10 joyas desconocidas de Madrid, España

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13 de noviembre de 2014 por Blog de Banderas

Y hoy volvemos con nuestra serie de entadas tituladas “10 Joyas desconocidas de…” que ya nos ha llevado al Estrecho de Gibraltar y a la Ciudad de México y que hoy nos transporta a una de mis ciudades favoritas en todo el planeta y zonas contiguas: Madrid. Resulta que el buen señor Carlos Granero me envió esta entrada hace algunos días y yo, desconsiderado como soy, la dejé en la bandeja de entrada esperando – no a propósito, claro… es el trabajo que no me deja existir -. Pues hoy la leí y quedé absolutamente enamorado de la entrada, básicamente porque me dio un montón de lugares que no conocía y que procederé a visitar en diciembre cuando vuelva a Madrid. En cualquier caso, si usted visita Madrid constantemente o incluso si vive allá, estoy seguro que no conoce todas las historias que nos cuenta el autor en esta entrada. Entonces, no sin antes agradecer a Carlos por su colaboración con el Blog, los dejo con su texto titulado: “Las 10 joyas desconocidas de Madrid, España”. Traigan café y acomódense porque empezamos… ¡Disfruten!


Como buen madrileño, no nací aquí, pero como madrileño es aquel que pasa por Madrid, me considero como tal… así somos de majos los habitantes de esta ciudad y así, “majos”, es uno de los nombres populares que existen para denominarnos. Pues bien, recogiendo el guante del señor Mapache, he decidido lanzarme a escribir sobre diez sitios desconocidos de esta ciudad, que como dijo Joaquín sabina, es insufrible, pero insustituible. La ciudad con los mejores museos de pintura del mundo y el más visitado es el del Real Madrid; una ciudad que pasó de ser un villorrio castellano a la capital del imperio más grande que ha existido sin perder su idiosincrasia, una ciudad dinámica y llena de vida, que es tan chula, que hasta quiso tener mar (luego hablaré de eso). Dicen de Nueva York que es la ciudad que nunca duerme, pero yo les aseguro que si uno quiere, puede estar de juerga en Madrid los siete días de la semana sin parar, más que para echarse una siestecita, darse una ducha y cambiarse de ropa antes de rematar la jugada el domingo por la mañana, en el barrio de la Latina, para tomarse el vermú.

Puerta de Alcalá en Madrid, España (Fuente)

El origen del nombre de la villa, porque después de todo, Madrid no es una ciudad, sino un villa, lleva siendo objeto de polémica desde la primera persona que se lo planteó. Lo que sí sabemos es que deriva del nombre con que la llamaban los árabes cuando ocuparon la península ibérica en el año 711: “Magerit”, que tras la Reconquista en el siglo X por parte del rey de Castilla, Alfonso VI, se empieza a denominar con el nombre que hoy conocemos. Y como siempre que la historia no es capaz de explicar algo, el hombre decide inventársela, pero para que parezca más real, la adorna y fabula y con el paso del tiempo se convierte en leyenda.

Pues bien, el origen de Madrid está emparentado, con la lejana Troya, aquella de la Ilíada que los griegos decidieron destruir por un lío de faldas y sólo pudieron hacerlo mediante una añagaza. En los últimos momentos antes de que las tropas griegas pasaran a cuchillo a los orgullosos troyanos, un grupo de ellos consigue escapar gracias a un príncipe llamado Bianor que les conduce hasta las costas del mar Adriático donde fundan un reino.

Giovanni Domenico Tiépolo – National Gallery, Londres (Fuente)

Con el paso de los años, Bianor se casa con la bella (siempre son bellas las princesas de las leyendas) y tienen dos hijos: Tiberis y Ocno Bianor. Al heredar el trono el mayor, Tiberis y para quitarse de encima a un posible pretendiente al trono, le entrega a su madre, llamada Manto y a su hermano dinero suficiente para que vivan cómodamente el resto de sus vidas y un billete para salir de la ciudad, cosa elegantísima en aquellos días en los que los problemas de herencias solían solucionarse con un asesinato… Tras salir de su ciudad natal, Ocno, cuyo nombre significa “el que lee los sueños”, conduce a su madre al norte. Tras aparecérsele en sueños el dios Apolo, alcanzan la península itálica, donde Ocno funda Mantua, en honor a su madre. Años después, cuando la ciudad se ha desarrollado y empieza a ser un enclave importante, Apolo se le aparece de nuevo en sueños a Ocno diciéndole que si quiere que su ciudad crezca y perdure mil años, deberá abandonarla, cosa que hace para no perjudicar a su madre y conciudadanos.

Diez años después, Apolo ha llevado a Ocno hasta la península ibérica (parece que Apolo tenía debilidad por las penínsulas) y una noche le dice que él debe ser quien una a los habitantes de esa zona para crear una ciudad que brillará por toda la eternidad. Una vez convencidos estos, que se llamaban carpetanos y que debían de ser muy inocentes para dejar que un extranjero se convirtiera en su jefe aludiendo a los deseos de un dios que ellos ni conocían, montan una ciudad en la ladera de una verde colina, regada por un río de aguas límpidas y varios arroyos que surten de agua la nueva ciudad, pero como buena leyenda, surge una disputa entre los habitantes sobre a quién debe estar consagrada la nueva ciudad. Una vez más Apolo ha pensado en eso y le pide a Ocno un nuevo y último sacrificio: debe cavar un pozo y enterrarse vivo en él, como ya hiciera la diosa Metragirta, hija de Saturno, para acabar con la discordia en la tierra. Ocno hizo así y tras diez días enterrado, una gran tormenta hizo que la roca que tapaba la boca del pozo se moviera y apareció la propia Metragirta sobre un carro tirado por dos leones quien se llevó a Ocno al hogar de los héroes. Desde entonces la ciudad se consagró a esta diosa y se la llamó Magerit.

Fuente de Metragirta en la plaza de la Cibeles de Madrid (Fuente)

Una vez contada la historia, puedo empezar con los diez lugares desconocidos de la Villa y como primer sitio, quiero empezar con uno que también tiene que ver con la historia de Madrid:


1. Plaza de la Puerta Cerrada

En esta placita, situada en el centro de Madrid, con un nombre tan curioso había originariamente una de las puertas de la muralla cristiana llamada “de la culebra” y que debido a la alta tasa de criminalidad que ahí existía por el gran número de recovecos y lugares para esconderse, el ayuntamiento decidió cerrarla y la gente empezó a llamarla la puerta cerrada.

Plaza de la Puerta Cerrada (Fuente)

En uno de los muros medianeros de la plaza hay un mural, el que vemos al fondo en morado, que tiene una leyenda escrita y dice así: “Fui sobre agua edificada, mis muros de fuego son, esta es mi insignia y blasón”. Una frase muy bonita que según algunos estudiosos de Madrid, como Juan López de Hoyos, es una descripción del antiguo escudo de la Villa, antes de cambiarlo por el actual oso y madroño, del que en un momento hablaré para desmontar la farsa que hay montada sobre él.

Muro en la Plaza de la Puerta Cerrada (Fuente)

La ciudad fue edificada sobre varios arroyos (el Paseo de la Castellana, arteria principal de Madrid en el sentido Norte-Sur, está sobre uno de ellos) y ríos subterráneos, de donde viene aquello de “fui sobre agua edificada” (como Venecia, vamos). La referencia de “mis muros de fuego son” es porque en la zona había grandes depósitos de pedernal, que se usó para construir las murallas y cuando la ciudad era ataca, las puntas metálicas de las flechas enemigas, al impactar sobre ellas producían chispas.

