Las 10 joyas desconocidas del Estrecho de Gibraltar

¡Y la convocatoria surgió efecto! Nos ha llegado el primer artículo para nuestra serie de “Las 10 joyas desconocidas de…” y esta vez, desde Ceuta, Juan Carlos Herrera del Castillo nos presenta la zona del Estrecho de Gibraltar. Yo no conozco pero siempre me ha llamado muchísimo la atención… el problema es que, como colombiano, me da una pereza infinita sacar la visa británica sólo por ir a Gibraltar. Ya veré cómo soluciono este problemita. En cualquier caso, y como dato curioso, ustedes ya conocen a Juan Carlos porque nos envió algunos de sus sellos en el pasaporte para esta entrada. Además, fue también uno de los primeros lectores que conocí en persona cuando coincidimos el año pasado en Johannesburgo y nos tomamos un café en el Nelson Mandela Square… Café bastante rápido por demás porque el tráfico sudafricano me impidió llegar a tiempo. Tendré que volver a España para que el café, al menos esta vez, sea más largo e incluya la dosis de chisme que requiere semejante acontecimiento. Entonces, muchísimas gracias a Juan Carlos y los dejo con su narración sobre el Estrecho de Gibraltar… Espero que les guste:


Hace unos días el Mapache dueño y señor de este blog lanzó una convocatoria pública animando a sus fieles y humildes lectores a escribir sobre los lugares donde nacimos o vivimos. He decidido tomarle la palabra, pero en lugar de ceñirme a una de las dos ciudades voy a hablar de la región que las incluye a ambas: advierto que están en continentes diferentes, pero en el mismo país y separadas por menos de 30 kilómetros en línea recta, y las rodea una cantidad sorprendente de anomalías y curiosidades geográficas y políticas de las que tanto nos gustan a los disfuncionales que merodeamos por este blog. Así que traigan café (o, si lo prefieren, té verde con menta y mucho azúcar), que empezamos. (Nota del Blog de Banderas: ¡Ah no! No me van a cambiar ahora un buen café colombiano por un té verde… al menos no en este blog. Eso es herejía)

Las 10 joyas desconocidas del Estrecho de Gibraltar

1- El Estrecho en sí mismo

El Estrecho de Gibraltar es una de las encrucijadas más destacadas de toda la geografía mundial. Aquí se juntan un Océano con un Mar (Atlántico y Mediterráneo) y dos continentes (Europa y África), y podemos encontrar dos enclaves (al norte Gibraltar, enclave del Reino Unido en España, y al sur Ceuta, enclave de España en Marruecos), siendo por tanto tres los países que comparten tan escaso territorio.

Mapa Estrecho
Mapa del Estrecho de Gibraltar (Fuente)
Estrecho de Gibraltar
Estrecho de Gibraltar desde el aire

El Estrecho de Gibraltar marcaba el fin del mundo conocido para los navegantes de la antigüedad y era fácilmente identificable por las dos «Columnas de Hércules»: al norte, el Peñón de Gibraltar, y al sur, el monte Musa. Estas columnas figuran a ambos lados del escudo de España desde el siglo XVI, acompañadas del lema Plus Ultra (más allá), que tras el descubrimiento de América dejó obsoleto el antiguo Non Terrae Plus Ultra (no hay tierra más allá).

Escudo de España
Escudo de España (Fuente)

Como curiosidad, algunas fuentes señalan que el símbolo del dólar (y de otras monedas) proviene de la imagen de las Columnas de Hércules rodeadas por la cinta con el lema que aparecía en los antiguos reales de a ocho españoles, que durante siglos fueron la principal moneda utilizada en el comercio internacional entre Europa, América y Asia.

