay que tenerlo todo en contexto, no le puede pedir a la gente que habita en un país en decadencia y que apenas tienen para comer que en semejante pobreza le tengan una torre Eiffel a la entrada de la ciudad

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    • Sherlock dice:

      J.S., estoy plenamente de acuerdo contigo: de hecho, el encanto de muchas de estas ciudades es precisamente su decadencia, que puede llegar a ser tan mágica como la de Lisboa, sin ir más lejos.

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  9. Pacou dice:

    Un artículo mucho más que excelente. Enhorabuena.

    OFF TOPIC: lo siento, Mapuchilami, pero creo que te vas a quedar sin algunos sellos en tu pasaporte:
    http://internacional.elpais.com/internacional/2014/05/06/actualidad/1399383682_474420.html

    Saludos!

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  10. Conmovedor el relato. Básicamente por dos razones: una, porque efectivamente sentí esa alegría embriagadora al llegar a sitios que siempre me he imaginado estar (mi llegada a Andorra en 2010 es el ejemplo más tórrido). Y dos, porque recién vengo a captar que para los habitantes del Chipre invadido debe ser una sensación de cárcel en libertad: representar algo falso, impuesto, inventado. Y ahí resisten: sólo para ellos mismos.

    Gracias, Sherlock.

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  11. Pau dice:

    genial artículo, yo estuve el año pasado 20 días en TRNC, muy recomendable y seguro, el Chipre europeo es una puta mierda, os dejo 400 fotos por si alguien está interesado en ver más sobre North Cyprus!
    https://www.facebook.com/pau.valero/media_set?set=a.10151757755717039.1073741840.676647038&type=3

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  12. jm2garrido dice:

    Un pequeño comentario. Kebab es un termino muy amplio que se refiere a un monton de platos que mas o menos se parecen un poco, y que ademas varian de pais a pais de la zona, ya que aunque aqui lo asociemos con lo turco, el kebab esta difundido por toda la zona de influencia musulmana, incluyendo Españistan. Suele ser cordero, pero incluso llaman kebab a cosas de pescado y los cristianos usamos cerdo (sacrilegio!)

    Sin mas comentarios, ellos entienden por kebab lo que aqui llamamos pincho moruno. Es moruno no por casualidad, realmente es un tipo de kebab que tomamos de los arabes y lo cambiamos el nombre. Es el kebab originario, simplemente gente que pinchaba carne adobada en un palo y lo ponia al fuego. Sí, has comido kebab toda la vida sin saberlo.

    Lo que nosotros los españoles entendemos por kebab ellos lo llaman especificamente doner kebab. Asi que el hombre este turco te puso lo que él entendia por kebab.

    Esto sobre el kebab me lo conto un cocinero que habia viajado mucho, realmente de cocina yo sé muy poco.

    Por lo demas, me recuerda al chiste del marciano que entra en un bar. Con esos precios, no creo que vean muchos marcianos por ahi 😀

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    • Sherlock dice:

      No sabes lo que agradezco tu comentario, jm2garrido.
      Siempre creí que no me habían entendido. Ya me cae mejor el chaval del tugurio aquel…

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    • fernando dice:

      No nos olvidemos que el kebab (de hecho döner kebab) que comemos en la mayoría de los países europeos es un invento alemán de los años 70. La mayoría de los kebabs (restaurantes) que conocemos son parte del negocio de una cadena alemana que ha logrado en Europa un éxito mayor al de McDonalds aunque no sea conocida por no decorar los locales, poner nombres, etc de forma uniforme.