Primer escudo conocido de Madrid (Fuente)

Éste es el primer escudo conocido de la Villa de Madrid, en el que se puede ver una piedra de pedernal en el centro, semisumergida en el agua. La evolución del escudo no es motivo de este escrito, por lo que si alguien tiene interés, le sugiero que mire en esta web. Además recomiendo, si alguien viene a Madrid, trate de reservar un tour para que le cuenten algo de la historia de la ciudad.

Escudo actual de la ciudad de Madrid (Fuente)

Pero no puedo dejar escapar esta oportunidad para aclarar una cosa acerca del escudo de Madrid, que como todo el mundo sabe (o por lo menos en España saben, supongo que en América les dará un poco igual…), está formado por el oso y el madroño. Pues no, en realidad se trata de una osa, ya que en heráldica el género femenino representa fertilidad y prosperidad y de un madroñero, puesto que el madroño es el fruto y sería imposible que una osa se apoyara en tan diminuto fruto, como mucho lo aplastaría con un pie… Para rematar, el escudo está rodeado por una cinta azul, que hace referencia al bonito cielo que cubre Madrid (y que tiene un atardecer precioso entre rojizo y morado que no lo he visto en otra parte) y siete estrellas en referencia a las estrellas de la constelación de la Osa Mayor.


2. Calle de la Cava Baja

Esta calle, imprescindible para entender la idiosincrasia de la ciudad y su gusto por salir y comer fuera, ocupa el lugar que ocupaba la cava o foso que había en el exterior de las murallas medievales de la Villa y que en la época de los Austrias, la monarquía que sucedió a los Trastámaras, fueron derribadas para permitir la expansión de la ciudad al convertirla Felipe II en capital fija del reino, en 1561. Anteriormente la corte y por ende la capital del reino no estaba en un sitio fijo. Esta es una foto de 1934, en la que se ve el carácter de la calle.

Calle de la Cava Baja en 1934 (Fuente)

En esta calle, están algunos de los restaurantes más antiguos de Madrid, como la Posada de la Villa, Casa Lucio, con sus famosos huevos fritos (de injusta fama) y aunque no esté en esta calle exactamente, ya que está en la calle Cuchilleros, debo citar por lo menos al restaurante Botín, que lleva abierto ininterrumpidamente desde 1725, siendo el más antiguo del mundo, con muchos más años de historia que muchos países.

Restaurante Botín (Fuente)

La antigüedad de la calle no ha sido óbice para que se haya convertido en una de las más importantes de la “movida” madrileña, llena de bares, es en un lugar de paso obligado a la hora de ir a tomar unas cañas y picar algo o “ir de raciones”, como decimos aquí, que consiste en pedir varios platos para compartir, mientras se toma unos vinos o unas cervezas o un tradicional vermú. Ésta es una imagen de cómo está en la actualidad, que si comparamos con la de hace cuarenta años, vemos que poco ha cambiado.

Calle de la Cava Baja (Fuente)

Como dije antes, la Cava Baja está directamente relacionada con la muralla que rodeaba Madrid, pues hay que recordar que durante cientos de años, entre los siglos VIII que llegan los moros a la península y el siglo X en que retoman Madrid los cristianos, la ciudad formaba parte de la línea defensiva de la Sierra del Guadarrama que montaron los árabes para protegerse de las embestidas de sus vecinos del norte y como tal tenía unas murallas que actualmente llamamos muralla árabe para diferenciarla de la que levantaron los cristianos más adelante… y esta historia nos enlaza con otra que tiene que ver con otro nombre con el que se conoce a los madrileños: gatos ¿Saben ustedes por qué?

Restos de la muralla árabe (Fuente)

Los restos de la muralla árabe se puede ver en diferentes partes del Madrid de los Austrias, que es como se conoce a la parte antigua más de la Villa; tanto en viviendas particulares, como en jardines, aparcamientos subterráneos, restaurantes y por supuesto, en algunas calles, como esta de la calle de los Mancebos, muy cerca de la Cava Baja.

Y retornando al gentilicio popular de los madrileños, nos tenemos que remontar a la época de la Reconquista, cuando las tropas de Alfonso VI están asediando la ciudad de Madrid, que llevaba en manos musulmanas más de trescientos años y que era una plaza fundamental para asegurarse la toma de la ciudad de Toledo, antigua capital del reino visigodo y objetivo moral y psicológico fundamental para los cristianos del norte. Era el año 1085 y según cuentan las crónicas, el ejército cristiano no era capaz de rendir la plaza hasta que un hombre arrojó sus armas y comenzó a escalar las murallas armado con una daga que iba clavándola entre las piedras de la muralla para ayudarse a trepar y una cuerda. Un grupo de montañeses decidió imitarle y escalar las murallas y una vez dentro abrieron las puertas de la ciudad, a lo que el rey Alfonso dijo: “que agilidad tiene, más que hombre parece gato” y de ahí surgió uno de los apellidos más castizos e ilustres de la ciudad y que dio a los madrileños el nombre de gatos. No obstante, con el paso de los años, la tradición ha establecido que gato sólo sea aquel cuyos abuelos habían nacido en Madrid, los cuatro (ya saben que España lo de la pureza de sangre nos viene de muy atrás), lo que hace muy difícil, en una ciudad de inmigrantes como Madrid, queden muchos gatos.


3. Templo de Debod, el edificio más antiguo de Madrid

Este edificio, situado en una colina desde la que se tiene una vista magnífica de todo el Parque del Oeste y más allá en el horizonte, la Sierra de Guadarrama, me sirve para ilustrar otra de esas cualidades maravillosas de esta ciudad, que es su imprevisibilidad, haciendo cosas como que el edificio más antiguo de Madrid, con más de dos mil años de historia, no fuera ni siquiera construido en Madrid.

Templo de Debod (Fuente)

Para entender qué hace ahí tenemos que irnos a 1961 cuando Gamal Abdel Nasser, a la sazón presidente de Egipto, decide reformar la presa de Asuán, que a principios del siglo XX ya había causado la subida del nivel del río Nilo haciendo que durante varios meses al año este templo de Debod quedara sumergido bajo las aguas. La nueva presa lo sumergiría para siempre, al igual que a otros templos levantados en los márgenes del río, entre los que estaba el impresionante templo de Abu Simbel. Para salvar esta maravilla, el gobierno egipcio promovió una campaña internacional de traslado del templo que ha sido recogida en varios documentales y merece la pena verlo. La forma que tuvo de agradecer a los países que ofrecieron su apoyo fue regalando varios de esos templos que iban a quedar irremediablemente bajo las aguas a los países que se involucraron en dicho proyecto.

Templo de Ramsés II en Abu Simbel (Fuente)

El de Debod, llegó a España en 1972 y fue levantado en el solar donde antaño se levantaba el Cuartel de Montaña, un lugar clave en la historia inicial del levantamiento militar de 1936 que dio pie a la Guerra Civil Española, que duró 3 largos y violentos años y que fue el preludio de la Segunda Guerra Mundial. Sólo por toda la historia que tienen el lugar y el edificio, merece la pena ir a verlos.