Real de a Ocho
Real de a ocho español de 1768, con las Columnas de Hércules y el que pudiera ser el origen del símbolo del dólar (Fuente)

El mejor lugar para contemplar el Estrecho, al menos en el lado europeo, es la carretera que conecta Algeciras y Tarifa, que zigzaguea abriéndose paso a través de los montes cubiertos de vegetación. En días claros se pueden contemplar perfectamente todos los detalles de la costa marroquí, incluyendo las casitas, las turbinas eólicas y las grandes grúas del nuevo puerto de Tánger Med.

144 - Tarifa (Cádiz) 3-7-2007
El Estrecho de Gibraltar visto desde Tarifa, destacando el Monte Musa
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El Estrecho de Gibraltar visto desde Algeciras. Al fondo, la ciudad de Ceuta
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El estrecho de Gibraltar visto desde la barriada de Benzú (Ceuta). Al fondo, la Bahía de Algeciras y el Peñón de Gibraltar

2- Algeciras

Algeciras es la mayor ciudad del la costa norte del Estrecho de Gibraltar y cuenta con el principal puerto de España y del Mediterráneo. Algeciras se ha desarrollado como una ciudad portuaria e industrial y la inmensa mayoría de los miles de personas que la visitan anualmente no se detienen más tiempo del necesario para embarcar hacia África o seguir camino hacia Europa.

Bahía de Algeciras
La Bahía de Algeciras desde el aire
002 - Algeciras (Cádiz) 17-2-2014
Saliendo en barco del puerto de Algeciras
Algeciras, 16-7-2011 (2)
El puerto de Algeciras durante una romería marítima

Es una lástima que mi ciudad natal, donde he vivido gran parte de mi infancia y donde tengo a casi toda mi familia, no se haya preocupado más por preservar su historia, que es larga y rica. Alcanzó su esplendor durante la Edad Media bajo dominio musulmán con dos recintos amurallados que cambiaron de manos varias veces durante la Reconquista hasta quedar destruida y abandonada en 1379. Así quedó durante siglos, y quizá hoy sería un parque arqueológico si en 1704 parte de la población de Gibraltar, que huía de su ciudad invadida por los ingleses, no se hubiera asentado en las antiguas ruinas, refundando una ciudad que poco a poco fue creciendo hasta superar en tamaño a la colonia inglesa del otro lado de la Bahía.

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La Plaza Alta de Algeciras iluminada por la noche

3- Gibraltar

Y llegamos a una de las mayores anomalías de la geografía europea, tanto física como política. El peñón de Gibraltar es una enorme mole de roca caliza que se eleva a una altura de 426 metros, con paredes casi verticales en sus caras norte y este y una ladera más suave que cae hacia el oeste donde se asienta la ciudad. En su extremo sur está la Punta de Europa, que por mucho que digan NO es el extremo sur de Europa. Esto se puede comprobar fácilmente mirando un mapa de la zona, pero he llegado a ver mapas modificados intencionadamente en postales y tiendas de recuerdos.

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El Peñón de Gibraltar visto desde Algeciras
040 - Estrecho de Gibraltar 23-5-2014
El Peñón de Gibraltar visto desde el sur
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El punto más alto del Peñón de Gibraltar
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Cara oriental del Peñón de Gibraltar

Gibraltar está rodeado de agua por todos sus lados excepto por el norte, unido al continente por un istmo arenoso ocupado por la ciudad española de La Línea de la Concepción. Este istmo está atravesado de lado a lado por la única pista del aeropuerto de Gibraltar, que de hecho se interna en el mar: eso implica que para acceder por tierra a la ciudad hay que atravesar la pista de aterrizaje, con lo cual no es infrecuente ver a los vehículos y peatones esperando ante un semáforo en rojo que los aviones aterricen o despeguen antes de poder continuar (Nota del Blog de Banderas: Aquí más información sobre el aeropuerto de Gibraltar).

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Acceso a Gibraltar desde la frontera española, a través de la pista de aterrizaje del aeropuerto

Entre la vegetación que ocupa buena parte del Peñón habita una considerable colonia de macacos de Berbería, que aunque son frecuentes en Marruecos constituyen la única colonia de primates en libertad que hay en Europa.

