Damas y caballeros, ¡se viene el cuarto aniversario del Blog de Banderas! Hasta ahora, cada año hacíamos una entrada conmemorativa en la que ustedes me enviaban preguntas sobre viajes, destinos o historias extrañas y yo las contestaba – o yo les enviaba preguntas y ustedes las contestaban -. Eran celebraciones interactivas con ustedes, los lectores de éste, su blog. Y si les interesa repasar las entradas de aniversario de los últimos 3 años, aquí están:

Pero este año decidí hacer algo completamente diferente. Este año quiero que todos aprendamos y viajemos a los lugares más recónditos del planeta a través de los ojos de las personas que nacieron allá o que pasaron un buen tiempo en cada uno de esos lugares. Entonces esto funciona así: a partir de hoy – y cada vez que el tiempo me lo permita – voy a publicar las entrevistas que he hecho durante las últimas semanas y que estoy seguro que les encantarán. Traté de que los lugares fueran absolutamente desconocidos y hasta ahora estoy feliz con el resultado. Y claro, como el título me delata, hoy empezamos con un viaje a la Isla Adams, la más austral de las Islas Auckland, un archipiélago que forma parte de las Islas Subantárticas Neozelandesas. Traigan café y acomódense que empezamos la celebración:


Introducción


Las Islas Auckland son un archipiélago de 7 islas y un sinnúmero de rocas e islotes ubicado a unos 465 kilómetros al sur de Nueva Zelanda. A pesar de tener un área de 625 kilómetros cuadrados – un poco más pequeñas que Singapur y ligeramente más grandes que Andorra -, las islas se encuentran deshabitadas en la actualidad. El archipiélago fue descubierto por navegantes polinesios alrededor del siglo XIII pero el proceso de poblamiento empezó con la llegada de los europeos en 1806. A partir de ese momento, las islas se convirtieron en uno de los puntos más importantes de caza de ballenas y leones marinos en el mundo… a tal punto que para 1812, el número de leones marinos había descendido tanto que los cazadores se mudaron a la Isla Campbell y la Isla Macquarie.

Ubicación de las Islas Auckland, Isla Campbell e Isla Macquarie al sur de Nueva Zelanda (Fuente)
Mapa del Archipiélago de las Islas Auckland (Fuente)

Las Islas Auckland fueron además el primer lugar del mundo donde se instaló un refugio para náufragos. Resulta que durante el siglo XIX y principios del siglo XX, la ruta más común para ir desde Australia y Nueva Zelanda hacia Europa era conocida como la “Clipper Route” que seguía más o menos la línea del paralelo 40° Sur para aprovechar los Roaring Forties, es decir, los fuertes vientos en dirección oriente – occidente que los llevarían hacia el Cabo de Hornos en Sudamérica desde donde subirían por el Atlántico hasta Londres.

Mapa que muestra las rutas desde Australia y Nueva Zelanda a Europa durante el Siglo XIX (Fuente)

El problema es que la Clipper Route estaba llena de un sinnúmero de islas pequeñas y deshabitadas que se convertían en un obstáculo importante para los navegantes por dos razones fundamentales: 1. Su ubicación exacta no había sido incluida en los mapas de la época y 2. La zona estaba generalmente cubierta por neblina haciendo que fuera imposible ver las islas con la suficiente antelación. Las Islas Auckland, por ejemplo, aparecían en los mapas 56.32 kilómetros al sur de su posición real. La conclusión: los marineros solían estrellarse de frente con las islas o encallar en sus costas.

Mapa de las Islas Subantárticas más importantes alrededor del Paralelo 40° Sur (Fuente)

De esta manera, los sobrevivientes de cualquier barco que se estrellara con las islas estaban expuestos a vientos incesantes, granizo constante, nieve y lluvias torrenciales. Además, las islas eran pequeñas, cubiertas con vegetación subantártica y los únicos animales que existían eran leones marinos, factores que unidos hacían casi imposible que los náufragos sobrevivieran. Luego de varios naufragios en las islas Auckland, el gobierno de la provincia de Southland en Nueva Zelanda inició la construcción de lo que ellos llamaron “refugios de emergencia para náufragos” en las islas Auckland, Campbell, Antípodas y Bounty. La primera expedición se inició en 1868 y su objetivo era la construcción del primer refugio en la Bahía Sandy de la Isla Enderby que estaría equipado con raciones de alimentos de emergencia como carne seca y pasteles, ropa, cobijas, equipos de pesca, medicinas, fósforos, herramientas, pólvora – para llamar la atención de otros barcos que pasaran por el lugar -, armas y municiones – estas últimas para que los náufragos pudieran cazar y alimentarse -. Además, algunos conejos, vacas y cerdos fueron liberados en las islas para garantizar la supervivencia de los náufragos.

