Colombia Guinea-Bissau

Viviendo en Guinea-Bissau, el país donde las historias de Colombia y África se unen

Hoy vuelve el Blog de Banderas con un relato que nos llega desde Bissau, la capital de Guinea Bissau, y que nos envía Camila Franco Restrepo, una colombiana que vive hace algunos meses en este rincón perdido en África Occidental. Ahora, lo curioso es que aunque Guinea Bissau parezca tan lejana y no aparezca en el imaginario de la mayoría de colombianos (o latinoamericanos o españoles), los vínculos históricos entre los 2 países no sólo son recurrentes sino alucinantes. Y es que no deja de sorprender que las etnias Balanta o Viáfara de Guinea Bissau se hayan traducido en apellidos comunes en los departamentos del Valle del Cauca o Chocó en Colombia. Y no sólo eso… les adelanto que Guinea Bissau (o al menos algunos de sus habitantes) jugaron un papel fundamental en la independencia de Colombia. Mejor dicho, somos hermanos en la historia y no teníamos ni la más remota idea.

Pero bueno, como el relato es de Camila y no mío, los dejo con esta historia que, espero, los lleve de la mano hasta Guinea Bissau como me llevó a mi. Traigan café y acomódense que nos vamos para África. Con ustedes:


Viviendo en Guinea-Bissau, el país donde las historias de Colombia y África se unen

Por Camila Franco Restrepo

Hoy que empiezo a escribir este blog estoy próxima a cumplir mi mes nueve viviendo en Guinea Bissau, y es el primer día de lluvia después de meses sin sentirla. Vivir en Bissau ha sido una de las experiencias más significativas de mi vida por todo lo que me ha implicado profesional y personalmente, pero para entender un poco de esto hay que dejar claro cuáles son los ojos con los que veo este mundo paralelo. Soy una mujer del altiplano cundiboyacense de 27 años y criada en Santander, estudié economía y estudios de desarrollo, y mi experiencia laboral se limita a haber trabajado en el sector público y como consultora en Colombia, siendo Guinea Bissau técnicamente mi primera experiencia profesional fuera del país.

Llegué a Guinea Bissau gracias a un fellowship de un Think Tank inglés que ubica economistas jóvenes como consultores y asesores en los gobiernos de países de ingreso bajo y con instituciones frágiles, siendo para mí el trabajo ideal después de haber estudiado teóricamente todos los problemas de la azarosa vía hacia el “desarrollo”. En este caso, fui asignada al Ministério de Educação, Ensino Superior, Juventude, Cultura e Desporto de Guinea Bissau” Llegué un sábado de septiembre a la media noche y comencé a trabajar el lunes siguiente, y desde ese momento cada día sigo pensando que estoy en un mundo paralelo del que me gustaría hablarles un poco ya que me imagino que, como yo, ustedes ni sabían que existía este país.

Foto1_Ministerio
Ministerio de Educación, Enseñanza Superior, Juventud, Cultura y Deportes de Guinea Bissau

La capital de Guinea Bissau es Bissau, una ciudad pequeña de aproximadamente 600 mil habitantes y que tiene, creería, el 30% de la población del país. Bissau es definitivamente la ciudad más desarrollada, si es que a los otros centros poblados de más o menos 25 mil personas podemos llamarles ciudades. En Bissau está el gobierno, las universidades, las mejores escuelas y los dos hospitales del país donde, para darles una idea, sólo hay un cirujano y un pediatra local. Yo vivo en un aparta-estudio en el centro donde está la mayor concentración de las casas coloniales, algunas abandonadas y algunas ocupadas por pequeños bancos, negocios y residencias. La mayoría de mis colegas del ministerio y otros amigos locales no viven en el centro sino en barrios periféricos en lo que ya empiezan a aparecer casas occidentalizadas, pero donde aún la mayoría de las residencias preservan la estructura de las “tabancas”. Las tabancas son las pequeñas comunidades de 20 ó 30 familias que viven en la Guinea Bissau rural y en cuyas casas grandes resalta el techo de zinc, las paredes de tapia pisada y los panos de pente colgados en las entradas.