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Macacos de Berbería en el Peñón de Gibraltar

Por muy extraña que sea su geografía, si los lectores del otro lado del Atlántico conocen la existencia de Gibraltar es por su complejo estatus político. Gibraltar era una ciudad española como otra cualquiera hasta la Guerra de Sucesión Española, que tras la muerte sin descendencia de Carlos II enfrentó entre 1701 y 1715 a los partidarios de los dos candidatos al trono, Felipe de Borbón y Carlos de Austria. Lejos de ser una simple guerra civil española, el conflicto se extendió a toda Europa, apoyando los franceses al pretendiente borbónico y los ingleses, alemanes, austríacos y holandeses (entre otros) al pretendiente austríaco. En este contexto se produjo en 1704 la toma de Gibraltar por parte de los ingleses. Diez años después se firmó el Tratado de Utrecht, que además de confirmar a Felipe V como rey de España otorgó la posesión de la ciudad y peñón de Gibraltar a la corona británica. Además supuso la pérdida de los hasta entonces territorios españoles de Menorca (recuperada décadas después), Sicilia, Nápoles, Milán, Flandes y Cerdeña, entre otros, marcando el final del dominio español en Europa.

El resultado es que, tres siglos después, Gibraltar sigue siendo el único Territorio Británico de Ultramar (distinto de las Dependencias de la Corona) situado en Europa. Gibraltar es hoy un lugar curioso de ver. En el exiguo territorio de la ciudad se solapan fortalezas de todas las épocas, desde el dominio musulmán a la etapa española, la ocupación británica y los túneles de la II Guerra Mundial. Sus edificios mantienen un vago aire inglés que contrasta con las casitas blancas de los pueblos andaluces de la región, y por sus calles circulan autobuses de dos plantas (eso sí, por la derecha) y se encuentran las típicas cabinas rojas londinenses. Una de las experiencias más curiosas de Gibraltar consiste en oír hablar a sus habitantes, que combinan sin inmutarse palabras inglesas y españolas con un cerrado acento andaluz.

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Ciudad de Gibraltar vista desde el Peñón
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Banderas de Europa, el Reino Unido y Gibraltar

4- Tarifa

Y llegamos, esta vez sí, al extremo sur de Europa… al menos de la Europa continental, sin tener en cuenta islas como Malta, Creta o Chipre. La ciudad de Tarifa se sitúa justo sobre la punta homónima, que se continúa a través de un puente a la isla de las Palomas, a la cual no se puede acceder por ser terreno militar (Nota del Blog de Banderas: y de la que ya hablamos en este Blog en esta entrada). Sin embargo se puede recorrer el puente hasta la misma verja, dejando a la izquierda las tranquilas aguas del Mediterráneo y a la derecha las más agitadas olas del Atlántico. Bajo el puente se ha acumulado con el tiempo una estrecha lengua de arena que une la isla al continente donde normalmente acuden bañistas que en pocos pasos pueden meter los pies en dos mares distintos.

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Puerto de Tarifa e isla de las Palomas. Al fondo, la costa de Marruecos
154 - Tarifa (Cádiz) 3-7-2007
Camino a la isla de las Palomas, en el punto más meridional de Europa
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Playa en el lado mediterráneo de la isla de las Palomas

El interés de Tarifa no radica sólo en su curiosa localización geográfica. El casco antiguo de la ciudad está rodeado de murallas medievales que encierran estrechas callejuelas de casas blancas y patios andaluces decorados con flores, y el imponente castillo de Guzmán el Bueno vigila desde hace siglos la costa marroquí.