Con el pasar del tiempo, los refugios se habían expandido por todas las islas subantárticas neozelandesas y en algunos incluso se dejaron botes que podrían ser usados para volver a Nueva Zelanda. A partir de 1877, el gobierno nacional en Wellington se hizo responsable de los refugios y los patrullaba constantemente en búsqueda de posibles náufragos en la zona. Finalmente, luego de 1927, la armada neozelandesa abandonó los refugios como consecuencia de la modificación de las rutas marítimas y el desarrollo de nuevas tecnologías que permitían una comunicación directa con los barcos. Así mismo, en la década de 1990, el gobierno de Nueva Zelanda inició una campaña de erradicación de las especies no nativas – vacas, conejos y cerdos – para restaurar el equilibrio ecológico en las islas que ahora serían una reserva natural. En cualquier caso, las Islas Auckland se convirtieron en el primer lugar del mundo donde se construyó un refugio para náufragos que aún continúa en la isla como parte de la historia marítima de Nueva Zelanda.


Después de una introducción que terminó siendo bastante más larga de lo planeado, vamos con lo que nos interesa el día de hoy. Resulta que después de escribirle al Departamento de Conservación de Nueva Zelanda, recibí un correo de Kalinka Rexer-Huber, una bióloga que actualmente está haciendo su investigación doctoral en la Universidad de Otago en Nueva Zelanda y que ha realizado amplias investigaciones sobre los ecosistemas de las Islas Subantárticas. Kalinka ha trabajado en las Islas Malvinas, en las Islas Georgias del  Sur, en las Islas Auckland y Campbell y en la Isla Gough. Mejor dicho, pocas personas conocen las Islas Subantárticas mejor que ella.

Pues bueno, Kalinka resultó ser absolutamente fantástica y accedió a concedernos una entrevista sobre sus días en la Isla Adams en el Archipiélago de las Islas Auckland para empezar la celebración del cuarto año del Blog de Banderas. Entonces, sin más preámbulos – que ya fueron muchos -, vamos con Kalinka y su viaje a la Isla Adams. Espero que les guste:


¿Podría empezar por contarnos quién es usted? ¿Cuál es su área de trabajo y por qué decidió pasar unos meses en las Islas Auckland? ¿Cuál fue el objetivo de su viaje?

¡Hola! Somos Kalinka y Graham. Los dos somos biólogos y una gran parte de nuestro trabajo es la investigación sobre conservación en las islas subantárticas. Nuestro trabajo allá se centra en la investigación de aves marinas: principalmente el estudio de los albatros y petreles que son capturados accidentalmente por las redes de la pesca comercial y el impacto que tiene sobre ellos la introducción de mamíferos no nativos como ratas o gatos. Centramos la investigación en determinar cuántas aves hay, cuántos huevos se ponen y hacia dónde se dirigen mientras están lejos en el mar.

Light mantled sooty albatross chick on its nest among megaherbs (Courtesy of: Kalinka Rexer-Huber)
Polluelo de albatros tiznado en su nido en medio de la megahierba (Cortesía de Kalinka Rexer-Huber)
Adams Island southern cliffs (Courtesy of Kalinka Rexer-Huber)
Acantilados en el sur de la Isla Adams (Cortesía de Kalinka Rexer-Huber)
¿Podría describir el viaje desde Nueva Zelanda hasta las Islas Auckland? ¿Cómo se llega allá? ¿Cuánto tiempo se demora el viaje? ¿Cuánta gente hace parte de la expedición?

Las Islas Auckland son parte de Nueva Zelanda, pero están unos 465 kilómetros al sur de la isla habitada más meridional de Nueva Zelanda – la Isla Stewart -. Es muy difícil llegar – las únicas dos formas son alquilando un barco o un helicóptero. Viajar en helicóptero es muy caro, así que compartimos los costos de alquilar un barco con otros investigadores, por lo general un yate. Luego navegamos durante varios días a través de las aguas conocidas como los “cuarenta rugientes” y los “furiosos cincuenta”. Una vez llegamos, somos sólo nosotros dos. Trabajamos en la isla más al sur del grupo de islas Auckland – la Isla Adams -, mientras que los demás investigadores trabajan en las islas del norte, por lo que nunca los vemos.

¿Qué fue lo primero que pensó apenas llegó a las Islas Auckland?

