Viviendo en King Edward Point, la capital más pequeña del mundo

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17 de junio de 2016 por Blog de Banderas

¿Alguna vez se preguntaron cómo sería vivir en la capital más pequeña del mundo? Claro, no es la capital de un estado-nación, pero sí es la de un territorio de ultramar más pequeña del mundo. Estamos hablando de King Edward Point, la capital de las Islas Georgias del Sur y Sándwich del Sur, que con 7 casas y una población máxima de 40 personas en el verano la convierten no sólo en la más pequeña sino también en la menos poblada del planeta. Sin duda una de esas curiosidades que tanto nos gustan por estas tierras.

Así, para conocer cómo es vivir en la capital menos poblada del planeta, me puse en contacto con James McKenna, un biólogo irlandés que vivió durante 2 años en las Islas Georgias del Sur y que nos contará sus aventuras en este remoto paraje del Atlántico Sur. Las historias de James complementan maravillosamente las que ya nos contaron Alastair Wilson sobre la Isla Pájaro, también en las Georgias del Sur, Jonathan Handley sobre las Islas Malvinas y Kalinka Rexer-Huber sobre las Islas Subantárticas Neozelandesas. Y con esto, terminamos un recorrido alucinante por estos parajes despoblados y remotos cerca de la Antártida a los que pocas, muy pocas personas logran llegar.

Como siempre, les dejo la entrevista traducida al español a continuación y, al final, la versión original en inglés por si les interesa. Entonces, sin más preámbulos, vamos con James y sus historias en King Edward Point y las Islas Georgias del Sur. Traigan café porque estamos en junio y eso significa que estamos en pleno invierno austral… y hace frío, mucho frío. Con ustedes, James y la entrada titulada:

Viviendo en King Edward Point, la capital más pequeña del mundo

File:South Georgia and the South Sandwich Islands in United Kingdom.svg

Ubicación de las Islas Georgias del Sur (Norte) y las Islas Sándwich del Sur (Sur) en el Atlántico Sur (Fuente)


File:SG-Settlements.png

Mapa de las Islas Georgias del Sur con la Isla Pájaro en el extremo norte (Fuente)

 


Versión en Español (Spanish Version)


¿Podría empezar por contarnos quién es usted? ¿Qué trabajo hace y por qué decidió pasar dos años en las Islas Georgias del Sur? ¿Cuál fue el propósito principal de su viaje?

Mi nombre es James McKenna y trabajé como biólogo de pesca del British Antarctic Survey. Viví y trabajé en las islas Georgia del Sur en la zona sub-antártica durante dos años. Cuando era adolescente, leí sobre el “Sur” de Shackleton y quedé fascinado con esta isla montañosa y glacial que emerge del Océano Antártico. Así que, desde una edad temprana, pensé que ir allí sería una aventura increíble. Por supuesto, como biólogo marino, la oportunidad de ir a vivir en las islas subantárticas y trabajar con la increíble vida silvestre del lugar era simplemente demasiado buena para dejarla pasar. Mi trabajo consistía en llevar a cabo investigación biológica para apoyar la gestión de las tres pesquerías de las Georgias del Sur – bacalao austral, draco rayado y krill. Las aguas alrededor de las Georgias del Sur son algunas de las más biológicamente productivas en el planeta, y esto ayuda a la fauna abundante que se encuentra alrededor de la isla; los pingüinos, albatros, petreles, ballenas, elefantes marinos, focas, etc. Por lo tanto, es muy importante asegurarse de que las pesquerías sean bien administradas, ya que cualquier exceso de pesca, sobre todo de krill, tendría un impacto negativo en el resto de la fauna silvestre de las islas. Trabajé en estrecha colaboración con el Gobierno de las Islas Georgias del Sur y la CCRVMA (una organización internacional de gestión de la pesca) para asegurarnos que estas 3 pesquerías sean unas de las más sostenibles y ambientalmente enfocadas en el mundo.

Shackleton's Grave (Grytviken) (Courtesy of James McKenna)

Tumba de Shackleton en Grytviken (Cortesía de James McKenna)

¿Podría describir el viaje desde el Reino Unido hasta las Islas Georgias del Sur? ¿Cómo se llega allá? ¿Cuánto tiempo se demora el viaje? ¿Cuánta gente hace parte de la expedición?

Soy de Irlanda, ¡así que mi viaje fue de una isla remota a otra! El viaje fue bastante largo para los estándares de hoy en día – en octubre empecé con un viaje a la sede del British Antarctic Survey en Cambridge, Inglaterra. Luego tomamos un vuelo de 22 horas partiendo una base militar en el Reino Unido hasta las Islas Malvinas. El vuelo fue largo, más aún con la escala en la isla de Ascensión en el Atlántico central durante un par de horas para abastecer el avión de combustible antes de continuar el viaje hacia el sur. Luego tuvimos una noche en las Islas Malvinas antes de abordar uno de los barcos del British Antarctic Survey – el RRS James Clark Ross. Este barco partió desde Puerto Stanley en las Islas Malvinas y se dirigió al sur para dejar a los diferentes equipos de científicos en las diferentes estaciones del BAS en la Antártida. Había 6 de nosotros con destino a nuestra estación de investigación en particular, y tardamos 4 días navegando en el mar en calma antes de llegar a la isla de Georgia del Sur. Durante el viaje, pasamos la mayor parte de nuestro tiempo de pie en lo alto de la cubierta superior, viendo albatros errantes y petreles gigantes siguiendo el barco, y con la esperanza de avistar ballenas en el horizonte. Eventualmente, la Isla Georgia del Sur apareció en el horizonte, y en poco tiempo estábamos llegando a la ensenada del Rey Eduardo y viendo la Estación de Investigación King Edward Point por primera vez – ¡mi hogar durante los próximos 2 años!