001 - Tarifa (Cádiz) 4-8-2012
Calles típicas en el centro de Tarifa
002 - Tarifa (Cádiz) 4-8-2012
El castillo de Guzmán el Bueno visto desde el puerto de Tarifa

5- Las playas

Las playas de Tarifa, que se extienden siguiendo el Atlántico hacia el norte en dirección a Cádiz, se encuentran entre las mejores de la Península Ibérica. Debido quizá al fuerte viento que sopla con frecuencia la costa tarifeña se ha visto protegida del urbanismo salvaje que ha cubierto gran parte del litoral español de hormigón, campos de golf e interminables urbanizaciones a medio construir. En Tarifa los montes cubiertos de matorral llegan hasta el borde mismo de las kilométricas ensenadas de arena dorada, donde aún es posible ver pasear alguna vaca despistada que se ha salido del prado. Los turistas, aunque cada vez más numerosos, son fundamentalmente aficionados al windsurf o al kitesurf, actividades generalmente más respetuosas con el medio ambiente que el turismo convencional de apartamento y chiringuito. Las grandes playas, como Los Lances, Valdevaqueros o Bolonia, están separadas entre sí por puntas rocosas salpicadas de pequeñas calas populares entre los nudistas, en las cuales el viento ha ido acumulando altísimos sistemas de dunas que van engullendo los pinares y en ocasiones sepultan la carretera. Y, en plena playa de Bolonia, las ruinas de la ciudad romana de Baelo Claudia sorprenden al visitante con los restos de su foro, su teatro y su fábrica de salazones a escasos metros del mar, en un entorno inigualable.

021 - Punta Paloma (Cádiz) 9-1-2009
Calas de Punta Paloma en la costa de Tarifa. Al fondo, el monte Musa y la costa marroquí
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Playa de Valdevaqueros, con las dunas al fondo
169 - Bolonia (Cádiz) 3-7-2007
Ruinas romanas de Bolonia

6- El Parque Natural de los Alcornocales

Si uno pregunta en el norte de España cómo se imaginan el extremo sur de la Península Ibérica seguramente describan un lugar desértico, dada la cercanía de Marruecos. Esas personas se equivocan de pleno, en primer lugar porque casi todo Marruecos es un país verde y montañoso donde abundan los bosques, y en segundo lugar porque buena parte de la provincia de Cádiz y un trocito de la de Málaga conforman el Parque Natural de los Alcornocales, uno de los mayores bosques del sur de Europa. Los montes que se extienden desde la costa del Estrecho hasta la sierra de Grazalema están cubiertos de una extensión casi continua de bosques y dehesas, milagrosamente conservados gracias a la distancia que existe entre los escasos núcleos de población y a las actividades económicas tradicionales, como la ganadería (toro bravo, cerdo ibérico, cabras, ovejas) y la recolección de corcho de los alcornoques, que implican un escaso impacto sobre el paisaje. En el parque abundan profundos valles excavados por pequeños riachuelos llamados canutos, donde persiste entre pozas y cascadas una espesa vegetación, la laurisilva, propia de climas húmedos subtropicales, que persiste en Canarias y otras islas del Atlántico pero que prácticamente ha desaparecido de la Península Ibérica.

Mapa Alcornocales
El Parque Natural de los Alcornocales (en relieve), que limita al sur con el Parque Natural del Estrecho (gris y azul oscuro) y al norte con el Parque Natural de la Sierra de Grazalema (en gris) (Fuente)
019 - Zanona (Los Barrios), 22-3-2009
Helechos y alcornoques (también llamados chaparros), vegetación típica del Parque de los Alcornocales
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Poza y vegetación típica de los canutos del Parque Natural de los Alcornocales
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Vista del Parque Natural de los Alcornocales desde el castillo de Jimena de la Frontera

7- Ceuta

Cruzamos el Estrecho y llegamos al norte de África. Situada justo enfrente de Gibraltar encontramos Ceuta, la otra anomalía geopolítica de la región, que además es la ciudad donde vivo actualmente. Ceuta y Melilla son las dos ciudades autónomas españolas situadas sobre la costa marroquí, y aunque habitualmente se nombran juntas y seguidas están a 225 kilómetros de distancia en línea recta y a 440 kilómetros por carretera; de hecho Melilla está considerablemente más cerca de la frontera argelina que de Ceuta.