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  13. Vunono dice:

    Me encanta saber que no soy el único loco que se ha dedicado a vagar por los callejones de Nicosia tratando de acercarse lo más posible a la Línea Verde y de hacer fotos furtivas de alambradas, edificios abandonados y banderas sin ser arrestado por los militares. Estuve por allí en 2008, durante un viaje por varios países de Oriente Próximo, y lo único que no comparto es esa sensación de inseguridad, tristeza e insalubridad de la que hablas… quizá porque adoro el mundo islámico y venía de pasar varias semanas en lugares como Siria, Líbano o Palestina.
    Felicitaciones a todos los lectores que contribuyen a este blog, y a ver si un día de estos me animo a escribir alguna crónica sobre algún sitio raro en el que haya estado. Tampoco hay que irse muy lejos: hace un par de semanas, en una visita a mi familia política gallega, obligué a mis suegros a llevarme por estrechísimas carreteras comarcales hasta el punto más septentrional de Portugal, donde el río Miño y un pequeño arroyo forman el trifinium con las provincias españolas de Pontevedra y Orense. Supongo que justo después mantendrían una seria conversación con su hija sobre el disfuncional ese con el que sale…

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  14. Georgio Grivas dice:

    Vaya entrada más sesgada. El relato puede ser bueno… pero da pena la imagen que ofreces de Nicosia, sobre todo de Nicosia del Norte. Si hubieras mirado un poco la historia de la ciudad, sobre todo la de los últimos años, podrías haber entendido el porqué de esa imagen tan destartalada del centro y la razón por la que el gobierno local (y títere) no quiere reconstruirla. Algo parecido pasa en la parte sur de la ciudad amurallada… casas abandonadas y sensación de estar en un pueblo castellano en los años 50, aunque las razones ahí son bastante distintas…
    Por otra parte normal que pagaras de más en la comida… a esa zona sólo van turistas, así que los precios son de turista, aunque bueno, si comiste en el Marks and Spencer de la zona sur tampoco es de extrañar…
    Para poder tener una imagen un poco formada de Nicosia Norte (o de la TRNC) tendrías que haberte salido del perímetro turístico y aventurarte en la zona oeste de la ciudad… aunque para serte sincero, tampoco creo que valga la pena. No obstante, la zona costera (Girne, Buffavento, Península de Karpas) es bastante guapa y bien merece una visita.
    Lo último, me extraña que no cruzaras de vuelta por el Palacio de Ledra… ahí si que la hubieras gozado! Ahh, y parece que la impresión que te dio la gente ya venía predeterminada. Por cierto, yo habré cruzado la frontera unas 100 veces, y nunca ningún oficial de la policía de la República de Chipre me dijo nada… a saber como les provocaste… (sin acritud).

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    • Sherlock dice:

      Te respondo:
      1. La imagen que ofrezco de Nicosia es la que Nicosia tiene. Parece una contradicción que digas que esa imagen no es real y luego me achaques que no me he documentado para saber por qué es la que es. No sé qué nivel de conocimiento histórico tendrás de Nicosia y de Chipre, quizá mayor que el mío, pero te puedo asegurar que lei mucho sobre ellas antes de este viaje y sé perfectamente que la expropiación de facto, la imposibilidad de actuar o la dejadez de las autoridades, el hecho de que los refugiados/expatriados no puedan volver a casa, la repoblación con turcos sin arraigo en la isla y la falta de una autoridad fiscal competente son las razones principales de esta decadencia.

      2. Te aseguro que al tugurio al que fui no entra un turista ni de lejos. Por varias razones: primera, que procuro alejarme cuanto puedo de los restaurantes para turistas (porque, de hecho, yo no me consideró un turista); segunda, el lugar era bastante insalobre; tercera, no creo siquiera que Nicosia del norte sea una ciudad que pueda calificarse como turística; y cuarta, el precio fue el resultado de aplicar un cambio de la lira turca al euro evidentemente mucho más favorable para ellos, pero de nada servía protestar.

      3. Las razones por las que los oficiales turcochipriotas me dijeron que parase de grabar son obvias y se ve en el vídeo (en el que pasó olímpicamente de la prohibición). Al cruzar de vuelta, el oficial del Chipre llamemos europeo me dijo con acritud que el visado era inútil porque hay miles de personas ocupando ilegalmente su isla: entiendo perfectamente cualquier acritud por su parte al enseñar un papel que “los del otro lado” se han inventado. Dicho esto, celebro que no hayas tenido ningún problema al cruzar la frontera, igual que yo tampoco lo he tenido.