File:RRS James Clark Ross Rothera.jpg

RRS James Clark Ross en Antártida (Fuente)

¿Qué fue lo primero que pensó apenas llegó a las Islas Georgias del Sur?

Lo primero que pensé fue: “Los elefantes marinos son gigantes!” Habíamos logrado llegar justo en medio de la temporada de nacimiento de las crías de las focas elefante y toda la estación de investigación estaba rodeada por enormes elefantes marinos machos rugiendo fuertemente junto con sus hembras y cachorros ruidosos que se arrastraban por todas partes. Aquellos de nosotros que éramos nuevos para la fauna antártica estábamos comprensiblemente nerviosos tratando de no acercarnos demasiado a estos animales fuertes e imponentes, pero en poco tiempo ya estábamos llevando nuestro equipaje entre el rugido de elefantes marinos como si fuera la cosa más natural del mundo.

Mi principal sensación al llegar a King Edward Point fue una gran emoción. Había estado pensando en las Georgias del Sur durante tanto tiempo que al llegar finalmente sentí como si estuviera cumpliendo un gran sueño desde hace mucho tiempo, y una aventura real. Me gustó especialmente debido a la increíble vida salvaje. ¡El paisaje no era en absoluto una decepción!

¿Podría describirnos el asentamiento / base en las que pasó su tiempo en las islas? ¿Podría describirnos los poblados de King Edward Point y Grytviken?

King Edward Point es un centro de investigación ubicado en la Bahía Cumberland Este, en la costa protegida del este de la Isla Georgia del Sur. Ha habido un asentamiento humano allí desde 1909, aunque la base de la investigación científica moderna fue construida en el año 2001. Es administrada por el British Antarctic Survey en nombre del Gobierno de Georgia del Sur. La estación en sí es bastante pequeña y consta de sólo 7 edificios; pero en su interior se encuentra todo lo que se puede necesitar para subsistir en una isla remota; habitaciones, oficinas, laboratorios, cocinas, galpones de almacenamiento de alimentos, un edificio de bioseguridad para la inspección de mercancías importadas para evitar el ingreso de especies invasoras, un taller eléctrico, un garaje, un taller de carpintería, un generador eléctrico, un atracadero y un muelle. ¡Incluso hay un gimnasio metido en un rincón del atracadero!

King Edward Point Research station, South Georgia (Courtesy of: James McKenna)

Estación de investigación King Edward Point (Cortesía de: James McKenna)

Más allá, sobre la costa en la misma ensenada se encuentran los restos de una estación ballenera abandonada, Grytviken. Este es un lugar verdaderamente fascinante, esencialmente, fue un matadero masivo, y uno de los varios que se encontraban alrededor de la costa de Georgia del Sur. Es un testimonio de la historia de la gran industria de la caza de ballenas que aquí existió entre 1904 y 1966, cuando finalmente se cerró la estación ballenera. La caza de ballenas en el Océano Antártico fue una industria importante y extremadamente rentable por varias naciones, pero también es un ejemplo de la mala gestión. La masiva sobreexplotación de las poblaciones de ballenas no sólo acabó con la industria, sino que también llevó a varias especies de ballenas al borde de la extinción, algo de lo cual varias especies aún se intentan recuperar hoy.

View of Grytivken Whaling station from KEP wharf (with fur seal pups!) (Courtesy of James McKenna)

Vista de la estación ballenera de Grytivken desde el muelle de King Edward Point (Cortesía de James McKenna)

¿Podría describirnos un día en la Isla Georgia del Sur?

La rutina en las islas cambia con las estaciones. Durante el verano puede haber hasta 40 personas que viven y trabajan en King Edward Point, pero en el largo invierno la población se reduce a 11 personas. En un día normal de trabajo, empezamos a las 08:00 y terminamos a las 17:00 horas con el tradicional descanso corto llamado ‘smoko’ para tomar el té o el café a las 10:30 y el almuerzo a las 13:00. Todo el mundo en la base tiene un trabajo diferente – hay un líder de la estación, 2 biólogos, un mecánico, un electricista, 2 oficiales de navegación y un médico. También hay dos agentes que represente al Gobierno de las Islas Georgias del Sur que viven junto al personal de BAS en King Edward Point. Mi papel como biólogo de pesca significó que la mayoría de los días los pasaba en el laboratorio investigando la morfología de los peces, su alimentación, la distribución de la población y su biología reproductiva. De vez en cuando me gustaba ir a bordo de embarcaciones de pesca que participaban en las misiones de investigación o simplemente como un observador científico independiente durante los viajes de pesca comercial. Sin embargo, debido al número limitado de personas en la estación, sobre todo durante el invierno, a menudo era necesario ayudar a otros en su trabajo, y por eso nos dieron una amplia formación en diferentes actividades, desde conducir barcos hasta primeros auxilios avanzados. En consecuencia, en un día normal podía dedicarme al análisis de la dieta de los peces en el laboratorio por la mañana, luego ayudar al zoólogo de la base a pesar los cachorros de lobo marino por la tarde, antes de emprender un viaje en bote a lo largo de la costa para dejar suministros médicos en una de las cabañas dispersadas por la isla. Después del trabajo, algunas personas iban de excursión o a esquiar, otras trabajaban en proyectos de arte en los talleres de carpintería o de metal, otros veían la televisión o películas, tocaban música o simplemente socializaban en el bar de King Edward Point. Algunas personas incluso disfrutaban cocinar en su tiempo libre, algo muy apreciado por los otros miembros de la estación.