La ciudad de Ceuta se sitúa sobre un istmo que une la península del monte Hacho al continente africano. El istmo está seccionado en su punto más estrecho por un foso protegido por fuertes murallas abaluartadas del siglo XVI, que a día de hoy sigue siendo navegable. La frontera de Ceuta con Marruecos es una de las más desiguales y mejor fortificadas del mundo, y cuenta con un solo puesto fronterizo en su costa sur.

017 - Ceuta 22-1-2010
Ceuta desde el aire
037 - Ceuta 23-5-2014
Ceuta desde el mar
Panorámica Ceuta
Ceuta desde la montaña
157 - Ceuta 8-12-2012
Las Murallas Reales y el foso que divide en dos el istmo de Ceuta en su punto más estrecho
060 - Ceuta 29-7-2014
La frontera marroquí desde el lado español
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España a la izquierda, Marruecos a la derecha

Ya hemos hablado de las vicisitudes históricas por las cuales Gibraltar pertenece al Reino Unido. ¿Y Ceuta, cómo ha llegado a ser española? Pues bien, Ceuta fue conquistada en el contexto de la Reconquista, es decir, el proceso de progresiva expansión hacia el sur de los reinos cristianos del norte de la Península Ibérica, que poco a poco fueron ganando terreno a Al-Ándalus, es decir, a los territorios peninsulares ocupados por los musulmanes desde el siglo VIII. A principios del siglo XV Castilla aún estaba ocupada tratando de conquistar Granada, que resistiría hasta 1492, pero Portugal había llegado a la costa del Algarve hacía tiempo y empezó a mirar más allá. ¿Y qué mejor lugar para iniciar la expansión que el estrecho de Gibraltar, un lugar clave para el comercio mundial? En 1415 Portugal conquistó Ceuta, que se ha mantenido bajo soberanía de los reinos ibéricos hasta la actualidad. Con Algeciras destruida y Gibraltar en manos granadinas Ceuta pasó a ser una escala imprescindible para los barcos cristianos que atravesaban el Estrecho. En 1580 se unieron las coronas de España y Portugal, pero cuando en 1640 comienza la guerra por la independencia de Portugal, Ceuta se mantiene fiel a la corona española. En 1668 se firma el tratado de Lisboa, mediante el cual España reconoce la independencia de Portugal, manteniendo no obstante la soberanía sobre Ceuta. El legado portugués se mantiene en el escudo de Ceuta, que es prácticamente idéntico al de Portugal. La bandera, por cierto, es igual que la de Lisboa.

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Bandera de Ceuta, similar a la de Lisboa. El escudo se diferencia del portugués tan solo en la corona y en la posición de uno de los castillos (Fuente)

8- Monte Musa e isla del Perejil

La Columna de Hércules del lado africano es el monte Musa, que en Ceuta llaman la Mujer Muerta por el aspecto que tiene al mirarlo desde la ciudad. Al otro lado de la punta Leona (el punto más septentrional de Marruecos), a pocos metros de la costa, está la isla del Perejil, un islote rocoso y deshabitado que se encuentra en disputa entre España y Marruecos. Aunque desde el siglo XV se consideró ligada al territorio de Ceuta no existe ningún tratado que avale su soberanía española, a diferencia de las otras posesiones españolas en la costa marroquí (Peñón de Vélez de la Gomera, Peñón de Alhucemas e islas Chafarinas, las llamadas Plazas de Soberanía). En 2002 un grupo de gendarmes marroquíes desembarcó en el islote y plantó allí su bandera, a lo que el gobierno español respondió desalojándolos por la fuerza. Con la mediación de los Estados Unidos se firmó el retorno al status quo ante, aunque esto supone que ninguno de los dos países hace uso de la isla sin llegar a resolver a quién pertenece.