4. La Plaza de la Villa

Esta sobria plaza, que fue el centro neurálgico de la Villa durante cientos de años, puede dar una idea al visitante de cómo sería el Madrid del siglo XVI, ya que conserva varios edificios de aquella época.

Plaza de la Villa (Fuente)

La Plaza de la Villa está formada por las calles Mayor al norte, del Codo al este, del Cordón al sur y de Madrid al oeste. Era el lugar tradicional de encuentro de Madrileños donde estaban situadas las casas de la gente pudiente y la Casa de la Villa o Ayuntamiento desde 1693 hasta que en el año 2007 el alcalde del momento tuvo la feliz idea de llevárselo al Palacio de Telecomunicaciones, obra fabulosa de los arquitectos Antonio Palacios y Joaquín Otamendi, situado en la Plaza de Cibeles, eliminando de un plumazo historia y tradición.

Palacio de Telecomunicaciones, actual sede del Ayuntamiento de Madrid. En su terraza cuenta con un bar con bonitas vistas de la calle Alcalá y la Castellana (Fuente)

Volviendo a la plaza de la Villa, lo primero que nos encontramos es la Casa de la Villa, un sobrio edificio de ladrillo, piedra y cubierta de pizarra, al estilo de los Austrias que recuerda al Monasterio del Escorial, el palacio-monasterio-biblioteca-panteón que mandó construir Felipe II en un municipio de la Sierra de Guadarrama, diseñado por el arquitecto Juan Gómez de Mora en 1645 en un solar comprado por el Concejo de la ciudad para tener un lugar donde reunirse, cosa que anteriormente hacían en la iglesia del Salvador, que daba nombre a la plaza.

Casa de la Villa (Fuente)

Continuando nuestro paseo por la plaza tenemos dos edificaciones pertenecientes a la casa Lujanes, una poderosa familia castellana relacionada con reyes e infantes, que como no podía ser de otra manera, quiso vivir en la plaza más importante del Madrid de su época. La Casa y la Torre de los Lujanes, que datan del siglo XV, tienen la fachada tradicional de la arquitectura castellana de esa época, donde sobresale el ladrillo visto con casetones de yeso y cubierta a dos aguas de teja castellana. El portal de entrada conserva un espléndido arco de herradura, lo que muestra la influencia del estilo mudéjar en el Madrid de la época. Es curioso que el arco de herradura fuera un diseño visigodo que los árabes que invadieron la península ibérica adoptaron a su estilo y que años después volviera a la arquitectura cristiana como una influencia árabe.

Casa de los Lujanes (tras la estatua de don Álvaro de Bazán) (Fuente)

Durante la batalla de Pavía en 1525, en la que Francia y España se jugaban el control de la península itálica y que acabó con la victoria de los soldados españoles, dirigidos por don Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, lo que aseguró el dominio español en Italia hasta el siglo XVIII, un soldado llamado don Juan de Urbierta, que tiene su correspondiente calle en el barrio de Pacífico, capturó al rey francés Francisco I, quien fue llevado a Madrid como prisionero y dice el saber popular que fue alojado en la torre de los Lujanes. A mi me parece extraño que no fuera alojado en el Alcázar, puesto que por su estatus social era el lugar más lógico para tal personaje, pero lo cierto es que no se sabe con certeza. Lo que sí sabemos es que durante su cautiverio firmó el Tratado de Madrid en 1526 en el que renunció a sus derechos sobre Génova, Nápoles y el Milanesado en Italia, así como sobre Borgoña, el Franco Condado, Artois y Flandes. Así se las gastaba España antiguamente.

Actualmente acoge la sede de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.

Torre de los Lujanes (izquierda), junto a la Casa de los Lujanes (derecha) (Fuente)

La portada de la casa, de piedra aún tiene el escudo de la familia Luján. En aquella época en la que las calle no tenían números, resultaba muy útil el señalar tus propiedades con el escudo de tu Casa y como vemos en este caso, que se repite en muchos otros edificios de su tiempo, el portal de entrada se trata de una manera más noble que el resto de la fachada, recurriendo por lo general al granito, piedra muy abundante en la sierra de Madrid, en detrimento del ladrillo, más pobre.

Entrada a la Casa de los Lujanes (Fuente)

En la misma plaza, tenemos la Casa Cisneros, un edificio de ladrillo de cuatro  plantas y una pequeña torre en una esquina, que fue levantado por el sobrino del Cardenal Cisneros, quien fue el regente del Reino de Castilla al incapacitar a la Reina Juana, llamada la loca.

Casa Cisneros (Fuente)

El edificio más moderno que los de los Lujanes fue construido en el siglo XVI en estilo plateresco ha sido objeto de varias remodelaciones y sólo nos queda la fachada que da a la calle Sacramento para imaginarnos de cómo era originariamente. En el siglo XX el Ayuntamiento adquirió la propiedad y actualmente es la Hemeroteca Municipal.

Como curiosidad, decir que fue prisión de una de las figuras más controvertidas de la política española, don Antonio Pérez, secretario del rey Felipe II y jefe de su servicio de información, que fue vilmente traicionado por Juan de Escobedo. Sí, en España es tradición recordar a felones y traidores: Audax, Minuro y Ditalco, Vellido Dolfos

Antonio Pérez (Fuente)

En el lado sur, en un cuadro de vegetación que sobresale del duro suelo de piedra de la plaza, frente a la Casa de los Lujanes, se levanta una estatua de bronce de 2,20 metros sobre un pedestal de casi dos metros que rinde homenaje a uno de los mejores marineros que hubo en el siglo XVI, don Álvaro de Bazán.

Monumento a don Álvaro de Bazán (Fuente)

Don Álvaro era miembro de la familia de los señores de Vizcaya, una familia muy ligada a la corona castellana, cuyos miembros tomaron parte en casi todos los hechos de armas importantes ocurridos en España desde el siglo XI, incluyendo un papel principal en la batalla de las Navas de Tolosa. Su padre, que fue General de Galeras de España le instó a participar en la vida naval desde muy joven, casi niño. Su entrada en la historia fue durante la batalla de Muros en 1544, donde la escuadra española le dio una tunda a una francesa. Con 28 años fue nombrado capitán general de la Armada, al mando de la escuadra de Nápoles que participó en Lepanto, “la más grande ocasión que vieron los siglos pasados y presentes ni esperan ver los venideros” como dijo Cervantes que estuvo presente (la historia de España ha dado grandes poetas y militares como Lope de Vega que luchó en Flandes, Quevedo, que era muy buen espadachín…) y sobre todo en la batalla de la isla Terceira, durante la guerra de sucesión de Portugal, donde derrota otra vez a una escuadra francesa y consigue afianzar el dominio español sobre Portugal, que durará doscientos años y hará que bajo el reinado de Felipe II “nunca se ponga el sol”.

Mercado de San Miguel (Fuente)

Muy cerca de esta plaza, está el mercado de San Miguel, visita obligatoria después de ir a la plaza de la Villa. Se trata de un mercado de principios del siglo XX, del que se ha llevado a cabo una exhaustiva reforma hace poco tiempo, rehabilitando su preciosa estructura de hierro y cristal. En sus puestos se puede comprar jamón, lomo, queso, y otras varias viandas y disfrutarlas ahí mismo. No es barato, pero sí muy recomendable el conocerlo.