Bacalao austral (Cortesía: James McKenna)

Bacalao austral (Cortesía de: James McKenna)


Advanced medical training (the injury is just make-up!) (Courtesy of: James McKenna)

Entrenamiento médico avanzado (la herida no es real) (Cortesía: James McKenna)


Acampando en el invierno (Cortesía: Ian Hey)

Camping in the winter time Courtesy of: Ian Hey)

¿A qué dedicaba su tiempo libre en las islas? ¿En algún momento se preguntó: Yo qué hago aquí? ¿Se pueden tornar aburridas las islas? ¿Se extraña la gran ciudad cuando se está en las Islas Georgias del Sur?

Tuvimos mucha suerte en King Edward Point porque hay una gran cantidad de cosas que se pueden hacer durante el tiempo libre. A diferencia de algunas otras estaciones antárticas, el clima en King Edward Point rara vez es tan extremo que obliga a quedarse recluido en el interior de la estación. Por ejemplo, aprendí a esquiar durante el invierno, e hice un montón de senderismo para explorar las colinas y la costa alrededor de la base. Durante el mal tiempo, pasé mucho tiempo en el taller de carpintería trabajando en proyectos de artesanía, o tocando música con los otros músicos en la base. En realidad siempre había algo para entretenerse, y yo personalmente no sentí nostalgia o me sentí aburrido durante mi tiempo allí, incluso después de dos años. Piense en todas las pequeñas cosas que le gustaría hacer, pero que nunca tiene tiempo para hacerlas: aprender un nuevo idioma, aprender una nueva habilidad, leer más, aprender a tocar un instrumento, ir más al gimnasio… así que vivir en una isla remota es como una prisión divertida – ¡finalmente tiene la oportunidad de hacer todas esas cosas en su tiempo libre y sin distracciones! Además, una gran parte de la experiencia es el resto del equipo que está en la base, y yo fui muy afortunado de tener un equipo fantástico trabajando conmigo. Como grupo fuimos bastante buenos en darnos cosas que hacer. Organizábamos barbacoas, cenas elegantes regulares, noches de concursos, sesiones de ejercicio en el gimnasio, noches de cine y una variedad de actividades para mantenernos ocupados y entretenidos.

Skiing through Grytviken whaling station, following an Elephant Seal's tracks (Courtesy of James McKenna)

Esquiando en Gryviken siguiendo las huellas de los leones marinos (Cortesía de James McKenna)


Skiing in the winter (Courtesy of James McKenna)

Esquiando en el invierno (Cortesía de James McKenna)

¿Hubo alguna experiencia aterradora en las Islas?

¡Sí, un lobo marino enojado que lo ataca cuando usted está tratando de ir al baño puede ser bastante chocante! Siempre que se vive en un entorno remoto hay sorpresas que surgen, buenas y malas. Por ejemplo acampé una vez durante el invierno en la cima de una montaña y nos despertamos para ver una perfecta ‘nube invertida’; un mar de nubes por debajo de nosotros y cielos azules perfectos arriba; uno de los lugares más bellos que he visto nunca. Por otro lado, tuve un desafortunado accidente en el taller de carpintería durante mi segundo año. Mi mano se quedó atrapada en una pieza de maquinaria y terminé perdiendo la última falange de mi dedo índice. Eso fue muy impactante en el momento. La experiencia en su conjunto, de vivir en un entorno tan hermoso y salvaje como parte de un equipo pequeño pero muy unido puede potencialmente cambiar la vida para muchas personas, creo.

¿Hubo alguna experiencia divertida en las Islas?

Perder la última falange de mi dedo índice pareció bastante divertido para los demás miembros de la estación en el momento… pero eso sí, sólo un determinado tipo de persona está dispuesta a ir a vivir en una comunidad tan pequeña en el extremo sur del mundo por un largo período de tiempo. Esas personas generalmente no son sus personajes ‘promedio’, y mezclarlos es a menudo una receta para la diversión. Capturar crías de foca irritables como parte de un estudio sobre el éxito reproductivo es una experiencia divertida – ¡nacen enfadadas y se tornan más enojadas a medida que se hacen más grandes! El 21 de junio (en pleno invierno en el hemisferio sur), todos solíamos tener una gran fiesta y luego corríamos al océano congelado para nadar. Ver a los demás nadando congelados era muy divertido. Cada año participábamos en un festival de cine de 48 horas, donde el equipo recibe una serie de apoyos y tienen que escribir, filmar y editar una película en el transcurso de un fin de semana. El producto final compite con las películas de todas las otras bases antárticas de varios países. La realización de una película durante un fin de semana por lo general implica muchas risas en la base.

¿Podría describirnos sus 2 ó 3 lugares favoritos en las Islas?

La Bahía de San Andrés se encuentra en una península vecina a King Edward Point y contiene una de las mayores colonias de pingüinos rey en la tierra. Tuve la oportunidad de visitar la colonia en unas cuantas ocasiones y pude acampar allí dos veces. Es un lugar de una belleza única – enormes glaciares descendían de las altas montañas hacia un lago glacial y una llanura. En esa llanura viven varios cientos de millares de adultos de pingüino rey con sus polluelos. Entre los pingüinos y el océano hay una playa que desciende abruptamente y que está llena de elefantes marinos rugiendo y peleando. Como biólogo, yo siempre asocio la vida silvestre con la rareza, pero en las Islas Georgias del Sur, en playas con un número tan enorme de vida silvestre, uno se da cuenta de que el raro es uno en ese medio, y es una lección de humildad. Los seres humanos son sin duda los visitantes y la vida silvestre pertenece allí.