      Un saludo y gracias por leer.

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      • Georgios Grivas dice:

        Una breve respuesta. Primero contraréplica y despues al texto en general.
        La imagen que ofrezco de Nicosia es la que Nicosia tiene.
        Sin meternos en el debate de objetividad/subjectividad y de verdades absolutas simplemente decirte que la imagen que ofreces de Nicosia es la que te causo a ti una pequeña parte de la ciudad. Nicosia es algo más que la zona intramuros. De hecho esa zona es bastante peculiar y muchas de las razones de esta singularidad las explicas en la réplica.
        Te aseguro que al tugurio al que fui no entra un turista ni de lejos
        Por lo que cuentas tampoco un local entraría… parece que más que a comer fuiste a hacer un acto de masoquismo culinario… Lugares decentes de comida local los hay en la zona intramuros, y no es difícil de encontrarlos .
        No creo siquiera que Nicosia del norte sea una ciudad que pueda calificarse como turística
        Huelga decir que no es un lugar turístico… pero si que tiene una zona turística. Ni tú ni los que te estaban en la cola ibais a hacer negocio. Tanto la zona norte como la sur de Nicosia tienen recorridos turísticos.
        Las razones por las que los oficiales turcochipriotas me dijeron que parase de grabar son obvias y se ve en el vídeo (en el que pasó olímpicamente de la prohibición).
        El morbo es el morbo y lo entiendo. Te anímo que hagas lo mismo en la cola de pasaportes de cualquier aeropuerto… si es en España tendrías que sacarte el Tricornio o la porra del Nacional de algún lugar, si lo haces en Inglaterra son capaces de aplicarte la anti-terrorista…
        Al cruzar de vuelta, el oficial del Chipre llamemos europeo me dijo con acritud que el visado era inútil
        Normal, si para él/ella nunca saliste de su país que visado vas a enseñar… No obstante lo entiendo, es el morbo de la provocación. Generalmente los oficiales de la Rep. De Chipre hacen racial profiling… tu pinta de filipino no tienes… así que ni te abriría el pasaporte.
        Como todos los lectores de este blog saben, Chipre está dividida entre la parte sur (aunque yo diría parte oeste) y la parte norte (o parte este)
        Revisa el mapa. Hay que ser enrevesado para hacer esa partición, si dices que Paralimni o Larnaca están en la parte oeste de la isla te envenenan el gyros.
        Además de que para llegar al norte sólo se puede volar desde Turquía, la entrada al sur a los viajeros que llegan desde esa parte está vetada.
        La primera frase es totalmente cierta, la segunda es totalmente falsa si eres ciudadano europeo. Por cierto, también puedes llegar en barco desde Turquía.
        El sol de agosto no perdona
        De lo más brillante y certero que he leído.
        La mezquita del otro lado de la ciudad erigida imponente como símbolo de la religión profesada en esa parte
        Libertad literaria. Catedral de Santa Sofia (gótica) reconvertida en mezquita (Selimiye Mosque) tres siglos después de ser erigida (1570). Bueno, quizá el que puso los minaretes era un visionario… y ya sabía lo que iba a pasar 4 siglos más tarde.
        Un puesto de soldados de las Naciones Unidas tomando un refresco acapara mi atención. Evidentemente, no era cuestión de hablar con ellos, pero me sorprende que mantengan sus uniformes militares a pesar del extenuante calor que reina.
        Claro, lo normal es que fueran en bermudas y chanclas.
        Charlan tranquilamente en inglés sobre sus respectivas parejas
        Sin comentarios. Si te llegas a encontrar al regimiento argentino o bien te sacan los calzones del orto o todavía estarías chamuyando con ellos.
        Junto a la frontera, lo que parece ser un triste reclamo turístico: en inglés, francés y alemán, una placa dice que entramos en “Lefkosia: la última capital dividida”.
        Lo de la frontera es discutible… depende e con quien hables. Pero decir que es un “triste reclamo turístico” es otra floritura… no se como calificarlo, pero desde luego que no es un reclamo turístico. Si hubieras pasado por el Hotel de Ledra y hubieras leido la historia de Tassos Isaac y Solomos Solomou…
        “We want to live together”
        Reminiscencia de Occupy Buffer Zone
        La Nicosia turca es una ciudad de tintes árabes: calles sinuosas, laberínticas, llenas de tiendas con tenderetes en las calles, de comercios insalubres, de gente que vaga y con la que te tropiezas a cada paso.
        La zona norte de Nicosia intramuros es igual que la parte sur, con la excepción de la gente y los comercios, que como mucho la proporcionan tintes turcos…