Foto2_casa_centro
Casas coloniales abandonadas en el centro de Bissau

Foto3_Tabanca
Tabancas en Bissau

Vivir en el centro es muy conveniente dado que todo lo que necesito (y que logro conseguir) me queda a 10-15 minutos caminando y pocas veces tengo que pagar transporte público. El transporte público se compone de taxis y microbuses (llamados toca toca), en su mayoría Mercedes de la década de 1970 traídos desde Europa que cabalgan por las calles de tierra batida de Bissau. Sí que cabalgan, porque si hay un lugar del mundo con más huecos en las calles que Bogotá es Bissau.  Siguiendo con la historia de las caminatas, el único peligro de andar por Bissau es el de ir en caminando en la oscuridad y tropezar con uno de los asfaltos levantados, porque a diferencia del imaginario latino sobre el “país de África”, Guinea Bissau es muy seguro, quizás, uno de los lugares más seguros en los que he estado. De hecho, caminar de noche en Bissau es una actividad que disfruto mucho: auriculares en las orejas, temperatura perfecta, brisa “marina”, cielo estrellado y seguridad. Aunque he de aceptar que algunas veces, especialmente de día, puedo resultar siendo asediada por algunos bisauguineanos que a una distancia prudente intentan hablarme, preguntarme mi nacionalidad o inclusive declararme su amor.

Afortunadamente también gozo de esta tranquilidad en el ministerio, nunca me he sentido abusada o amenazada, siempre he sido tratada con respeto, obviamente desde mi posición como mujer “blanca” (por cierto, no sabía que era blanca esta que llegué acá). El machismo que he experimentado se da en los cuestionamientos hacia mi condición de mujer soltera, sin hijos (y sin intenciones), porque eso sí, la familia bisauguineana como buena familia “africana” es grande y concibe hijos como medida de protección social frente a un estado incapaz: “Los hijos son mano de obra barata y responsable por la vejez de los padres”, como me lo explicó un colega.

Desde el primer día fui acogida por la ciudad y por mis compañeros del ministerio con el cariño usual de los bisauguineanos que todas las mañanas me reciben con un, “cuma cu bu mansi” (¿cómo amaneció?), a lo que tengo que responder “mansi diritu” (amanecí bien) en kriol de Guinea Bissau. Pese a que la lengua oficial es el portugués, el kriol es la lingua franca de todos los bisauguineanos que cada quien escribe como quiere porque no tiene gramática. La mayoría de bisauguineanos rurales son bilingües no porque hablen portugués sino porque usan el kriol pero hablan las lenguas de las etnias de sus padres.  El portugués es tan sólo hablado por 15% de la población; para darles una idea, estando en Bissau la capital es posible encontrar profesionales y hasta profesores de escuela que no consiguen escribir o expresarse en portugués. Lo paradójico es que todos los currículos de estudio están en portugués. Esto último es sólo una muestra de la baja calidad del sistema educativo en todos los niveles y se convierte en un desafío para los objetivos de mi trabajo en el ministerio.