St Andrew's Bay king penguin colony (Courtesy of James McKenna)

Colonia de pingüinos en la Bahía de San Andrés (Cortesía de James McKenna)


Rockhopper penguin (Courtesy of James McKenna)

Pingüinos de penacho amarillo (Cortesía de James McKenna)


Gentoo penguins, and a curious Snowy sheathbill whilst camping (Courtesy of James McKenna)

Pingüinos juanito (Cortesía de James McKenna)

Otro de mis favoritos es un lugar realmente mágico llamado la Bahía de Islas. Se trata de una ensenada al noroeste de Kingy Edward Point donde iba a menudo a estudiar el plancton en el fiordo que está lleno de pequeñas islas repletas de aves espectaculares. La totalidad de las ratas en las Islas Georgias del Sur ha sido recientemente erradicada gracias a una enorme operación llevada a cabo por una organización benéfica llamada South Georgia Heritage Trust. El éxito es evidente en la bahía de las islas, donde albatros errantes, albatros de cabeza gris, albatros de manto claro, priones, petreles, petreles azules, petreles de buceo, petreles gigantes y cormoranes de ojos azules se reproducen sin problema en el lugar. Incluso ha habido una fuerte recuperación de una especie que hasta la erradicación de las ratas estaba al borde de la extinción – la cachirla de las Georgias del Sur, que es el único pájaro cantante originario de las Georgias del Sur. Es fácilmente uno de los lugares más hermosos en los que he estado.

Wandering albatross in the Bay of Isles (Courtesy of James McKenna)

Albatros en la Bahía de las Islas (Cortesía de James McKenna)


Light mantled sooty albatross (Courtesy of: James McKenna)

Albatros tiznado (Cortesía de: James McKenna)

¿Cuáles fueron sus plantas y animales favoritos en las islas?

¡Hay tantas especies carismáticas en las Georgias del Sur que es muy difícil elegir! Sin embargo, mi animal preferido tiene que ser el cachalote. Yo he estado fascinado por estos animales desde que leí Moby Dick cuando era un adolescente. Ellos se alimentan de calamares y merluzas negras alrededor de la costa, y son una visita regular en esas aguas. A menudo, mientras estaba como observador independiente en un buque de pesca, tuve la suerte de ver a estos magníficos animales de cerca… una experiencia inspiradora. De hecho, su gran inteligencia plantea un verdadero problema para los pescadores. Los cachalotes han aprendido a tomar el pescado de las redes de los pescadores mientras las transportan en el mar, evitando de este modo gastar la energía necesaria para nadar un par de kilómetros hasta el fondo del mar para cazar el bacalao austral por sí mismos. En lugar de ello, ¡tratan los barcos de pesca como restaurantes de sushi flotantes! A pesar del impacto negativo que los cachalotes están teniendo en la pesca, todos los pescadores con los que que hablé mostraron un gran respeto por estos increíbles animales. De hecho, ellos están trabajando estrechamente con el Gobierno de Georgia del Sur en un proyecto para etiquetar cachalotes y orcas, para que podamos aprender tanto como sea posible acerca de su comportamiento, su distribución alrededor de las islas, y cómo se puede gestionar de forma eficaz la pesca para mitigar los efectos negativos en el futuro.

En su opinión, ¿qué hace a las Islas Georgias del Sur un lugar único en el mundo? ¿Qué se puede ver allá que no puede encontrarse en ningún otro lugar del planeta?

La isla Georgia del Sur es única – su batimetría única significa que hay un afloramiento masivo de nutrientes en las frías aguas alrededor de la isla y que hace que los océanos alrededor de las Georgias del Sur sean uno de los ambientes marinos más biológicamente productivos del planeta. Esa productividad es compatible con una gran abundancia de vida silvestre, tanto en el agua como en la tierra. Por ejemplo, hay más aves marinas que se reproducen en las Georgias del Sur – y muchas de ellas en peligro de extinción o vulnerables a nivel mundial – que en cualquier otra isla subantártica. Como se mencionó anteriormente, los recientes esfuerzos de erradicación de ratas, que parecen haber tenido éxito, y por lo tanto se espera que habrá un auge en las poblaciones de priones, petreles, cachirlas y otros animales salvajes en toda la isla. Esto hará que las Georgias del Sur sean un refugio aún más espectacular para la vida silvestre en el Océano Antártico.

Sunset over Mount Paget (Courtesy of James McKenna)

Atardecer sobre el Monte Paget (Cortesía de James McKenna)


Exploring the mountains and glaciers of South Georgia (Courtesy of: Matthew Phillips)

Explorando las montañas y los glaciares de las Islas Georgias del Sur (Cortesía de: Matthew Phillips)

¿Podría compartir con nosotros algunos de los hallazgos de su investigación en la isla?

He aprendido mucho acerca de los beneficios del “enfoque ecosistémico” de la gestión pesquera. La pesca en todo el mundo a menudo es manejada de manera no sostenible. A menudo exhiben la “tragedia de los comunes“, según la cual diferentes grupos actúan con base en su propio interés y eventualmente agotan un recurso común. Esto hace que la pesca sea extremadamente difícil de gestionar de forma eficaz. Además, a menudo en las pesquerías la atención se centra principalmente en la cantidad de pescado disponible, y se presta poca atención a las repercusiones de la presión humana sobre el resto del entorno. El “enfoque ecosistémico” utilizado en las Georgias del Sur es un modelo de gestión diferente por el que se prioriza el impacto de la pesca no sólo en las propias poblaciones de peces, sino también en el resto del entorno. Por lo tanto, al decidir sobre la cantidad de pesca de krill que se permite en un año determinado, por ejemplo, el modelo tendría primero en cuenta el efecto que la pesca de krill podría tener sobre las ballenas o las poblaciones de aves marinas. Esto ha llevado a Georgia del Sur a implementar una de las políticas pesqueras más medioambientalente conscientes del planeta; por ejemplo, los pescadores utilizan una serie de técnicas especiales para evitar la captura incidental de aves marinas vulnerables, y los barcos han adoptado nuevos métodos de pesca para devolver al mar los animales capturados por equivocación. Esto reduce al mínimo el impacto de la industria pesquera en la fauna circundante, pero también significa que las poblaciones de peces pueden ser bien manejados y los pescadores tienen un recurso confiable al que puedan volver temporada tras temporada.