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La Mujer Muerta vista desde Ceuta, con la aldea marroquí de Beliones al pie de la montaña. Obsérvense las banderas marroquíes y españolas a ambos lados de la frontera
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La isla del Perejil vista desde Marruecos. Al fondo, la Bahía de Algeciras y el Peñón de Gibraltar (Fuente)

9- Tánger Med y el Marruecos moderno

Quien vaya a Marruecos buscando zocos de aire medieval y medinas laberínticas va a encontrarlos sin duda (y, a diferencia de otros países, descubrirá que siguen completamente vivos, lejos de convertirse en una pieza de museo o un escenario para turistas), pero eso no significa que el país esté anclado en el pasado. Mientras que tradicionalmente el norte ha estado más abandonado y menos desarrollado que el sur, en la última década se ha producido una explosión de obras públicas e infraestructuras que sorprende a quienes vuelven tras años de ausencia.

Uno de los mayores proyectos recientes es el puerto de Tánger Med, construido a partir de 2004 en un tramo de costa rocosa situado más cerca de Ceuta que de Tánger, donde hasta entonces no había absolutamente nada. El objetivo obvio consiste en desviar parte del tráfico de mercancías que pasa por el puerto de Algeciras, pero el efecto secundario ha sido la transformación completa de una zona hasta hace poco rural y montañosa, habitada fundamentalmente por pescadores y pastores, en un nudo de transporte conectado al resto del país por autopistas y ferrocarril.

008 - Tánger Med (Fahs Anjra) 17-2-2014
El puerto de Tánger Med desde el mar. Escrito en la montaña: «Dios, Patria, Rey», el lema de Marruecos

10- Tánger

La ciudad más grande del Estrecho es también una de las principales de Marruecos. Al igual que Ceuta, la ciudad cayó bajo dominio portugués en el siglo XV, pero fue cedida a los británicos en 1661 como dote matrimonial para afianzar la alianza entre los dos países. En 1684 el sultán de Marruecos recupera la ciudad, pero a partir del siglo XIX Tánger comienza a ejercer un papel cosmopolita e internacional, constituyendo la sede de las embajadas y delegaciones extranjeras en Marruecos. En 1923 esta situación se formaliza mediante la creación de la Zona Internacional de Tánger: mientras que casi todo Marruecos se encontraba bajo dominio colonial francés, excepto la estrecha franja norteña del Protectorado Español, en la ciudad de Tánger y sus alrededores se estableció un protectorado administrado conjuntamente por España, Francia, Reino Unido, Portugal, Bélgica, Países Bajos e Italia. Ahí es nada. Es difícil hacerse una idea de las intrigas e historias de espionaje que debieron tener lugar en un territorio tan pequeño con tantas potencias luchando cada una por sus intereses, sobre todo durante la Guerra Civil Española (la República Española mantuvo su cónsul en la ciudad, mientras que en el Protectorado Español de Marruecos el ejército sublevado de Franco tomó el control desde el primer momento). Durante la Segunda Guerra Mundial, aprovechando el caos que se había adueñado de Europa, España incorpora unilateralmente Tánger al Protectorado, desmantelando la administración internacional, si bien ésta se vuelve a establecer al final de la guerra. En 1956 Tánger se incorpora definitivamente al recién independizado Reino de Marruecos, finalizando esa situación tan anómala que la había convertido en un nido de espías y había dado un aura de leyenda a su nombre.