Después del saludo de la mañana, viene mi trabajo que va desde reparar computadores hasta ayudar a escribir proyectos que con mucha esperanza y un poco de terquedad se empecinan a mejorar el sistema educativo. Esta “versatilidad” de mi trabajo más la falta de condiciones hacen que no tenga un puesto de trabajo fijo, me siento donde haya espacio, una silla buena, y algunas veces en las oficinas de los directivos para aprovechar el aire acondicionado porque la mayoría de mis colegas soportan el sopor del día, los 34 grados y el bochorno sin uno. Luego viene la hora de almuerzo que los dos-tres primeros meses era inexistente para mí. La pena que me daba ir a almorzar mientras ninguno de mis colegas lo hacía me ganaba y hacía que a las dos de la tarde yo estuviera desmayada del sueño y la falta de energía. Empecé tímidamente yendo a donde la señora de los sánduches de pasta de pez y de huevos, y tomando pequeños sorbos de los jugos naturales (porque lo primero que nos advierten en nuestro programa es el cuidado con los alimentos de la calle). Sin embargo, al poco tiempo abrieron un restaurante local al lado donde por USD 1 probé finalmente la comida local: caldo branco, caldo de mancara, caldo de tchebeo, caldo de feijao, guisado, corado, con picante. Suena muy diverso, pero la verdad no lo es, y tampoco es un caldo. Caldo es todo lo que tenga arroz, toneladas de arroz. El nombre se lo da la salsa que acompaña al pedacito de pez o de pollo. El caldo de mancara es entonces con una salsa de maní, el branco es con cebolla y tomate picante, el tchebeo es con aceite de palma, y así. Se come todo con cuchara, y si comemos dos o tres pedimos un plato más grande que todos compartimos. En la foto abajo está Nene, la cocinera que sabe que me encanta el pescado, y mis dos colegas estrella Moisés y Donaldo. Ellos junto con un grupo pequeño la verdad han sido la razón principal por la que sigo acá. En el Ministerio estoy rodeada de muchos colegas, algunos sin mucha voluntad para trabajar, otros que se niegan a operar bajo las condiciones paupérrimas, y algunos otros excepcionales como Moisés y Donaldo (SERES DE OTRO MUNDO) que están dispuestos a dar desde donde no tienen porque aún creen que es posible arreglar este estado fallido.

Foto5
Nene, Moisés y Donaldo en el restaurante en Bissau

Guinea Bissau tiene un estado fallido digno de una novela de realismo mágico. En el papel es un sistema semipresidencialista pero no hubo congreso por más de 3 años, y hace ya casi tres meses se eligió un nuevo parlamento al que le corresponde nombrar el gobierno, y aún seguimos esperando. Resulta que el presidente, que debería ser casi una figura decorativa, se negó a nombrar al primer ministro. Esto llevó a estar dos meses sin gobierno, y a que hace unas semanas fuese nombrado el mismo primer ministro que estaba antes. En la misma línea, pese a que el presidente acabó su mandato y fue nombrado un presidente interino, él sigue en el palacio dando órdenes. Y eso que no me adentraré en el pasado oscuro que vincula estos gobiernos con el narcotráfico, porque claro, Guinea Bissau es una de las zonas de paso más importantes de la droga que viene desde Latinoamérica hacia Europa. Conclusión: una democracia sin parlamento, un nuevo gobierno que sigue siendo el mismo de antes, y un país que no sabe quién es el presidente.

Parlamento
Tuve el honor de estar en una de las únicas veces que el parlamento abrió, en la aprobación del estatuto carrera docente
Foto 5C antes de las elecciones
Bissau antes de las elecciones