¡Son muy ruidosas! Hay aves nativas en todas partes, muchas más que en el continente (que es como llamamos a las islas principales, la Isla del Norte y la Isla del Sur de Nueva Zelanda). ¿Tal vez la parte continental alguna una vez fue así antes de presencia de los humanos? (Nota del Blog de Banderas: Y aquí puede que les interese esta entrada que hice hace algunos años sobre “Mitología del Pacífico Sur: El origen del mundo según los Māori“).

Luego, por la noche, las islas se ponen aún más ruidosas cuando las aves marinas nocturnas regresan a sus madrigueras y se llaman entre ellas, y se cortejan y chocan y pelean entre sí. No somos sólo nosotros quienes pensamos que las islas son un santuario de vida silvestre: las Islas Auckland fueron designadas como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO debido a su extraordinario entorno natural. La isla en la que trabajamos, la Isla Adams, es uno de los lugares más prístinos del planeta – nunca se han introducido plantas o animales externos y por eso todo lo que vemos es nativo, pertenece allí.

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Albatros de Gibsons, Isla Adams, Islas Auckland (Cortesía de Graham Parker)
¿Podría describir el asentamiento o la base donde se hospedaron durante su tiempo en las Islas Auckland?

Nuestra base es una pequeña cabaña encantadora escondida en una bahía protegida sobre la costa norte de la isla. Los únicos árboles que crecen allí son el Rata del Sur, que se tuerce y se dobla por el viento, pero aún así, este pequeño bosque protege también la cabaña. Pero nosotros no pasamos mucho tiempo en la cabaña base: trabajamos sobre todo en las cimas de las montañas y en las laderas y acantilados azotados por el viento en el extremo sur de la isla. Los acantilados son bastante inspiradores – hay lugares donde los abismos caen 400 ó 500 metros hacia el océano Antártico. Allá arriba, el clima puede cambiar muy rápido y por eso tenemos un refugio, una pequeña cabaña de aproximadamente el tamaño de una camioneta. Para el trabajo en el otro extremo de la isla, llevamos a una tienda de campaña y la adaptamos para poder permanecer durante varias semanas.

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Cabaña en la cima de la montaña (Cortesía de Kalinka Rexer-Huber)
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Tienda de campaña amarilla, Isla Adams (Cortesía de Kalinka Rexer-Huber)
¿Podría describirnos cómo es un día en las Islas Auckland?

Nos despertamos en la cabaña que está ubicada en el bosque de árboles de rata del sur. Para llegar al lugar de trabajo, caminamos desde el nivel del mar hasta unos 700 metros sobre el nivel del mar y luego volvemos a bajar por el otro lado a unos 400 metros de altura. Esto toma alrededor de dos horas al principio del día… pero se logra hacer más rápido a medida que nos acostumbramos al terreno. La montaña es muy empinada: hay que escalar por el bosque en primer lugar, caminando hacia arriba a través de secciones verticales con puntos de apoyo bastante resbaladizos. Pero el panorama es hermoso – el árbol de rata del sur acaba de florecer y eso hace que haya flores color carmesí abriéndose como pequeños fuegos artificiales en cada árbol y los pájaros mieleros maoríes se acercan a mirarnos. Entonces logramos llegar arriba de la línea de los árboles y caminamos a través de los matorrales que aquí son unos pastos altos de color dorado. Allí nos encontramos con los primeros albatros anidando. Eventualmente, los matorrales se convierten en fellfield, zonas rocosas en las laderas de la montañas llenas de musgos y líquenes. Pasamos la cima cerca del Monte Dick, la montaña más alta de las Islas Subantárticas Neozelandesas, y siempre admiramos la vista de las islas, del océano y del clima. A menos que haya una densa niebla que, claro, ocurre con frecuencia.

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Árboles de rata del sur florecidos (Cortesía de Kalinka Rexer-Huber)
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Kalinka escalando los matorrales (Cortesía de Kalinka Rexer-Huber)

Si estamos trabajando con los albatros, pasamos el día en una meseta con mucho viento elevada sobre el mar, caminando de nido a nido y revisando las aves y los huevos. O si estamos trabajando con petreles, bajamos hasta las salientes de los acantilados donde se reproducen. Hay sólo unas pocas salientes a las que se puede acceder de forma segura, pero aún así tenemos que trabajar con especial cuidado porque los acantilados son demasiado altos.

Siempre lloverá en algún momento durante el día – llueve todos los días, a veces es un breve chubasco, a veces en forma de granizo, a veces en forma de niebla densa y húmeda que permanece en el ambiente. Estas islas son demasiado húmedas.