¿Cree que los turistas regulares deben ser permitidos en las islas? ¿Por qué?

Los turistas están permitidos en Georgia del Sur. Cruceros y otras expediciones son visitantes regulares durante los meses de verano. Los turistas tienen la oportunidad de visitar Grytviken, la bahía de San Andrés, la isla Prión y una variedad de otros sitios en todo el litoral. Mi experiencia de los turistas que visitan Georgia del Sur ha sido muy positiva. Las compañías involucradas son extremadamente escrupulosas en minimizar el impacto del turismo sobre la vida silvestre, y ellos hacen todo lo posible para reducir ese impacto. También son muy buenos en bioseguridad y previniendo que sus clientes , sin saberlo, introduzcan especies invasoras en las Georgias del Sur. Los propios pasajeros son generalmente un grupo apasionado, y muy interesado en la fauna y el medio ambiente. Creo que es importante que la gente vea el trabajo que se ha hecho para conservar este entorno salvaje, y es de esperar que se vayan con una apreciación real de las Georgias del Sur.

Durante su tiempo en las Georgias del Sur, ¿oyó o leyó sobre la reclamación argentina de las islas? ¿Experimentó alguna situación en la que la reclamación se convirtió en un tema de conversación? ¿Existen restos de la Guerra de las Malvinas en las Islas Georgias del Sur (ruinas, barcos, bombas)?

La Estación de Investigación King Edward Point fue construida en el sitio de la antigua base BAS y la guarnición militar que participó en ‘Batalla de Grytviken‘ en 1982, cuando las fuerzas navales argentinas tomaron el control de la zona después de aterrizar en la estación de la caza de ballenas Leith con el pretexto de ser comerciantes de chatarra e izando la bandera argentina. A pesar de la brevedad del conflicto, la historia militar es evidente para las personas que visitan King Edward Point. Hay un museo en Grytviken que tiene varias exposiciones que muestran la historia humana de las Georgias del Sur, y hay una interesante exposición que detalla el desembarco de las fuerzas navales argentinas en el puerto de Leith, los acontecimientos que condujeron a la batalla de Grytviken y la eventual retoma de Georgia del Sur por las fuerzas británicas en la Operación Paraquet. El recordatorio visual más evidente del conflicto es el naufragio del helicóptero Puma argentino derribado por los Royal Marines durante el conflicto, que se encuentra justo enfrente de la ensenada de King Edward Point. Cualquier munición sin explotar han sido eliminada en las operaciones de limpieza del ejército británico. El único naufragio de un barco de ese conflicto del que soy consciente es el del submarino argentino ARA Santa Fe que fue capturado por los británicos cuando volvieron a tomar el asentamiento. El submarino fue gravemente dañado en ese momento y parcialmente hundido al lado del muelle. En 1985 se levantó el submarino y fue remolcado hacia aguas profundas para luego ser hundido.


Y  hasta aquí llegamos con la entrada de hoy… Pero antes de irse, 2 cosas: 1. Visiten las entradas anteriores de esta serie que les dejo a continuación:

Y 2. Pásense por las redes sociales del Blog de Banderas hacen click en el botón que dice “seguir”: Twitter / Instagram / Facebook / Youtube.

Y ahora sí, espero que les haya gustado y nos vemos en una próxima oportunidad con alguna de las otras entrevistas que aún tengo pendientes. ¡Adiós pues!

PD: Si les gustó la entrada, péguenle una meneadita aquí 😜


English Version (Versión en Inglés)


Could you start by telling us who you are, what your field of work is and why you decided to spend a few months in the South Georgia Islands? What was the main purpose of your trip?

My name is James McKenna and I worked as a fisheries biologist for the British Antarctic Survey, living and working on the island of South Georgia in the sub-Antarctic for two years. As a teenager I had read Shackleton’s ‘South’ and became fascinated by this mountainous, glaciated island rising out of the Southern Ocean. So from a young age I thought it would be an incredible adventure to go there. Of course, as a marine biologist, the opportunity to go and live in the sub Antarctic, and to work with the amazing wildlife you find there, was simply too good to pass up. My job was to conduct biological research to support the management of the three fisheries around South Georgia – Patagonian Toothfish, Mackerel Icefish and Krill. The waters around South Georgia are some of the most biologically productive on earth, and this supports the abundant wildlife found around the island; the penguins, albatross, petrels, whales, elephant seals, fur seals etc. Therefore it is extremely important to ensure that the fisheries are well managed, since any over-fishing, particularly of krill, would have a negative impact on the rest of the wildlife. I worked closely with the Government of South Georgia and CCAMLR (an international fisheries management organisation) to ensure that the fisheries were three of the most sustainably managed and environmentally focused fisheries in the world.

Shackleton's Grave (Grytviken) (Courtesy of James McKenna)

Shackleton’s Grave (Grytviken) (Courtesy of James McKenna)

Could you describe the journey from your hometown to the South Georgia Islands? How does one get there? How long does it take? How many people were on the expedition?