Lo desafortunadamente fascinante es que Guinea Bissau no siempre fue el fallo sistemático que parece ser ahora. Hubo tiempos en los que el país marchaba “bien” según muchos de mis colegas. Y es que esa es la sensación que siempre tengo cuando viajo al interior del país o ando por las calles de Bissau, hubo un tiempo mejor y luego, pfff, “algo” pasó. Hay un lugar en especial que me impactó y que me parece la perfecta imagen para describir este apocalipsis: la oficina de correos en el centro de la ciudad. Ya me había contado algunos colegas que sus trabajadores hace 7 años no reciben salarios, pero siguen yendo a trabajar. Hace no mucho tuve la oportunidad de comprobarlo. Una amiga me pidió el favor de recoger un paquete en la oficina hace un par de semanas y desde que puse un pie dentro, supe que estaba en un lugar especial, empezando porque la puerta grande que debería ser la entrada ya no lo es más y se entra por un pequeño anexo. Da la sensación de que cuando fue restaurado y entregado, en la puerta del edificio se sentaba un recepcionista que tenía un computador de pantalla delgada que estaba  encargado de  confirmar la información para dirigir a los clientes a uno a los pequeños lockers donde en algún tiempo uno buscaba su propia encomienda, en el caso en el que busetón de correo no lo llevase a casa. Luego uno firmaba en un cuaderno el recibido, y después iba a pagar a las sofisticadas cajas. Pues ahora la pantalla del computador sigue ahí, eso sí sin C.P.U. ni recepcionista, el busetón rojo está en la mitad del edificio sin ventanas ni llantas, y  los lockers abiertos sin llaves. Lo único que siguió trabajando fueron los 10 empleados, el cuaderno de hojas amarillentas, y las cajas de pago que se convirtieron en un hombre que no tiene cambio y que se sienta al final de un pasillo oscuro lleno de A-Zs que llegan hasta el techo carcomidas por la humedad.

Casa5_foto_gobernador_Bubaq
Casa del Gobernador Bubaqu en Bissau

Foto6_Bus_correio
Busetón de correos en Bissau

Los tiempos mejores no fueron los tiempos de los portugueses, como algunos aseguran, sino justo después cuando el Partido Africano por la Independencia de Guinea Bissau y Cabo Verde (PAIGC), influenciado por países socialistas, tomó el poder del país en la lucha de independencia. Convirtiéndose en el único de las colonias portuguesas africanas que ganó su independencia a pulso y comenzando en la nada, sin armas, sin educación, con hambre. Sin embargo, poco les duró la fiesta de la independencia a los bisauguineanos. Asesinatos, golpes de Estado, y una guerra civil en las décadas siguientes nos traen a este presente de calles rotas, casas y carros abandonados, mobiliario oxidado e incompleto y papeles amarillentos que decoran la cotidianidad de la totalidad del país. Curiosamente el día que comienzo a escribir esta entrada, 7 de junio, se conmemoran 21 años de la guerra civil donde lo poco que había se acabó de destruir y de la que con sorpresa NADIE habla, como no se habla de lo que pasó en la guerra de independencia con los bisauguineanos que combatieron por los portugueses. Aquí la historia está aún a medio contar y quizás sea esa ignorancia y esa visión del pasado la que hace que el país no tenga una clara lucha entre grupos, pese a que hubo bandos de enemigos.

Para lidiar con el agobio y la impotencia de esta realidad, y probablemente de un pasado que no ha sanado, los bisauguineanos se reúnen en Djumbais que son reuniones espontáneas en sillas rímax o en las raíces de los árboles, allí recitan la cotidianidad política y el fútbol portugués alimentados por las horas de radio que es la herramienta de comunicación más poderosa. La música es también protagonista en los Djumbais, inclusive en los entierros o “choros” o “toka tchur” particulares de las etnias no musulmanas del país. En los choros, que varían un poco dependiendo de la etnia, se celebra la vida del muerto, la gente mata al cerdo, llora, y baila al son del gumbe, la kizomba  y el afrobeat (para los más citadinos).  Mi colega de la etnia Balanta (de donde se origina el apellido del futbolista colombiano Éder Fabián Álvarez Balanta), me cuenta que pese a que su madre murió hace aproximadamente 20 años, él no ha podido hacerle el toka tchur porque no ha reunido dinero para hacerlo. Y es que necesita aproximadamente USD 3000 para hacer uno bien hecho, y cuando él es el único hijo vivo es mucho más difícil reunir el dinero. Los Tok Chur Balanta duran más o menos 4 ó 5 días en los que se tiene que alimentar a los invitados con más o menos 3 vacas a las cuales algunas veces visten con paños, esos mismos con los que se entierra al difunto para que se cubra él y para que lleve a los demás muertos de la familia en su viaje. A las difuntas se les entierra con una calabaza porque tienen que lavar los paños. Mi colega cree que pese a que su mamá aún está esperando el Toka Tchur en una esquina, no es tan grave esperar 20 años para hacerlo porque su madre murió de “vieja”, y no es un motivo de tanto agobio como cuando mueren  personas jóvenes. Morir de viejo hasta se “celebra” con las Karmusa que se traduce como “manifestación” (la gente corre, grita, exagera, actúa). Cuando alguien joven muere, la ceremonia no es tan animada, pero se cree que, como todos, el niño va a reencarnar en otro que nacerá pronto. Claramente en los Toka Tchur y en las otras celebraciones, los ritmos tradicionales de las etnias siempre están presentas porque Guinea Bissau es todavía un país muy cercano a sus costumbres originarias, las cuales provienen de aproximadamente 6 ó 7 grupos étnicos y que se intersectan con las diferentes religiones (musulmana, evangélica, católica o animista). Lo encantador es que aquí la diferencia une y no divide. Es un país donde todos son amigos de todos, donde no hay conflictos étnicos sobresalientes, y es un pueblo relativamente horizontal (con excepción de los políticos importantes) si uno lo compara con la alta inequidad de países como Colombia. Es algo de lo que aún me sorprendo y aprendo con mi cabecita latina.