Mercad de San Miguel (Fuente)


5. Barrio de las letras

Miguel de Cervantes, Lope de Vega, Luis de Góngora y Francisco Quevedo, a los que hemos mencionado antes, compartieron este barrio allá por el siglo XVI y es por ellos que recibe su nombre. Por aquel entonces, este barrio madrileño en forma de triángulo, limitado al norte por la calle Alcalá, al este por el Paseo del Prado, al sur la calle Atocha y al oeste por la plaza Mayor, albergaba varios Corrales de Comedias (los primeros edificios levantados en España para ser utilizados exclusivamente como teatros) y los escritores se peleaban por encontrar vivienda en este barrio cercano a la Corte.

Placa del Ayuntamiento de Madrid en recuerdo del Corral de comedias de La Cruz, colocada en la calle de la Cruz cerca de su confluencia con la plazuela del Ángel (Fuente)

Es un barrio que ha sabido mantener su encanto y no debe de ser muy diferente de cómo era cuando Quevedo y Góngora se tiraban los trastos a la cabeza, excepto por el asfalto y que ahora se puede caminar sin que nadie te arroje un cubo con sus excrementos por el balcón. Con edificios de ladrillo de cuatro o cinco pisos, cubiertas de madera rematadas con tejas marrones y balcones y miradores con elementos de forja, compone un cuadro muy del gusto de la arquitectura vernácula de la ciudad.

Como curiosidad, el suelo está jalonado de frases sacadas de obras de autores que vivieron en estas calles.

Plaza de Santa Ana en el Centro del Barrio de las Letras (Fuente)

Plaza de Santa Ana (Fuente)

Entre sus calles, callejas y plazas se ha desarrollado gran parte de la historia de Madrid y por ende del país. Vamos a verlo, pero agárrense porque por aquí ha pasado de todo: intrigas, golpes de estado fallidos y exitosos, asesinatos de jefes de gobierno…

El Ateneo científico, literario y artístico de Madrid fue fundado en 1835 por varios pensadores, escritores y científicos liberales para tener un lugar donde reunirse, tener una biblioteca adecuada y poder expresar sus ideas y creaciones. Después de varios tumbos por diferentes edificios, acaban en la sede actual, en el número 21 de la calle del Prado, dando una fiesta de aúpa presidida por los reyes y con Cánovas del Castillo, quizá el mejor orador de la historia moderna española, dando el discurso de apertura.

Ateneo de Madrid (Fuente)

Ateneo de Madrid (Fuente)

Como dice su página web: “hombres eminentísimos han ocupado las Presidencias del Ateneo: Laureano Figuerola, Segismundo Moret, Gumersindo de Azcárate, Antonio Alcalá Galiano, Antonio Cánovas del Castillo, Miguel de Unamuno, Fernando de los Ríos, Manuel Azaña, etc. habiendo actuado como catalizadores de una importantísima actividad política y cultural. Por el Ateneo han pasado seis Presidentes de Gobierno, todos nuestros Premios Nobel, los gestores políticos de la Segunda República y prácticamente lo más renombrado de la generación del 98, de la del 14 y de la del 2”.

El Palacio de las Cortes, donde se reúne el Congreso de los Diputados, sede de la soberanía nacional española, es un edificio neoclásico del siglo XIX, diseñado a semejanza de los antiguos templos griegos: un basamento escalonado para separarse del suelo, 6 columnas jónicas formando un peristilo de entrada, que soportan un frontón triangular cuyo bajorrelieve representa los valores de la democracia. La entrada principal sólo se abre cuando entra el rey (uno de sus privilegios) y todos los 6 de diciembre para el público en general, ya que es el día de la Constitución española de 1978, la más longeva de nuestra historia y de la que muchos pensamos que necesitaría actualizarse un poco…

Congreso de los Diputados (Fuente)

A pesar de sus muchos años de historia, el recuerdo que le viene a todos los españoles de más de 35 años cuando alguien le habla del Congreso es esta imagen:

El 23 de Febrero de 1981 un grupo de guardia civiles comandados por el teniente coronel Antonio Tejero, junto con varios militares españoles como el general Jaime Milans del Bosch… familia de militares que ha participado en casi todas las guerras y batallas de la historia moderna de España desde la Guerra de la Independencia contra las tropas de Napoleón, que sacó sus tanques en Valencia, trató de dar un golpe de estado tomando como rehenes a los miembros del parlamento y hasta que no fracasó el golpe y salió el rey Juan Carlos I en la televisión para condenarlo o ¿fue al revés?, no acabó la cosa. Lo cierto es que hay asuntos muy turbios en esta situación que nunca se aclararon. Un año después, en 1982, en las elecciones generales con mayor participación de la historia el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que era la tercera fuerza política, ganó las elecciones por mayoría absoluta e hicieron casi desaparecer a la Unión de Centro Democrático (UCD), partido del presidente saliente Adolfo Suárez, que perdió un 90% de escaños. Nunca se volvería a recuperar y a día de hoy es un partido minoritario.

Que según se dice, en la embajada española en un país del norte de Europa, que ahora no recuerdo, se recibió un mensaje de su gobierno preguntando qué hacía un torero con una pistola en el parlamento de España. No sé si será verdad, pero es de ese tipo de cosas que no quiero saber si es cierto, me gusta creérmelas sin más.

Actualmente es noticia por el precio de los gintonics del bar del congreso que disfrutan sus señorías quienes, aún a pesar de sus sueldos, sobresueldos, dietas e infinidad de privilegios que estos señores se ponen a sí mismos, están subvencionados.

Caixa Forum (Museo de Arte Contemporáneo) (Fuente)

Además, el barrio acoge museos como la Casa de Lope de Vega en la calle Cervantes número 11, el Caixa Forum en el Paseo del Prado esquina Carrera de San Jerónimo, hoteles emblemáticos de Madrid como el Palace y su famoso carrilón, el Círculo de Bellas Artes, tiendas, restaurantes de moda…

Por último quería hablar de asesinatos de jefes de gobierno que tuvieron lugar en este literario barrio. En España el magnicidio es casi una tradición más. El primero tuvo lugar en la calle del Turco, hoy calle del Marqués de Cubas, en la esquina con la calle Alcalá el 27 de diciembre de 1870 cuando Juan Prim iba en su coche de caballos camino del Palacio de Buenavista, residencia por aquel entonces del presidente del gobierno y unos asesinos lo mataron a tiros. Llegó malherido a su residencia, pero murió tres días más tarde a consecuencia de sus heridas.

Asesinato de Juan Prim (Fuente)

Imagen del actual Banco de España (el banco central español), que está justo enfrente del palacio de Buenavista, que actualmente es la sede del Cuartel General del Ejército español (Fuente)

El 12 de noviembre de 1912, mientras José Canalejas, presidente del gobierno, se había detenido a mirar el escaparate de una librería en el número 6 de la plaza de la Puerta del Sol, un pistolero llamado Manuel Pardiñas le disparó tres tiros por la espalda. Unos años antes, pero no en este barrio, sino en un balneario en Guipuzcoa, País Vasco, el anarquista italiano Michelle Angiolillo mataba también de tres tiros a don Antonio Cánovas del Castillo. Nueve años después, el 28 de marzo de 1921, Eduardo Dato fue acribillado en su coche en la plaza de la Independencia, junto a la calle Alcalá (que no es técnicamente el barrio de las Letras, pero está muy cerca) por tres individuos que se dieron a la fuga en una moto con sidecar y que más tarde fueron encerrados. (Nota del Blog de Banderas: Y ahora que lo pienso, España nos lleva bastante ventaja en presidentes asesinados… Extrañamente con toda la historia de violencia en Colombia, aquí no han matado a ninguno. Datos curiosos de los que se entera uno por la vida).