Tánger es un punto de entrada habitual para quienes viajan a Marruecos desde España. Encaramada a un risco detrás del puerto, al final de una larga playa de arena dorada, se encuentra la antigua medina, un laberinto de callejuelas blancas lleno de abarrotados zocos con puestos de pescado, aceitunas, pasteles y todo tipo de cachivaches, desde enseres domésticos a baratijas para turistas, pasando por electrónica barata y camisetas falsificadas. Si el bullicio de la medina es demasiado para el recién llegado siempre se puede salir a pasear por las largas avenidas de la ciudad nueva, que se extienden hasta los altísimos edificios que en los últimos años proliferan en las afueras de la ciudad. Aunque para relajarse de verdad lo mejor es hacer como los marroquíes, que al caer la tarde salen en masa a la calle a disfrutar de la puesta de sol sentados en los bancos del paseo marítimo o en la puerta de un cafetín, delante de un vaso de té verde y unos pasteles de miel y almendras.

014 - Tánger 22-1-2010
Tánger desde el aire, con el puerto de Tánger Med en primer plano
379 - Tánger 7-7-2007
Mezquita en la medina de Tánger
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Calles en el puerto de Tánger
003 - Tánger 1-5-2008
Playa en la bahía de Tánger

 

Y hasta aquí llega Juan Carlos con su relato. Espero que el resto de ustedes también se animen a escribir algo y me inunden mi bandeja de entrada (blogdebanderas@gmail.com) con muchos relatos sobre las 10 joyas desconocidas de las ciudades donde ustedes nacieron o donde viven. Espero sus escritos. Nuevamente gracias a Juan Carlos y, como siempre, ¡adiós pues!

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23 comentarios

  1. Genial. espero con muchas ganas ver ciudades hispanoamericanas contadas “por sus propios dueños”, especialmente Uruguay y Argentina, de las cuales he visto muy bellas (como Colonia del Sacramento o Ushuaia por ejemplo), saludos desde Santiago de Chile.

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  2. Como joya adicional de esa zona, añadir que en Tarifa hay varias empresas que organizan excursiones en barco para ver cetáceos en el estrecho. Al ser el punto de unión entre el Mediterráneo y el Atlántico, numerosas especies cruzan ese paso, convirtiéndose en un lugar excepcional para el avistamiento de numerosas especies. Yo ya he ido un par de veces y merece la pena. Lo que más se ven son calderones y delfines comunes, con alguna posibilidad de ver ballenas. Y, a partir de septiembre, se ven orcas que cruzan el estrecho persiguiendo al atún rojo.

    Un saludo al creador del blog y a todos sus lectores.

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  3. !Guau! No había tenido ocasión de ponerme al día con las entradas del blog y ésta ha sido genial. Conozco poco del sur de España pero he estado en la playa de Bolonia y fue una experiencia increíble, por lo salvaje que es el paraje y por la dimensión de la playa. No se menciona en este artículo pero hay una duna gigante que asciende por el monte que está detrás de las ruinas romanas (en la foto se puede ver entre las columnas).

    Mi padre estuvo un tiempo de capitán de barcos rápidos (hydrofoils) haciendo la ruta Algeciras-Ceuta y cuenta maravillas de la fauna marina, ya no solo de los delfines y ballenas, sino de peces voladores que van acompañando a las embarcaciones.

    Lo dicho, maravillosa entrada y espero que las futuras colaboraciones tengan la mitad de calidad que ésta 😉

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  4. Muy buena entrada. Veo que los colaboradores de este blog tienen un extraordinario nivel, lo cual me llena de orgullo y satisfacción (parezco el rey Juan Carlos I).
    Grandes recuerdos de toda esa zona me vienen a la cabeza, aunque tengo en el debe visitar Ceuta, cosa que haré lo antes que pueda. Mi idea es recorrer todo el trayecto hasta Melilla y visitar las plazas de soberanía española de las que yo mismo hablé en su día.

    Mapache, tienes una deuda con el norte de España…

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  5. Seguramente para mi, lo que las hace tan distintas y tan iguales a esas diez joyas desconocidas, es en mi opinión que están bañadas por esos dos grandes mares………..tan distintos y tan iguales

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