        No sería Selimiye Mosque (al menos la foto así lo parece indicar)
        Rechazo la idea de entrar en la mezquita
        Claro, esto concuerda con tu idea de no ser turista. ¿Que te han hecho unas piedras bien puestas y talladas? ¿Cómo entender la cultura e influencia de la religión sin entrar en una mezquita?
        El contraste con la otra parte de la isla, en la que estaba pasando unos días de vacaciones de sol y playa, con alguna que otra escapada nocturna a los pubs y discotecas llenas de ingleses borrachos, era inmenso
        El mismo contraste que si hubieras ido a la iglesia de la Sta Cruz o a la Iglesia Maronita de la zona intramuros sur (con mucha más afluencia, por cierto). Ciertamente los ingleses no suelen ir a mezquitas a emborracharse (van a Girne)… la comparación es lamentable pero te quedo muy literario.
        Continúo mi exploración por la Nicosia turca intentando entablar conversación con alguno de los lugareños que pueblan este olvidado rincón del mundo… pero totalmente en vano. Nadie quiere hablar, nadie sonríe, nadie te mira… o, mejor, todos te miran, pero nadie te aguanta la mirada cuando vas hacia ellos con la mejor de tus sonrisas.
        ¿En que idioma? la mayoría en esa zona no habla inglés. ¿Esperas que te hagan caso? A lo mejor pasaban de ti porque pensaban que ibas a venderles lotería… Me imagino la escena… y tuvo que ser de hilaridad absoluta…
        Me inquietaba saber qué sentían al vivir allí, de dónde venían, qué hacían, dónde iban de vacaciones, si se sienten apátridas…
        ¿Cómo no preguntaste al crupier y a sus esbirros? A lo mejor venían de comprar el pan… En serio, lo mejor hubiera sido que te hubieras sentado tranquilamente en un café donde ellos estarían jugando al backgammon por horas… y ellos se hubieran dirigido a ti directamente (los que hablan inglés) y ahí lo hubieras preguntado todo lo que se te hubiera ocurrido. Yo te comento que no se sienten apátridas (ne mutlu türküm diyene) aunque algunos lo tengan bastante jodido incluso para ir a Turquía… de vacaciones pueden ir tranquilamente a la zona de la costa (la que te perdiste) o a cazar conejos (punto en común con los del sur), y muchos son funcionarios públicos o comerciantes o simplemente juegan al backgammon. Los pobres son pobres… y los settlers pobres lo tienen asumido… son ciudadanos de tercera… o cuarta
        No escucho risas, no veo sonrisas, sino más bien una ciudad triste y habitada por personas que están ahí porque tienen que estar, sin arraigo y sin ilusión, sin amistades y sin ilusiones.
        Perplejo me quedo. Sin haber hablado con ninguno ya sabes que no tienen arraigo, que carecen de ilusiones y que son solitarios. ¡Aquí te has lucido! Yo escuche risas, vi sonrisas, niños jugando al fútbol, gente ilusionada (¿?), barbacoas familiares (y eso en la zona intramuros, en la costa ni te cuento).
        Miro hacia atrás y observo a los funcionarios turcos, frente a frente con los grecochipriotas
        Los funcionarios son turcochipriotas (no turcos), y no están frente a frente con los grecochipriotas… para eso esta la zona verde.
        Separados por una línea de macetas que ninguno de ellos probablemente atravesará nunca
        Fail, si pueden pasar si quieren, como son turcochipriotas pueden ir (y van) al IKEA y los grecochipriotas al monasterio de San Andreas o al de San Mamas por poner dos ejemplos.