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Encontrando la ruta para descender sobre el acantilado hacia las salientes (Cortesía de Graham Parker)
Niebla
Fijando los marcadores de ruta en medio de la niebla (Cortesía de Kalinka Rexer-Huber)
¿A qué dedicaban su tiempo libre en las islas? ¿En algún momento se preguntaron: Yo qué hago aquí? ¿Se pueden tornar aburridas las islas? ¿Se extraña la gran ciudad cuando se está en las Islas Auckland?

Nuestro trabajo es muy dependiente del clima, lo que significa que el estado del tiempo decide cuando tomamos nuestro tiempo libre. Cuando un vendaval desde sur o fuertes lluvias nos mantienen lejos de las salientes de los acantilados, generalmente nos sentamos en el refugio a descansar. Leemos un libro, preparamos sopa o tomamos fotos si no está demasiado húmedo allá afuera. ¡Comemos mucho, y a menudo! Siempre hay algo nuevo que ver – una pequeña orquídea que acaba de florecer, polluelos peludos de skúas que empiezan a abandonar el lecho materno, cascadas cuya agua es lanzada hacia el cielo por el viento.

Yo no creo que sea posible aburrirse cuando pasan tantas cosas. También tratamos de hacer tanta investigación como sea posible en estos viajes, así que hay mucho trabajo para mantenernos ocupados.

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Cascadas en las que el viento envía el agua hacia arriba en la Isla Adams (Cortesía de Kalinka Rexer-Huber)
¿Hubo alguna experiencia aterradora en las Islas?

Nos despertamos una noche en nuestra tienda de campaña luego de oír una respiración pesada y fuerte muy cerca. Con cuidado abrimos la puerta y Graham descubrió un león marino macho bastante grande durmiendo a sólo metros de distancia. Los machos adultos pueden llegar a pesar 450 kilos, pero su enorme cabeza y su melena hacen que se vean aún más grandes. Los leones marinos son impredecibles y pueden ser peligrosos cuando atacan con los dientes al descubierto. Nuestra tienda de repente parecía muy pequeña. Salimos con cuidado de no perturbar al gigante dormido, pero él abrió los ojos y nos miró – y luego volvió a cerrarlos. El león marino acompañó a nuestra tienda de campaña durante dos días. Nos movíamos a su alrededor con cuidado, escuchándolo roncar y darse la vuelta y rascarse las picaduras de insectos (los mismos que nos picaban a nosotros). Se sentía como la visita de un anciano del lugar.

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León marino junto a la tienda de campaña (Cortesía de Graham Parker)
¿Hubo alguna experiencia divertida en las Islas?

Yo estaba parada en la cima del acantilado, mirando con los binoculares para contar los albatros que estaban anidando. Concentrándome en la distancia, fui sorprendida por un golpe en mis piernas. Se sentía como una almohada grande y rellena, azotada con fuerza contra mí durante una pelea de almohadas durante la infancia. Miré hacia abajo y descubrí un albatros tiznado que se sentaba sobre mis botas de goma. Su expresión de intensa sorpresa era inconfundible, y esa mirada me mantuvo riéndome todo el día. Estábamos ubicados en un punto alto, mirando hacia una zona repleta de albatros tiznados en pleno vuelo. Tal vez éste se había desubicado en su aterrizaje y se chocó contra mí. Afortunadamente salió ileso – caminó un metro desde las botas hasta el borde, y luego se lanzó al vacío y tomó nuevamente el vuelo.

¿Podría describirnos sus 2 ó 3 lugares favoritos en las Islas?

Hay una saliente en un acantilado que está llena de megahierbas, las plantas gigantes con flores que son aún más gigantes allá. Todo el lugar es exuberante: está lleno de petroicas carboneras y petreles, albatros e insectos, cascadas y arcoiris. Todo parece abundante en esta saliente y los acantilados circundantes se convierten en un llamativo telón de fondo. Mi otro lugar preferido está en el bosque donde los árboles de rata del sur crecen y se doblan de nuevo hacia abajo para después crecer hacia los lados. Los leones marinos atraviesan el bosque con su balanceo y sus enormes hombros musculosos, se suben sobre las ramas bajas mientras los pingüinos de ojos amarillos se asoman tímidamente alrededor de los troncos cubiertos de musgo.

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Saliente sobre los acantilados, Isla Adams (Cortesía de Graham Parker)
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Bosque de Árboles de Rata del Sur en las Islas Auckland (Cortesía de Kalinka Rexer-Huber)
¿Cuáles fueron sus plantas y animales favoritos en las islas?