I’m from Ireland, so my journey was from one remote island to another! The journey was quite a long one by today’s standards – in October I travesead to the British Antarctic Survey headquarters in Cambridge, England. Then we took a 22 hour flight from a military base in the United Kingdom to the Falkland Islands. This was a long flight, with the plane stopping over on Ascension island in the mid Atlantic for a couple of hours in order to refuel before continuing the journey south. We then had one night in the Falkland Islands before boarding one of the British Antarctic Survey ships – the RRS James Clark Ross. This ship sets off from Port Stanley in the Falkland Islands and steams south, dropping off the various teams at the different BAS stations in Antarctica. There were 6 of us bound for our particular research station, and it took 4 days of steady steaming on calm seas before we reached the island of South Georgia. We would spend most of our time standing high on the top deck, watching wandering albatross and giant petrels following the ship, and hoping to catch sight of whale blows on the horizon! Eventually, South Georgia appeared on the horizon, and before long we were turning into King Edward Cove and seeing King Edward Point Research Station for the first time – my home for the next 2 years!

File:RRS James Clark Ross Rothera.jpg

RRS James Clark Ross in Antarctica (Source)

What was the first thing you thought as soon as you set foot on the Islands?

The first thing I thought was, “Elephant seals are bloody massive!” We had managed to arrive right in the middle of the Elephant seal breeding season, and the whole research station was surrounded by huge roaring bull elephant seals, together with their females and noisy yapping pups crawling everywhere. Those of us that were new to Antarctic wildlife were understandably nervous about getting too close to these loud and imposing animals, but before long were carrying our luggage between roaring elephant seals as though it was the most natural thing in the world.

My main feeling upon arriving at King Edward Point was one of great excitement. I had been thinking about South Georgia for so long that to finally arrive here felt like I was realising a long held ambition, and a real adventure. I was especially pleased because the incredible wildlife and atmospheric scenery was not at all an anticlimax!

Could you describe the settlement / base in which you spent your time on the Islands? Could you describe the towns of King Edward Point / Grytviken for us?

King Edward Point is a research station located in Cumberland East Bay, on the sheltered eastern coast of South Georgia. There has been a settlement there of one sort or another since 1909, though the modern scientific research base was only built in 2001; it is managed by the British Antarctic Survey on behalf of the Government of South Georgia. The station itself is quite small, consisting of only 7 buildings; but within that is squeezed everything you could possibly need to subsist on a remote island; accommodation rooms, offices, laboratories, kitchens, food storage sheds, a biosecurity building for inspection of imported goods for invasive species, an electrical workshop, a garage, a carpentry workshop, generator shed, a boat shed and a wharf. There’s even a gym squeezed into a corner of the boat shed!

King Edward Point Research station, South Georgia (Courtesy of: James McKenna)

King Edward Point Research station, South Georgia (Courtesy of: James McKenna)

Further along the coast in the same cove lies the ruins of an abandoned whaling station, Grytviken. This is a truly fascinating place, essentially an abattoir factory on a massive scale, and one of several dotted around the coastline of South Georgia. It is testament to the history of the vast whaling industry that existed here between 1904 and 1966 when the whaling station closed. Whaling in the Southern Ocean was a major industry, and extremely profitable for several nations, but it is also a cautionary tale of mismanagement. Massive over-exploitation of whale stocks not only brought the industry to its knees, but also brought several species of whale to the brink of extinction, something from which several species are still only very slowly recovering today.

View of Grytivken Whaling station from KEP wharf (with fur seal pups!) (Courtesy of James McKenna)

View of Grytivken Whaling station from KEP wharf (with fur seal pups!) (Courtesy of James McKenna)

Could you describe a day on the islands?

The routine on the islands changes with the seasons. During summer there can be up to 40 people living and working at King Edward Point, but in the long winter the population drops to 11 over-wintering staff. On an average day we started work at 08:00 and finished at 17:00 with the traditional short ‘smoko’ break for tea or coffee at 10:30 and lunch at 13:00. Everyone on base has a different job – there is a station leader, 2 biologists, a mechanic, an electrician, 2 boating officers and a doctor. There are also two Government officers representing the Government of South Georgia who live alongside BAS staff at King Edward Point. My own role as fisheries biologist meant that most days I could be found in the laboratory investigating fish morphology, feeding, population distribution and reproductive biology. Occasionally I would go to sea on fishing vessels to take part in research cruises or to act as an independent scientific observer during commercial fishing trips. However, due to the limited number of people on station, particularly over the winter, it was often necessary to help others in their work, and for that reason we were given a wide range of training in everything from boat driving to advanced first aid. Hence a normal day could find me in the laboratory analysing fish diet in the morning, then helping the base zoologist weigh fur seal pups in the afternoon, before going on a boating trip along the coast to drop medical supplies at one of the field huts. After work, some people went for a hike or ski, some people worked on craft projects in the carpentry or metal workshops, others watched TV & movies, played music or simply socialised at the King Edward Point bar. Some people even enjoyed baking in their spare time, something very appreciated by other station members!

Patagonian toothfish (Courtesy of James McKenna)

Patagonian toothfish (Courtesy of James McKenna)


Advanced medical training (the injury is just make-up!) (Courtesy of: James McKenna)

Advanced medical training (the injury is just make-up!) (Courtesy of: James McKenna)


Camping in the winter time Courtesy of: Ian Hey)

Camping in the winter time Courtesy of: Ian Hey)

What did you do during your free time on the Islands? At some point, did you ask yourself: What am I doing here? Does it get boring? Does one miss the big city while down there?

We were extremely lucky at King Edward Point because there is a huge amount you can do during your free time. Unlike some other Antarctic stations, the climate at King Edward Point is rarely so severe that you are restricted indoors. For instance, I learned to ski over the winter, and did lots of hiking to explore the hills and coastline around base. During bad weather, I spent plenty lot of time in the carpentry workshop working on craft projects, or playing music with other musicians on base. In reality there was always something to entertain you, and I personally did not feel homesick or bored throughout my time there, even after two years. Think of all the little things you wish you could do but are always distracted from doing: learning a new language, learning a new skill, reading more, learning to play an instrument, going to the gym more…well living on a remote island is like a fun prison – you finally have the opportunity to do those things in your free time without distractions! Plus, a big part of it is the team around you, and I was very lucky to have a fantastic team working with me. As a group we were quite good at giving ourselves things to look forward to. We planned regular BBQs, fancy dress dinners, quiz nights, keep-fit sessions in the gym, movie nights and a variety of other activities to keep us occupied and entertained.