        No se lo que leíste antes de emprender tu aventura, pero si querias emoción tendrías que haber pasado por Kokkina (ahi si que los ves casi frente a frente y con fusiles…) y entrar al norte por Morphou/Guzelyurt, y de paso hubieras estado en una ciudad fundada por los espartanos… o incluso por Metehan…
        El hecho de escribir esto no es para juzgar tus impresiones, esas son tuya, y claramente con un prejuicio descarado. Me alegro de que vieras los dos bidones oxidados pero es una pena que no exprimieras tu experiencia mística en la última ciudad dividida. Chipre, y en especial Nicosia es un lugar que sus gentes y su situación lo hacen especial. Lo más cierto que has escrito es Cada uno con sus costumbres, su burocracia, su religión y su moneda. Cada uno con sus rencores. Cada uno de ellos con su visión de la vida. Pero también cada uno con sus ilusiones, con sus ganas de arreglar (o no) la situación, con su trabajo, con sus desgracias. Es decir, cada uno con su vida. Esperemos que algún día puedan volver a cohabitar en paz. Es posible (por ejemplo en Pyla lo hacen) aunque es bastante difícil… los de arriba (turcos, onu, greco chipriotas y turco chipriotas) viven muy bien de esa sinrazón y el inutil de Kofi Annan reventó la última gran posibilidad. Habría que preguntarle a los ingleses por qué lo jodieron tan bien… Eso sí, en cuanto esté construido el transvase de agua de Turquía a Guzelyali (entre Girne/Kyrenia y Guzelyurt/Morphou) la situación puede cambiar drásticamente…

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  15. pohiko dice:

    Primera vez que me animo a escribir en este blog y me decido ha hacerlo en un artículo de un conciudadano de nuestra Muy Noble, Muy Leal, Muy Heroica, Muy Benéfica, Siempre Heroica e Inmortal Zaragoza (somos como la duquesa de Alba en lo que a títulos honoríficos se refiere, pero mejor consevados 😄 ).
    Enhorabuena por el artículo; descubrí gracias a este blog (¿o era el de al lado?) que el muro de Berlín no fue el último que dividía dos ciudades y este texto me ayuda a comprender mejor esas realidades.
    Soy de esos que se han leido el blog de principio a fin y todos los dias revisan a ver si hay novedades, y no sabeis lo que me alegra cuando las encuentro.
    Seguiré esperando con impaciencia a ver con qué nos sorprende el autor del blog (no tengo confianza para llamarle mapache) o sus colaboradores.
    Muchas gracias por contarnos todas estas cosas.

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    • Hola Pohiko… Luego de tantos títulos para Zaragoza, tendré que ir prontamente a conocerla y empaparme de ella. De pronto se me pega algún título de esos y me lo puedo traer para Colombia 🙂

      Y qué bonitas palabras las que dijiste del Blog. Me alegra que te guste lo que ves y pronto vendrán más entradas (déjame salgo de un par de cosas que tengo pendientes en la oficina y volvemos), ¿vale? Por ahora lo que sí te puedo decir es que necesitamos que comentes más porque al autor de este Blog siempre le reconforta el alma leer lo que ustedes tienen que decir.

      Muchas gracias por tus comentarios y un abrazo desde Bogotá.