Siempre me fascinaron las plantas droseras – son pequeñas, pero cuando se miran muy de cerca, se puede ver el insecto que capturaron para la cena. Graham tomó un millón de fotos de Ranunculus, la flor nativa que crece entre las rocas de las montañas más altas de la isla. Las megahierbas, a menudo con una altura que nos llegaba al pecho, también nos generó un gran deleite: la vela de color amarillo de las flores Bulbinella; el polvo de color rosa pálido de las flores anisotome latifolia, tan grandes como una cabeza humana y que emergen de unas hojas puntiagudas de color verde oscuro con olor a apio y anís; el tallo de las margaritas pleurophyllum que se levanta de una roseta de hojas corrugadas de un metro de ancho.

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Flor Ranunculus (Cortesía de Kalinka Rexer-Huber)
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Flores anisotome latifolia en las Islas Auckland (Cortesía de Kalinka Rexer-Huber)
En su opinión, ¿qué hace a las Islas Auckland un lugar único en el mundo? ¿Qué se puede ver allá que no puede encontrarse en ningún otro lugar del planeta?

En ningún otro lugar se puede ver un halcón persiguiendo un albatros tiznado por encima del rugido del mar sobre los acantilados. La mayoría de los animales que existen en las islas sólo se encuentran allí – por ejemplo, los albatros errantes de Gibson sólo se reproducen en las Islas Auckland, y muy tímido rascón de las Auckland sólo se encuentra en dos islas del grupo de las Islas Auckland – y en ninguna otra parte del mundo.

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Albatros errante de Gibsons (Cortesía de Graham Parker)
¿Podría compartir con nosotros algunos de los hallazgos de su investigación en la isla?

Hicimos el primer “censo” de petreles de mentón blanco en la Isla Adams. Estas aves cavan una larga madriguera en el suelo y anidan en el fondo, así que pasamos mucho tiempo tumbados en el suelo con un brazo metido en las madriguera de barro. Se encontró que los petreles de mentón blanco sólo se reproducen en las salientes de los acantilados del sur de la isla, casi siempre alrededor de la megahierba de anisotome. Para encontrar madrigueras, teníamos que arrastrarnos y caminar por debajo de las puntas de color verde de las anisotomes. Luego de esto, estimamos el número de petreles de mentón blanco que hay en la isla. Es importante destacar que los petreles de mentón blanco son capturados accidentalmente en grandes cantidades por la pesca comercial, por lo que una estimación de la población ayuda a responder a preguntas como ¿cuál es el impacto que tiene la pesca comercial sobre la especie y qué podemos hacer al respecto?

¿Cree que los turistas regulares deben ser permitidos en las islas? ¿Por qué?

Hay algunas islas en el archipiélago que están abiertas al turismo. En consecuencia, los turistas pueden experimentar lo únicas y especiales que son estas islas. Sin embargo, el Departamento de Conservación de Nueva Zelanda gestiona las islas con cuidado, y mantiene algunas de las islas vetadas para el turismo. Esta es una manera conveniente de reducir el riesgo: por cada visitante, existe el riesgo de introducir accidentalmente una planta o semilla o enfermedad o insecto o un roedor que no debería estar allí. Es mucho más fácil prevenir la introducción de especies que hacer frente a un problema una vez que la especie invasora ya está allí.

¿Hay alguna información adicional que quiera compartir con nosotros?

Para información general sobre las Islas Auckland:
http://www.doc.govt.nz/parks-and-recreation/places-to-go/southland/places/subantarctic-islands/auckland-islands/
Para más fotos del trabajo que hacemos en las Islas Auckland, pueden visitar:
http://www.parkerconservation.co.nz/index.php/gallery-and-news/

Algunas fotos adicionales de las Islas Auckland en Nueva Zelanda:
Burrowscoping white-chinned petrels, Adams
Buscando las madrigueras de los preteles de mentón blanco en la Isla Adams (Cortesía de Kalinka Rexer-Huber)
New Zealand falcon IMG_2890 G Parker
Falcón de Nueva Zelanda (Cortesía de Graham Parker)

Y con esto terminamos nuestra entrada de hoy. Sin duda, Kalinka fue fantástica en llevarnos de la mano a uno de los lugares más desconocidos del planeta. Yo fui feliz leyendo sus respuestas y viendo sus fotos, espero que ustedes también lo hayan sido.

Durante los próximos días – o semanas – seguiré publicando las demás entrevistas, así que estén pendientes. Esto se pone mejor. Además, si alguno de ustedes vive en algún lugar o isla remota y quiere darme una entrevista para esta celebración, mándeme un correo a mapache@blogdebanderas.com y me cuenta. Los lectores y yo se lo agradeceremos enormemente. Para terminar, les dejo las redes sociales del Blog. Síganme y echamos chisme como es debido: Twitter / InstagramFacebook / Youtube. Hasta una próxima oportunidad y, como siempre, ¡Adiós pues!

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