Por último, mencionar a Luis Carrero Blanco que el 20 de diciembre de 1974, a quien la organización terrorista ETA asesinó mediante una bomba de 100 kilogramos de explosivo que hizo que su coche aterrizara en el patio de un convento tras saltar las seis plantas que tenía el edificio.


6. Plaza de la Paja

Plaza de la Paja (Fuente)

Ésta es una plaza bastante curiosa, pero que tiene su encanto, más en verano que se llena de terrazas a donde acuden por cientos los madrileños para pasar el día refrescándose con cervezas y refrescos. Altamente recomendable cuando se está haciendo una visita por el centro de Madrid y uno se quiere tomar una caña o un mojito… Bien, se trata de un espacio abierto con proporciones rectangulares que presenta una pequeña pendiente y en su parte central está cubierta de arena, cosa extraña en Madrid, donde las plazas suelen estar adoquinadas. A su alrededor hay unos edificios muy coquetos de entre cuatro y seis plantas que con sus fachadas de colores que contrastan con la dura imagen de la iglesia de San Andrés, que da nombre a la plaza que hay detrás de la de la paja.

Si se mira el callejero de esta zona, se verá que hay más plazas que calles, pues tenemos la plaza de la Cebada y la de San Andrés, la de la Carros, la de Puerta de Moros, la de la Cebada y la del Humilladero.

Vista de la iglesia de San Andrés desde la Plaza de los Carros, detrás de la de San Andrés (Fuente)

La iglesia de San Andrés está muy relacionada con el patrón de Madrid, San Isidro Labrador quien fue feligrés de la misma y fue enterrado allí, no obstante de la iglesia donde rezó San Isidro no queda nada, ya que en los siglos XVI, XVII y XVIII fue reformada repetidas veces y durante la Guerra Civil Española la iglesia sufrió un incendio que la destruyó por completo, con lo que lo que nos queda ahora es una construcción del siglo XX que ocupa lo que anteriormente era la capilla del Santo y poco más. Lo que no entiendo es por qué a nadie se le ocurrió llamarla iglesia de San Isidro.

Museo de los Orígenes (Fuente)

A su lado se encuentra lo que anteriormente se llamaba la casa museo de San Isidro, por ser donde se encontraba la casa Vargas, vivienda de los jefes de San Isidro y donde se cree que pudo vivir también él. Actualmente es el Museo de los Orígenes, que contiene restos arqueológicos encontrados en la ciudad de Madrid y diversas maquetas, pero lo más importante es el patio renacentista, rehabilitado en el siglo XX, que en su centro tiene un pozo donde San Isidro obró uno de sus milagros (recordemos a Ocno Bianor y cómo se metió en un pozo) y se dice que su agua es milagrosa.

Patio renacentista del Museo de los Orígenes (Fuente)


7. Jardín del Príncipe de Anglona

Este coqueto jardín, que se encuentra en la parte más baja de la plaza de la paja, pero que he querido ponerlo en un punto independiente, es uno de esos jardines escondidos que tienen todas las ciudades y que tiene el encanto propio de lo oculto y secreto.

Jardín del Príncipe de Angola (Fuente)

Desde el exterior parece un jardín privado debido a sus potentes muros de piedra y ladrillo que hacen de contención de tierras entre la calle del Príncipe de Anglona, donde tiene su pequeña entrada y la calle Segovia, unos metros más baja en ese lugar.

Vista exterior del Jardín del Príncipe de Anglona (Fuente)

Una vez traspasados sus muros, nos encontramos con un jardín de pequeñas dimensiones (500 m2) que pertenecía a la casa-palacio del príncipe de Anglona, a la que está adosado y que tiene claras influencias árabes en su composición. Unos caminos de ladrillo dividen el espacio en cuatro cuadrantes, enfatizando la centralidad del jardín con una pequeña fuente de piedra en el medio. Este tipo de jardines, inspirados en los jardines de Oriente Medio, que trataban de representar el mundo celestial, con sus cuatro continentes (antes no se conocían más), sus cuatro ríos principales y en el centro, Dios, la fuente de la vida, fueron muy usados por los árabes en toda la península y con el tiempo los cristianos los adoptaron para los claustros de sus conventos.

Fuente central en el Jardín del Príncipe de Anglona (Fuente)


8. Parque del Capricho

Y seguimos con parques, aunque esta vez tenemos que irnos a un barrio de la periferia para visitarlo, la Alameda de Osuna, en el noreste de la ciudad. Es una magnífica muestra de jardín romántico, creado a finales del siglo XVIII y principios del XIX por María Josefa Pimentel, duquesa de Osuna.

Parque del Capricho (Fuente)

Se trata de un parque público que tiene un número máximo de visitantes lo que hace que no haya aglomeraciones y sea unos de los parques más agradables de Madrid. Como buen jardín romántico se trata de un parque muy arbolado, con senderos sinuosos que esconden o dejan ver según nos acercamos diferentes escenas, como un estanque con su cascada, un pabellón acuático para realizar juegos naúticos en los días de calor del verano, unas ruinas, un templo que en este jardín imita a un templo griego en honor a Diana, una casa china, otra en medio del bosque… no le faltaba de nada para poder disfrutar de una fiesta como sólo podía hacerlo la nobleza en el siglo XIX.

Parque del Carpicho (Fuente)

Durante la Guerra Civil Española, el general Miaja estableció su cuartel general en un búnker que aún hoy se conserva. A este lugar, desde donde se dirigió la defensa de Madrid, que duró casi toda la guerra, se le dio el nombre en clave posición Jaca.

Búnker en el Parque del Capricho (Fuente)

Esquema del bunker, donde vemos cómo tenía varios respiraderos diseminados por el parque (Fuente)

Madrid sufrió mucho en la Guerra Civil, puesto que las tropas rebeldes lo consideraron un objetivo estratégico. La llamada batalla de Madrid fue un asedio de dos años con terribles bombardeos, guerra psicológica y de propaganda, peor que no impidió a los madrileños tratar de llevar su vida lo más normal posible: los tranvías seguían funcionando y no era raro ver a soldados dirigirse al frente de Ciudad Universitaria con su fusil al hombro dejando sentarse a una señora que iba con su bolsa de la compra. Los cines de la Gran Vía o la Avenida de Rusia como se llamó durante la guerra primero y de la URSS después, seguían funcionando… Así es la gente de esta ciudad.


9. Matadero

En el sur de la ciudad de Madrid, en la calle Legazpi, en lo que antes era un matadero municipal se ha levantado un enorme complejo dedicado al arte llamado el Matadero. Aquí se dan conciertos, exposiciones de pintura, arquitectura, talleres, teatro, pasarelas de moda y cualquier tipo de expresión artística que se pueda uno imaginar.

Cada nave del antiguo matadero ha sido rehabilitada y acoge diferentes artes creando un conjunto espectacular donde se ha sabido cuidar lo antiguo y combinarlo con materiales y diseños modernos. No voy a decir nada más. Un diez.

El Matadero (Fuente)

El Matadero (Fuente)

El Matadero (Fuente)

El desarrollo del parque de la ribera del Manzanares llamado “Madrid Río”, incluía en uno de sus extremos este complejo cultural, por lo que es de ley hablar un poco de este nuevo parque urbano de la ciudad.