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  16. Indie Hoy dice:

    Excelente la cronica tu viaje, muy artículo e imagenes, felicitaciones!!

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  17. Vicente Afonso dice:

    No tiene que ver con esta entrada concretamente. Es de un escritor argentino: Andrés Neuman y es una definición de bandera, muy corta pro para pensar largo tiempo en el presente y futuro y en la historia de la humanidad:

    BANDERA: Trapo de bajo coste y alto precio.

    Ahí queda eso.

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  18. Un viaje a un país que no existe: República Turca del Norte de Chipre
    Por: Sherlock
    Qué relato magnífico… He viajado a Chipre!

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    • Horacio dice:

      Estimados todos: Escribo desde Argentina. He viajado algo por este planeta azul…y muchas veces a Chipre porque tengo allá familia argentino/grecochipriota. Muy buena la descripción de Sherlock, aunque -por fuerza de espacio- quedan cosas pendientes. A mi me han emocionado los relatos (y las fotografías) que se exhiben en una sala-museo del lado griego. Allí hay fotografías seriadas del momento de la invasión turca…Los grecochipriotas contenidos por militares y fanáticos (siempre los habrá!?) de civil, observan impotentes cómo se arría la bandera griega y se iza la turca. De pronto un muchacho joven, en mangas de camisa, rompe el cerco y se lanza a arrancar la bandera invasora…es ejecutado a mansalva ante los gritos de su madre y familia. Un familiar también joven se lanza a proseguir la tarea y es acribillado…muere con esa bandera semiarrancada en las manos. QUE VALOR! QUE ESCALOFRIANTE! QUE ADMIRACION!

      En el lado griego (hermoso y pacífico) me conmovió ver todo un barrio en Limassol (ciudad portuaria más importante y muy europea) con casas de minaretes. De noche todo oscuro…entre tantos hoteles 5 estrellas y luces y orden. Mi consuegro me explicó que era un barrio turcochipriota. Cuando la sangrienta invasión, sus habitantes fueron “repatriados” hacia Turquia por la fuerza (algunos fueron ocultados por los griegos y se salvaron…me consta el agradecimiento a mi consuegro por parte de una familia turcochipriota). Pues bien, ese barrio permanece solo, limpio y protegido porque, me cuenta: “Esas casas tienen dueños y algún día vendrán a recuperarlas…”. Así y mucho más es esta isla (la parte greca) apodada “la Ibiza sin droga”. He hablado con todos, aprendido bastante griego, en inglés he charlado compartiendo tragos con altos oficiales de mis “enemigos” ingleses (por la Guerra de Malvinas, digo). Es bellísima esa codiciada (desde hace milenios) isla estratégica” y fabulosa (que por algo eligio Afrodita para nacer…cerca de Paphos).

      Me he sentido honrado allá. Y respetado. Al hermano hispano Diego le diría: NO, No has conocido Chipre sólo por el (buen) relato de Sherlock, que se dedica a una parte específica. Te recomiendo IR para conocerlo. Porque de lo contrario sería como decir “conozco mucha gente de Madrid (hermosa!) por haber leído los nombres de la guía de teléfonos.

      MI ABRAZO ARGENTINO A TODOS! Y Gracias! Horacio.

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  19. Marcelo dice:

    Muy bueno Sherlock, los lectores de este blog pedimos mas intervenciones tuyas.
    Saludos desde Argentina !