colegas_matrimonio_tradicional
Matrimonio tradicional en Guinea Bissau
Foto12_Choro Cacheu
Choro Cacheu en Guinea Bissau

Arriba ven un video de un Toka Tchur Balanta en Guinea Bissau

La otra forma de lidiar con el agobio es viajar, pero éste es un privilegio cínico restringido casi sólo para los expatriados, que como yo, salen de la ciudad hacia Bijagós, el archipiélago con 88 islas e islotes que la mayoría de bisauguineanos no conocen. Ir a las islas paradisíacas y casi vírgenes es casi imposible para mis colegas en tanto que un viaje equivale al salario que reciben (180 euros) y con el que deben mantener una familia de en promedio 5 miembros. Bijagos es un lugar encantador, donde he tenido la oportunidad de ver hipopótamos de mar, tortugas, y una cantidad inimaginable de aves. En Bijagós está una de las únicas comunidades matriarcales del mundo, donde las mujeres son dueñas de la tierra, eligen a sus esposos y van directo al cielo porque sus almas son más leves que las de los hombres; eso dicen algunos. En Bijagós vivió una de las heroínas de la historia bisauguineana: Okinka Pampa. Visité su tumba cuando fui a la isla de Orango y allá me contaron algo de su historia: a principios del siglo XX los portugueses intentaron invadir las islas y, en lugar de resistir con violencia, Okinka, la reina, hizo un tratado de paz con los portugueses para no invadir su isla y acabar con la esclavitud en su reino, refugiando otros isleños y bisauguineanos. Nunca fueron claras las condiciones que ella puso para lograrlo, por lo cuál aún no termino de cerrar esta historia.

Foto 8_Bubaque
Archipiélago de Bijagós, Guinea Bissau
Foto9_islote Bijagos
Archipiélago de Bijagós, Guinea Bissau
Foto10_kere
Archipiélago de Bijagós, Guinea Bissau
Foto11_Bunaque
Archipiélago de Bijagós, Guinea Bissau

Y es Bijagós el lugar con el que quiero cerrar este pequeño relato sobre mi vida en Guinea Bissau y vincularla con Colombia porque hay muchas cosas que nos ligan en la locura del sur global. Más allá del negocio de la droga que une a estos dos países, hay una evidente conexión cultural: en ambos países unos Balanta y unos Viáfara bailarán al son del balafón con sus trajes de colores y rastas.