10. Parque Madrid Río

Todo empezó en el año 2005 ó 2006 cuando el ayuntamiento decidió emprender un plan para soterrar la parte de la autopista de circunvalación que discurre al lado del río Manzanares. Un proyecto costosísimo que ha endeudado la ciudad por varias generaciones, pero que ha dejado una ribera del río espectacular.

Río Manzanares (Fuente)

Los vecinos han pasado de tener que tener cerradas sus ventanas a cal y canto pata evitar el ruido y la contaminación de la autopista a tener un maravilloso parque enfrente.

Madrid Río (Fuente)

El ayuntamiento convocó un concurso internacional de arquitectura que ganaron los holandeses West 8, en colaboración con el estudio español Burgos y Garrido Arquitectos, que ha conseguido ordenar un espacio antiguamente degradado, conformando un parque lineal que se abre a la ciudad y muestra al ciudadano diferentes escalas y lugares para su ocio y disfrute: praderas de césped, zonas de arbolado para dar sombra, fuentes para refrescar el ambiente en verano, parque infantiles, pasarelas peatonales. El proyecto consigue que el río no sea más una barrera entre las dos riberas, sino que le da continuidad visual y espacial. Para mí todo un éxito.

Madrid Río (Fuente)

Para terminar, les presento, como no podía ser de otra manera en este blog, la bandera de la ciudad de Madrid. Morada, en homenaje al color de los Comuneros de Castilla. Lo que nos lleva a un error que se extendió a inicios del siglo XX cuando se pensaba que el color de Castilla era el morado, cuando en realidad se trata de un error de traducción del castellano antiguo al moderno. Antiguamente, el morado se usaba para llamar al color rojo carmesí, el rojo brillante de toda la vida, que era el de la bandera de Castilla, dos cuadros rojos y dos blancos, imagen que copió la Junta de Castilla y León para diseñar su bandera.

Bandera del Reino de Castilla y León (Fuente)

Bandera de la Comunidad Autónoma de Castilla y León (Fuente)

Este mismo error llevó a que la bandera de la Segunda República Española, también llamada la tricolor, llevara una banda morada en su parte inferior.

Bandera de la Segunda República Española (Fuente)

Y hasta aquí, mis diez joyas de la ciudad de Madrid. Espero no haberles aburrido.


¡Pero claro que no nos aburriste! Estamos felices de la vida y agradeciéndote nuevamente por el tiempo que te tomaste para escribir esta entrada. ¡Muchas gracias! Y nada, hasta aquí llegamos por hoy y espero que ustedes me sigan enviando entradas sobre sus ciudades alrededor del mundo. No hay nadie más feliz que yo cuando veo correos nuevos en la bandeja de entrada. Espero que les haya gustado y nos vemos en una próxima oportunidad… Ah, y como siempre, ¡adiós pues!

PD: Si les gustó la entrada, péguenle una meneadita aquí 🙂

45 pensamientos en “10 joyas desconocidas de Madrid, España

  1. hjulian dice:

    Excelente entrada. Y como cosa curiosa, cuando visite Madrid alcance a ver 3 de las 10.
    Nuevamente, ayudan a la merma en la productividad de nuestros países.
    Saludos desde Medellín, Colombia.

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    • hjulian dice:

      Contando de nuevo, fueron 5. =)

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    • Yo hice ese análisis ayer y me puse a pensar cuántas conocía… Creo que no llego a las 5 😦 Y justamente eso le decía a Carlos en el correo que le acabo de enviar: Yo amo Madrid pero desafortunadamente no he tenido el tiempo de caminármela toda como debe ser. Espero que ahora que vaya en diciembre pueda solucionar ese problema.

      Y lo otro que quería decir es que lo que me gustó de la entrada de Carlos es que si bien hay algunos lugares que son “famosos” o “turísticos” en su lista, lo que sí no conociamos (al menos a este lado del Atlántico) son las historias detrás de cada lugar que claro, en Madrid son alucinantes. Un abrazo Julián y me alegra que te haya gustado.

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  2. […] 10 joyas desconocidas de Madrid, España […]

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  3. Kaskabel dice:

    Muy interesante, hace poco estuve en Madrid y disfruté de varios de estos lugares. Es una ciudad preciosa, con mucha vida y mil cosas que hacer y ver en ella. El artículo genial, como siempre en este blog, que cuando Mapache no escribe se rodea de los mejores,

    Ahora sí, ¡me quedó una duda! y es que al pricipio el autor, Carlos, menciona que Madrid es tan chula que hasta quiso tener mar y que luego hablará de eso, pero luego no lo aclara. Y me quedé con la intriga 🙂

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    • ¡Ya le hice sindicato y le envié un correo para que nos cuente la historia! Apenas la reciba, la agregamos a la entrada, ¿vale señorita Kaskabel? Un abrazo 🙂

      Me gusta

    • Carlos dice:

      Sí, es cierto, al final se me olvidó escribirlo y la verdad es que es una historia curiosa. Seré breve: Cuando Felipe II decidió hacer de Madrid la capital de su imperio, la decisión estaba tomada con la cabeza y no con el corazón; tal era el carácter de este rey, al que la historia lo ha tratado injustamente (véase la falsaria “leyenda negra” avivada por las pérfida Albión y los rebeldess holandes), cuando era un hombre de su tiempo, desde el vestir hasta la hora de decidir dónde colocaría su corte: en el centro de España.

      El problema era que todas las mercancías se transportaban por mar: desde las Américas hasta Sevilla, desde las islas de las especias en Asia hasta Lisboa y Barcelona y Valencia a través del Mediterráneo. Para solucionarlo, un arquitecto procendente del centro de Italia, perteneciente por aquel entonces a la Corona de Aragón, Juan Bautista Antonielli, propuso al rey convertir Madrid en puerto de mar. Algo inconcebible para 1580, pero el rey, que era un apasionado de la Arquitectura y la ingeniería, decidió apoyar la idea y le dio fondos para estudiarla.

      Sólo se necesitaba dinero, del que venía a espuertas desde América y medios técnicos, de los que España era pionera. Por aquella época los navíos no tenían mucho calado, por lo que la tarea no parecía imposible, aún así no era baladí, había que ensanchar tramos de ríos, elevar puentes, construir esclusas profunfdizar vados… así pues Antonielli pensó en un camino fluvial desde el puerto de Lisboa, subiendo por el río Tajo, pasando por su afluente el Jarama y por fin hasta el río Manzanares (aquel que Quevedo llamara aprendiz de río).

      El problema fueron los tiempos, cuando fue a presentar el proyecto terminado, era 1588 y Antonielli se entrevistó con un rey abatido y desalentado, una sombra del rey trabajador y animoso del pasado, un rey que estaba destrozado por el tremendo fracaso de su querida “Grande y felicísima Armada” (o armada invencible, como la llamaron los ingleses para enaltecer su victoria), ante su archienemiga Inglaterra, la traición y muerte de su hijo el príncipe Carlos, los frentes de batalla contra Turcos, Protestantes, rebeldes holandeses… Había pasado su tiempo y con él el sueño de que Madrid tuviera su puerto de mar. Algunas obras se hicieron, incluso Carlos III se interesó por el proyecto, pero ya no había ni dinero ni a Portugal le interesaba, con lo que quedó en un bonito sueño.