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  20. […] Un viaje a un país que no existe: República Turca del Norte de Chipre […]

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  21. neal dice:

    una pregunta.para pasar del lado sur al norte . es preciso pasaporte o con el documento europeo es suficiente? tiene un coste este visado? . el tramite es rapido? y una pregunta mas alguien que esta viajando y recorriendo varios paises . puede cruzar del sur al norte y desde el norte tomar un avion desde el aeropuerto de ERKAN hacia turquia y seguir viaje? sabes si cualquier turista puede hacer eso? saludos.gracias por tu relato,

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    • Sherlock, te hablan 🙂

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    • Edgardo Opazo Barraza dice:

      Yo cruce desde el norte al sur, entre por el aeropuerto de la zona norte y me fui por otro, me hicieron algunas preguntas y la policía me puso problemas…. finalmente me dejaron cruzar…
      con respecto a los comentarios, yo estuve en chipre 2 semanas, estuve varios días en la parte turca y la verdad me quede con una sensación muy distinta de lo que se dice en este post… conocí gente muy entretenida, amable, estuve en un concierto de rock (turco) un poco extraño pero rock al fin, baile, fui a pubs, visite lugares históricos en salamis y playas geniales en karpaz…. Soy un Chileno muy agradecido de todo lo vivido… luego estuve en chipre del sur y de ahí a Grecia… bueno esa es otra Historia!

      Me gusta

      • Hola Edgardo… Creo que es normal. Cada cual habla de un lugar como le va en él y las experiencias personales siempre son diferentes, ¿no? Hay gente a la que le gusta París y a mí me parece detestable…. todo está en gustos. Muchas gracias por tu aporte. Saludos desde Sudáfrica.

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  22. irma paula siles dice:

    por qué los pueblos se agreden, se separan, se odian? es muy triste. Dios nos regaló la tierra, para disfrutarla, le pusimos fronteras, alambres de púas, murallones e ignoramos al que está del otro lado, si somos todos iguales, y terminaremos bajo dos metros de tierra, y seremos comidos por inmundos gusanos, sin excepción de razas, credos, o riquezas…

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  23. […] Un viaje a un país que no existe: La República Turca del Norte de Chipre […]

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  24. […] Un viaje a un país que no existe: La República Turca del Norte de Chipre […]

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  25. Alma dice:

    Hola! Me ha encantado tu relato!
    Voy a Chipre en unos dias y me gustaria preguntarte dos cosas.
    Solo vamos 4 dias, merece la pena visitar la parte turca? y la segunda, de ser asi, basta con el pasaporte o hay que pedir algun documento especial?

    Muchisimas gracias.

    (siento las faltas, escribo desde Inglaterra)

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  26. […] Acuña, Nordkaap en Noruega, algunos territorios desconocidos de España en el Mediterráneo y la República Turca del Norte de Chipre. Es un viajero consumado que, además, aprovecha sus viajes para fornicar en cuanto puerto visita […]

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  27. […] Un viaje a un país que no existe: La República Turca del Norte de Chipre […]

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  28. Verónica dice:

    Buenas !! me llamo Verónica,soy de Corrientes, Argentina, tuve la dicha de conocer Chipre, fuí con mi padre en 1997, alquilamos una casa en un pueblito del lado turco llamado Yedidalga, con paisajes de cuento, y una maravillosa vista al mar, No concuerdo con que nadie sonríe ni mira a la cara, ya que hemos entablado una hermosa relación con la flia (dueña de casa) que vivia en la planta alta de nuestra morada, Gente sumamente amable, simpática, servicial, mas allá del impedimento del idioma, la sra Yasan hablaba perfecto ingles, el esposo y los hijitos, algunas palabras sueltas.Realmente, sin lugar a dudas una de las experiencias mas enriquecedoras en mi vida- Pudimos recorrer la isla de ambos lados con un pasaporte de las UN, ya que un tío(hno de mi padre) forma parte de la misma. Recuerdo cada uno de los lugares y tengo casi las mismas fotos.

    Me gusta

  29. […] son capitales de dos países – Belfast es la capital de Irlanda del Norte, Nicosia de Chipre – mientras Mostar y Kosovska Mitrovica no lo son. Además, Belfast y Nicosia forman parte de […]

    Me gusta

  30. Gerard dice:

    Sinceramente haciendo notar el carácter español que todo es peor que lo nuestro .

    Ciertamente hubo algo del viaje que te pareciera bien ???

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