foto13_dançabalafon
Bailes al son de un balafón en Guinea Bissau

Sin embargo, quiero concluir mencionando a un hombre común a estos dos países y que bien podría convertirse en el héroe de estas dos naciones adormecidas a su manera. Seguramente, la mayoría de nosotros hemos oído hablar de San Basilio de Palenque corregimiento del municipio de Mahates en Bolívar, porque es el primer pueblo esclavo libre de la América colonial. Pues Benkos Biohó, líder de la revolución cimarrona que independizó este enigmático corregimiento, era un hombre de Bijagós que fue capturado en el siglo XVI, traído a Cartagena de Indias y que, después de luchar para al final negociar la independencia de su pueblo, fue descuartizado en 1621.  Benkos, un hombre, que, como muchos, la historia bisauguineana y colombiana ha dejado en el olvido.

Parque apolo 3.JPG
Estatua de Benkos Biohó en el Parque Apolo de Cartagena de Indias (Fuente)

Y hasta aquí llegamos con el relato de Camila. ¡Muchísimas gracias por tu aporte al Blog de Banderas! Que no está nada mal entender un poco más esos lugares que nos son extraños y desconocidos y, sobre todo, que nos recuerden de dónde venimos como país. Si quieren saludar a Camila, la pueden seguir en Twitter en @BlueDiem o en Instagram en @BlueDiem.

Nuevamente gracias por acompañarnos en éste, su Blog, y nos vemos en una próxima oportunidad. ¡Adiós pues!

Anuncios

21 comentarios

    1. Opino como tu, me sorprende lo poco que sabemos de estos países, y sin embargo la cantidad de cosas interesantes que ofrecen. No se, todo el mundo habla de Londres por ejemplo, pero vas, y si es una ciudad preciosa, pero sin alma, en cambio visitas cualquier ciudad de Chile (que es el único país latinoamericano en el que he estado), y a pesar de ser evidentemente más pobre y pequeño, tiene alma, tiene algo… en fin

      Me gusta

  1. Hola buenas tardes Camila te doy muchas gracias por contar un poco de la historia de Guinea Bissau.
    Somos un país muy amable y cariñoso con todo el mundo la que conece hay que irse cuando podéis,porque en africa hay sitios muy bonitos a visitar principalmente en mi país Camila creo que todavía no has llegado en zona sul como Catio,Quebo,Bedanda,Cacine,Cubukaré,Tombali de Baixo y muchos más.
    Soy Mindo Cabral Balde soy de guine bissau vivo aquí en España ( Madrid ) Alcala de Henares hace 16 años mi encantaría como ya allí en Guinea Bissau voy seguir todos tus comentarios atravez deste bloque es muy interesante para mi.
    Te doy otra gracias por esta reportaje.

    Me gusta

    1. ikuma? ami, n’ka kunsi ainda o sul 😦 mas n’na bim bai pa Catio dipus da txuba. di kal região i abo? . Ami n’na bai pa Madrid en Setembro, no pudi combina pa kunsi gintis da Guiné la!! Obrigada pa bu comentário 🙂
      (Disculpa por mi criol, aun no sé bien como escribirlo)

      Me gusta

  2. Gracias por compartir tu experiencia. Mis hijos son de descendencia guineana puesto que su padre es de guine bissau. Su cultura y tradiciones son similares a las nuestras en Colombia, pese a que aún no he visitado bissau es como si lo conociera ya que visto algunas de ropas tradicionales, comemos las comidas ,escuchamos la música . Deseo que sigas conociendo el país y triunfes en tu profesión. Un saludo

    Me gusta

  3. Camila: Muchas gracias por compartir esta maravillosa descripción de tu vida en Guinea-Bissau. Disfruta las declaraciones de amor de los lugareños. Veo mucha sangre en el Toka Tchur… ¿Cómo haría un vegetariano en ese país? ☹

    Ojalá tengamos pronto una entrada sobre el Archipiélago de Bijagós, por favor. Un abrazo grande y felicitaciones por esta gran aventura.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s