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  4. Me permito añadir los Jardines de Sabatini, que están en la fachada menos visitada del Palacio Real, y que son una delicia (además de que permiten hacer unas fotos del Palacio espectaculares):

    http://es.wikipedia.org/wiki/Jardines_de_Sabatini

    Mi rincón favorito de Madrid cuando vivía allí era el Jardín Botánico, donde solía ir a leer cuando no tenía clase o cuando sí la tenía y no me apetecía ir.

    http://es.wikipedia.org/wiki/Real_Jard%C3%ADn_Bot%C3%A1nico_de_Madrid

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  5. José Antonio dice:

    Estimados,
    Nací en Madrid, en el barrio de Chamberí, y me malcrié en los barrios de Cortes, Retiro, Centro y Lavapíes, exactamente en las calles que conforman el ahora llamado Barrio de las Letras. Uno se da cuenta de que lleva demasiado tiempo sin volver a Madrid cuando se emociona al leer entradas como la del D. Carlos Granero.
    Me ha gustado muchísimo, sobre todo por que no se ha caído ni en los tópicos turísticos del “Cuando llegues a Madrid, chulona mía, voy a hacerte Emperatriz de Lavapíes…”, ni en los de “Mírala, mírala, la Puerta de Alcalá…”, mostrando lugares de Madrid ignorados para la mayoría.
    Encuentro a faltar lo que para mi es el verdadero corazón de Madrid, ahora casi convertido en un “Parque Temático” para turistas: La Plaza Mayor y sus aledaños: Arco de Cuchilleros, Calle Gerona y Plaza de la Provincia, Calle Toledo, Calle Ciudad Rodrigo y Calle Mayor, con sus bocadillos de calamares, sus comercios tradicionales, su feria de objetos navideños (que ya se va acercando), esa escuadra de lanceros escoltando a los Embajadores extranjeros camino del Palacio Real para presentar sus Cartas Credenciales a SM el Rey y ese aire, todavía, de “pueblo grande” donde los turistas se mezclan los lugareños.

    Muchas gracias.

    (https://www.youtube.com/watch?v=3JnKI3_zECs)

    (https://www.youtube.com/watch?v=flYMBLfxvZQ)

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    • Qué bonitas palabras. Gracias José Antonio. Yo lo que creo es que Carlos trató de hablar de lugares que pueden no ser desconocidos del todo pero lo que sí se desconoce es su historia. Yo he ido a Madrid 2 veces y he visto algunos de los lugares de los que él habla… lo que no sabía era qué había detrás de cada uno de ellos y por eso fue que amé su relato. Ciudad maravillosa tienen ustedes 🙂

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      • Carlos Granero dice:

        Efectivamente, mi idea era armar un relato que hablase de la historia de Madrid a través de lugares, sino desconocidos para los madrileños, sí un poco fuera de lo más turístico.
        Incluso algunos amigos que llevan viviendo en Madrid toda la vida, desconocían alguna de estas historias.

        Por cierto, hablando de historia desconocida, el pasado sábado ví al embajador de su país en Madrid, señor Mapache, en la inauguración de una estatua en honor a don Blas de Lezo, muy conocido allí, pero un auténtico extraño aquí.

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  6. vdfv dice:

    Muy bueno.
    Simplemente indicar una errata. El Matadero debería ser la número 9.

    Me gusta

  7. FranM dice:

    Aquí pueden ver la bandera de la ciudad de Madrid. http://www.vexilologia.org/gifs/bmadc.gif

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  8. José Antonio dice:

    Muchas gracias igualmente por mostrarnos y contarnos las historias de estas verdaderas 10 joyas de Madrid.
    Sr. Mapache, si quieres puedes borrar el video de youtube de mi comentario anterior para que la página cargue más rápido. Únicamente pretendía dejar el enlace para posibles curiosos. No se como se insertó el video en mi comentario. Serán los duendes.
    Muchas gracias de nuevo y un gran abrazo.

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  9. pohiko dice:

    Gran artículo. Ahora ya tengo mas sitios que visitar cuando vaya a Madrid la próxima vez.
    Por cierto la tercera generación de escritores del Ateneo es la del 27 no la del 2.
    Gracias.

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  10. Pablo dice:

    Muy buena entrada. La verdad es que Madrid es una ciudad que, pese a su historia y su capitalidad, a veces resulta un tanto difícil de descubrir. No se ha conservado su antiguo alcázar, así como una buena parte de los edificios de los Austrias, y lo que se enseña son a menudo los museos, alguna estatua como la de Cibeles y la plaza Mayor y sus aledaños (casi convertidos en parque temático, como le ha ocurrido al casco antiguo de mi ciudad, Barcelona, ante el aluvión de turistas). El visitante a veces se siente algo decepcionado, simplemente porque no le llevan a los rincones que valen la pena.
    Se agradece que alguien recuerde dónde estaba el antiguo ayuntamiento o te guíe hacia el mercado de San Miguel, por ejemplo. Intentaré verlos en mi próxima visita.

    Lo del color morado castellano sigue siendo aún hoy una leyenda urbana muy extendida. Aparte de lo de la traducción, he escuchado otros motivos, como que el político encargado de buscar un color para Castilla en la bandera republicana no andaba muy bien de la vista, o que vio una bandera ya muy deteriorada y creyó que era morada. Esta confusión llegó incluso al escudo del Real Madrid, que mantiene una franja morada por eso.
    Ojalá algún día los castellanos olviden esta confusión y sepan que su bandera siempre fue roja.

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  11. P_nx dice:

    Muy buenas tardes, me ha gustado mucho la entrada y he de felicitar por ello a su autor. No obstante, me gustaría hacer notar un par de errores históricos que, espero, tenga a bien corregir.

    En primer lugar, en el apartado de introducción histórica, el autor habla de Alfonso VI “de Castilla”. Si bien este rey del medievo hispano llegó efectivamente a ser rey de Castilla, accedió a ese trono en 1072 ya detentando previamente los de León (en 1065) y Galicia (en 1071). Dado que por entonces la preeminencia entre los diferentes reinos cristianos correspondía al reino de León (por considerarse heredero de la monarquía visigoda) y que el reino de Castilla era de reciente creación y el título se consideraba menos prestigioso (de hecho, él sería el segundo rey en poseer tal título -en puridad sería Alfonso VI de León y I de Castilla-) este monarca firmó siempre como rey de León, primero, y de Galicia y Castilla después, como harían tras él su hija y heredera Urraca I y su nieto Alfonso VII.

    Espero que mi explicación no haya resultado del todo farragosa. La cuestión es que lo correcto es referirse a este rey como Alfonso VI de León.

    Del mismo modo, la bandera que en el texto se denomina “del Reino de Castilla y León” es en realidad la de las “Coronas de Castilla y de León”, entendiendo como corona un conjunto de reinos gobernados por un mismo monarca. La Corona de León estaba formada por los reinos de León y Galicia, asimismo, la Corona de Castilla lo estaba por los reinos de Castilla y Toledo, a los que se añadirían posteriormente los de Sevilla, Córdoba, Jaén, Murcia y Granada a lo largo de la Reconquista.

    Parece muy enrevesado, lo sé, pero así se fue configurando lo que hoy denominamos España.

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  12. chamaruco dice:

    Yo también tengo que hacer un par de comentarios.