Skiing through Grytviken whaling station, following an Elephant Seal's tracks (Courtesy of James McKenna)

Skiing through Grytviken whaling station, following an Elephant Seal’s tracks (Courtesy of James McKenna)


Skiing in the winter (Courtesy of James McKenna)

Skiing in the winter (Courtesy of James McKenna)

Was there any shocking / life-changing experiences while on the Islands?

Yes, an angry fur seal charging you when you are trying to go to the toilet can be pretty shocking! Living in a remote environment there are always surprises which crop up, both good and bad. For instance I camped out once during the winter on top of a mountain and we awoke to see a perfect ‘cloud inversion’; a sea of cloud below us and perfect blue skies above; one of the most beautiful sights I’ve ever seen. On the other hand, I had an unfortunate accident in the carpentry work shop at one point in my second year, getting my hand caught in a piece of machinery and ended up losing the last joint of my index finger! That was pretty shocking at the time. The experience as a whole, of living in such a beautiful, wild environment within a small, close-knit team can be quite life changing for many people I think.

Was there any funny / hilarious experiences while on the Islands?

Losing the end of my finger seemed pretty hilarious to the other station members at the time…but yes only a certain type of person is keen to go and live in such a small community at the bottom of the world for a long period of time. Those people are usually not your ‘average characters’, and mixing them together is often a recipe for hilarity. Catching irritable fur seal pups as part of a study on reproductive success is a funny experience – they are born angry and just get angrier as they get bigger! On the 21st June, (midwinter in the Southern Hemisphere), we would all have a huge feast and then run into the freezing ocean for a (very quick) swim, resulting in some hilarious outbursts. Every year we take part in a 48hr film festival, where the team receives a series of props and have to write, film and edit a film over the course of a weekend. The final product competes against entries from all the other Antarctic bases of various countries. The making of a film over a weekend usually involves plenty of fun and hilarity!

Could you describe for us your favourite 2 or 3 places on the Islands?

St. Andrew’s Bay is on a neighbouring peninsula to King Edward Point, and it contains one of the largest king penguin colonies on earth. I had the opportunity to visit the colony on a few occasions and was able to camp there twice. It is a uniquely beautiful place – huge glaciers tumble down out of the high mountains to a glacial lake and plain. On that plain live several hundred thousand king penguin adults, chicks and juveniles. Between the penguins and the ocean is a steeply shelving beach full of roaring, fighting elephant seals. As a biologist I usually associate wildlife with rarity, but on South Georgia, on beaches with such vast numbers of wildlife, you realise that you are the rarity in that environment, and it is a very humbling experience. Humans are definitely visitors and the wildlife belongs there.

St Andrew's Bay king penguin colony (Courtesy of James McKenna)

St Andrew’s Bay king penguin colony (Courtesy of James McKenna)


Rockhopper penguin (Courtesy of James McKenna)

Rockhopper penguin (Courtesy of James McKenna)


Gentoo penguins, and a curious Snowy sheathbill whilst camping (Courtesy of James McKenna)

Gentoo penguins, and a curious Snowy sheathbill whilst camping (Courtesy of James McKenna)

Another favourite for me is a really magical place called the Bay of Isles. This is a cove to the north west of King Edward Point where I would often get the chance to go and conduct plankton trawls in the fjord, which is full of little islands outcrops teeming with spectacular birdlife. The whole of South Georgia has recently been eradicated of rats thanks to a huge operation conducted by a charity called the South Georgia Heritage Trust. The success is evident at the Bay of Isles, where wandering albatross, grey-headed albatross, light mantled albatross, prions, storm petrels, blue petrels, diving petrels, giant petrels, blue eyed shags… a huge diversity of birdlife breed here. There has even been a strong comeback in a species that until the eradication was on the verge of extinction – the South Georgia pipit, which is the only songbird native to South Georgia. It is easily one of the most beautiful places I have ever been.

Wandering albatross in the Bay of Isles (Courtesy of James McKenna)

Wandering albatross in the Bay of Isles (Courtesy of James McKenna)


Light mantled sooty albatross (Courtesy of: James McKenna)

Light mantled sooty albatross (Courtesy of: James McKenna)

What were your favourite plants / animals on the islands?

There are so many charismatic species on South Georgia that it is quite difficult to choose! However my favourite animal around South Georgia has got to be the Sperm Whale. I’ve been fascinated by these animals ever since I read Moby Dick as a teenager! They prey on squid and Patagonian toothfish around the coast, and are quite a regular visit in those waters. Often, whilst acting as an independent observer on a fishing vessel, I was fortunate enough to see these magnificent animals up close, which was an awe inspiring experience. In fact, their great intelligence actually poses a real problem for the fishermen; they have learned to take fish from the fishermen’s lines as they are being hauled in, thereby avoiding the energy expending effort of diving a couple of kilometres to the seabed to catch the toothfish for themselves. Instead they treat the fishing boats like a floating sushi restaurants! Despite the negative impact the whales are having on the fishing, every fishermen I spoke to was in awe of these incredible animals. In fact, they are working closely with the South Georgia Government in a project to tag Sperm Whales and Killer Whales, so that we can learn as much as possible about this behaviour, their distribution around the islands, and how they can effectively manage the fishery to mitigate such depredation in the future.

In your opinion, what makes the South Georgia Islands unique in the world? What can one find there that cannot be seen anywhere else in the world?