    Primero que “madroño” es totalmente correcto para referirse al árbol, además de a sus frutos. De hecho yo pocas veces lo he visto referido como “madroñero”, nombre que también será utilizado, no lo niego… pero no hay “erro” ninguno en llamar “madroño” al árbol; palabra de uso común en muchos sitios donde se da de forma natural.

    Segundo, conviene retirarle el apelativo “traidor” a Vellido Dolfos. De hecho el “portillo de la traición” fue renombrado a “portillo de la lealtad” en 2009. Siendo más cosa de leyenda que real, no hubo tal traición, puesto que Vellido Dolfos era un noble leonés, Zamora era (y es) leonesa y su acción defendía las posiciones leonesas de un asedio castellano…

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    • Carlos Granero dice:

      Hola Chamarruco, yo estimo que es más correcto la voz de madroñero que madroño para definir al árbol, puesto que al usar el primer término queda más clara la diferencia entre el árbol y el fruto

      En cuanto a Vellido Dolfos, sea uno castellano o sea leonés, la verdad es que la leyenda dice que se aprovechó de la confianza de Sancho II y eso se llama traición, se mire como se mire.

      Me gusta

      • chamaruco dice:

        En realidad lo único “correcto” para designar una planta o un animal o cualquier especie viva, es su nombre específico (en este caso Arbutus unedo. El nombre vernáculo depende enormemente no solo de la lengua, sino de los lugares. Te puedo asegurar que “madroñero” no se utiliza en buena parte de España para designar al árbol en cuestión, empezando por la propia provincia de Madrid, pero siguiendo por muchos lugares en los que es común. Algo sé de esas cosas, aunque mi profesión actual no se corresponda con mis estudios… Te puedo poner muchos ejemplos de plantas cuyo nombre vernáculo es diferente ya no entre provincias, sino entre comarcas de una misma provincia. Aquí por ejemplo te puedes encontrar “majuelo”, “espino blanco”, “espino albo”, “espino majo” y “majolino” sin salir de la provincia, para llamar a la misma planta y todos son correctos.

        En este caso, el nombre “madroño” es de uso, como decía, absolutamente común y corriente para designar al árbol… y por lo tanto es totalmente correcto. Tan correcrto como llamar “carballo” a lo que en otro sitio es “cagiga” y en muchos otros “roble”.

        En cuanto a Vellido Dolfos, como la historia y las leyendas las cuentan y popularizan los que ganan… se ve como traidor desde la perspectiva castellana y como héroe desde la leonesa. “Aprovecharse de la confianza” en un estado de guerra puede ser una traición para una parte y una hábil maniobra para la otra. Este sería el caso, ni más ni menos. Dado que la composición de España incluye las antiguas coronas medievales que guerrearon entre ellas, no creo que proceda designar como “traidor en España” a quien, suponiéndole más que una leyenda, no es más que un participante en un bando tan español como el otro, so pena de poder resultar ofensivo para los pertenecientes a la región leonesa… insisto, en que en la propia ciudad de Zamora se “restituyó” la figura, cambiando incluso el nombre al “portillo” por “portillo de la lealtad” (a la ciudad).

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        • Chamaruco, tienes razón en que la forma más correcta es su nombre científico, en eso tienes razón, pero se me hace raro llamar “arbustus unedo” a un árbol, al igual que se me hace raro llamar Helianthus annuus a un girasol.

          En cuanto a Vellido Dolfos, antes de continuar, si te molesto con mis comentarios, discúlpame, porque no lo pretendo, pero estimo que el hecho de que una ciudad, Zamora en este caso, haya cambiado el nombre a una puerta (el portillo de la traición) después de cientos de años con ese nombre, no significa nada, excepto quizás la evidencia de un revisionismo histórico provinciano enfocado en tratar de cambiar la tradición y la Historia, algo muy del estilo del revisionismo vasco o catalán del siglo XIX, ahora bien, si a los habitantes de Zamora les parece bien, no soy quien para decir lo contrario y me parece perfecto.

          No obstante, insisto en que un traidor es un traidor y sea verdad o sea leyenda, traicionar a alguien te hace ser un traidor, aunque tus intenciones sean nobles y puras y para tus compatriotas seas un héroe. No todo valía para el hombre honorable de aquel tiempo de romances, juglares y amor galante, quizás por eso, hoy en día el villano se ha convertido en héroe, porque todo vale.

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  13. chamaruco dice:

    Digo más, el “morado” no se debe tanto a un error de traducción, como a lo deteriorados que llegaron los paños “granates” de épocas pretéritas a aquellas referidas de la creación de las banderas, presentando esas enseñas un color violáceo que no tenían en origen.

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  14. eceppece dice:

    Pues prácticamente visitados todos.
    Son muchas visitas ya a la capital, tenía anotado y tengo pendiente el Parque del Capricho.
    También puedo recomendar los bares para tapear en la calle Cava Baja, alguno hay que tienen un exquisito servicio y contemplan cerveza y tapas sin gluten así que ¡CHAPEAU! por sus dueños.
    Me maravilló de Madrid y que no mencionas la sala de lectura de la Biblioteca Nacional, el Prado, o la restaurada casona del XVIII reconvertida en macrolibrería “La Central” junto a Callao, la sala infantil en la antigua y coqueta capilla de la casa es magnífica; las numerosísimas librerías de viejo donde encontrar una joya largo tiempo buscada que poder disfrutar en el enorme Retiro, donde te puedes encontrar con una estatua al ángel caído…. la Plaza Mayor, el Rastro un domingo cualquiera….
    Pero en pequeñas dosis, tanta gente tiene que ser por fuerza pernicioso.

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  15. carlos dice:

    Bien, muchas gracias por estas lecciones. Siempre se entera uno mejor por los que vienen de fuera que por los que no han salido nunca. También esta bien que no reveles sitios así los podemos seguir disfrutando.
    Y me gustaría contar algo sobre la bandera de la segunda república, una anécdota. En 1968 mis padre viajo a México, por los juegos olímpicos. Como durante tiempo había oído contar historias de unos “malos” quiso conocerlos. Porque los malos, entre otros sitios habían “huido” a México. Muy breve , ya acabo. les hizo la pregunta que tanto le intrigaba y, los “malos” les respondieron:
    “Ese hijo mío fue nuestro error, cambiar la bandera”.

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    • Carlos G. dice:

      Hola Carlos,
      la verdad es que el cambio de bandera no gustó a mucha gente, sobre todo a los monárquicos, que por aquel entonces eran muchos y muy influyentes.

      Como curiosidad, he leído acerca de una propuesta popular del Ayuntamiento de Madrid prensentada durante los convulsos años de la Primera República (de la que pocos españoles sabrían decir siquiera el nombre de alguno de sus presidentes), en la que sugería que se adoptase una nueva insignia, inspirada en la tricolor francesa y que no era otra que la roja, amarilla y morada que veremos en los años 30 del siglo siguiente. Como sabemos, al final se decidió seguir con el diseño de Carlos III, símplemente cambiando el escudo.

      Por otro lado, en los primeros momentos del alzamiento contra la República, el grito de los rebeldes también era “Viva la República” y su enseña era la tricolor, cosa que cambia tras la toma de Sevila, cuando en el discurso que dieron los oficiales rebeldes en el balcón del ayuntamiento, no recuerdo si fue Millán Astray o Quiepo de Llano quien saca la bandera rojigualda, ante la aparente sorpresa de Franco.

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