South Georgia is unique – its unique bathymetry means that there is a massive upwelling of nutrient laden cold waters around the island, and that makes the oceans around South Georgia one of the most biologically productive marine environments on earth. That productivity supports a huge abundance of wildlife, both in the water and on the land. For example there are more sea birds breeding on South Georgia – and many of them globally endangered or vulnerable – than on any other sub-Antarctic island. As mentioned above, the recent rat eradication efforts, which seem to have been successful, have made the island rat free and so it is expected that there will be a boom in populations of prions, petrels, pipits, and various other wildlife across the island. This will make South Georgia an even more spectacular haven for wildlife in the Southern Ocean.

Sunset over Mount Paget (Courtesy of James McKenna)

Sunset over Mount Paget (Courtesy of James McKenna)


Exploring the mountains and glaciers of South Georgia (Courtesy of: Matthew Phillips)

Exploring the mountains and glaciers of South Georgia (Courtesy of: Matthew Phillips)

Could you share some findings of your research on the islands? What did you learn while you were there?

I learned a lot about the benefits of the ‘ecosystem approach’ to fisheries management. Fisheries around the world are often unsustainably managed. They often exhibit the ‘Tragedy of the Commons‘, whereby different groups act in their own self interest and eventually deplete a common resource. This makes fisheries extremely difficult to manage effectively. Also, often in fisheries the focus is mainly on the amount of stock available, and little consideration is given to the impact of human pressure on the rest of the environment. The ‘ecosystem approach’ used in South Georgia is a different management model whereby the impact of fishing not only on the fish stocks themselves, but also on the rest of the environment is prioritised. Therefore in making a decision about the amount of krill fishing to allow in a given year for example, the model would first take into account the effect that krill fishing would have on the whales for example, or sea bird populations. This has led to South Georgia implementing some of the most ‘environmentally minded’ fishing policies around; for example the fishermen use a range of special techniques to prevent by-catch of vulnerable seabirds, and the vessels have adopted new fishing methods to return ray & skate caught as by-catch alive to the ocean. This minimises the impact of the fishing industry on surrounding wildlife, but it also means the fish stocks can be well managed and the fishermen have a dependable resource they can return to season after season.

Do you think regular tourists should be allowed on the islands? Why or why not?

Tourists are allowed on South Georgia. Cruise ships and expedition vessels are regular visitors during the summer months. Tourists have the opportunity to go ashore at Grytviken, St. Andrew’s Bay, Prion Island and a variety of other sites around the coastline. My experience of the tourists visiting South Georgia has been very positive. The companies involved are extremely conscientious around minimising the impact of tourism on wildlife, and they go to great lengths to reduce that impact. They are also extremely good at biosecurity, and preventing their customers from unwittingly carrying invasive species onto South Georgia. The passengers themselves are generally a passionate bunch, and very interested in wildlife and the environment. I think it is important that people see the work that has been done to conserve this wild environment, and hopefully they go away with a real appreciation of South Georgia.

While on the the South Georgia Islands, did you hear / read about the Argentine claim of the islands? Did you experience any situation in which the claim came up as a topic? Are there any reminders of the Falklands war in the South Georgia Islands (ruins, ships, bombs)?

King Edward Point Research Station was built on the site of the old BAS base and military garrison which was involved in the 1982 ‘Battle of Grytviken‘, when Argentine naval forces seized control of the area after landing at Leith whaling station under the guise of scrap merchants, and raising the Argentine flag. Despite the brevity of the conflict, the military history is evident to those visiting King Edward Point. There is a museum at Grytviken which has several exhibitions displaying the human history of South Georgia, and amongst those is an interesting exhibition detailing the landing of Argentine naval forces at Leith harbour, the events leading up to the Battle of Grytviken and the eventual retaking of South Georgia by British Forces in Operation Paraquet. The most obvious visual reminder of the conflict is the wreck of the Argentine Puma helicopter shot down by the Royal Marines during the conflict, which lies directly across the cove from King Edward Point. Any unexploded ordinance has been disposed of in ongoing clean up operations by the British military. The only ship wreck from that conflict that I am aware of was the Argentine submarine, the ARA Santa Fe, which was captured by the British when they retook the settlement. The submarine was badly damaged at that time and partially sunk beside the jetty. In 1985 the submarine was raised, towed out into deep waters and scuttled.


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13 pensamientos en “Viviendo en King Edward Point, la capital más pequeña del mundo

  1. Oscardo dice:

    Intersantisimo y de verdad un lugar impactante!!!

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  2. Juancho dice:

    Excelente entrevista, tanto como las otras. Me parece que es una muy buena forma de conocer de primera mano cómo es vivir en esos lugares, se cuentan detalles y anécdotas que generalmente no se encuentran fácilmente. Los paisajes lo dejan a uno sin aliento -y de paso con ganas de que uno los conozca-. Me parece súper interesante el manejo de la pesca en la islas, mucho bien le haría al mundo si se aplicaran sistemas como ese en todas partes.
    Gracias Mapache, muy buena entrada. Saludos desde Bogotá 😉

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  3. Mauro dice:

    Gracias al buen Mapache, he conocido otro de los remotos rincones de este mundo. Se le abona.

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  4. Andrés dice:

    Increíble, qué buena entrada y qué lugar tan fascinante.
    Yo visité Vaduz y pensé que era pequeño, pero esto es otro nivel.

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  5. daniicam dice:

    Qué lugar interesante y desconocido diría! Muy buena info, para al menos por ahora conocerlo por fotos y letras 😉

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  6. jorge dice:

    La fotografia con el arco iris es INCREIBLE. Si hubiera posibilidad de que la pusieran con una resolucion mas grande (con marca de agua obvio) los amaria DEMASIADO

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