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La Santería: la esencia de África manifiesta en Cuba

Vuelve el Blog de Banderas después de unos días en los que me di cuenta que uno trabaja más en confinamiento en medio del apocalipsis que cuando efectivamente va a la oficina. Creo que voy a necesitar unas vacaciones después de esto, si es que no se acaba el mundo antes.

Pero bueno, vamos al grano. Hace unos días, Sebastián, nuestro colaborador en vivo y directo desde Medellín, nos deleitó con una entrada sobre el vudú en Haití que espero que hayan leído porque le quedó fantástica. Pues nada… seguí hablando con el buen Sebas y, como ustedes saben, yo puedo ser bastante intenso. Tanto así que lo jodí y lo jodí y lo jodí otro poquito para que continuara educándonos en las religiones afrocaribeñas aquí en el blog. Claro, sobre todo porque él, siendo un pseudo cubano nacido en Colombia, practica la Santería aquí, sobre los Andes antioqueños. Y claro, como lo jodí tanto, él accedió.

Yo no sé si ustedes se han dado cuenta pero yo tengo un amor particular por África y por cualquier cosa que venga de allá. Se podrán imaginar, entonces, lo feliz que fui leyendo la entrada de Sebas de hoy. Y tengo que decirles algo que sentí mientras leía el texto y que me conmovió un poco… Lo que van a leer ahora, más que una entrada sobre Santería, es una visita a la entraña de Sebastián, sus creencias, su cultura, su historia y su existencia misma en este planeta. Y quiero tomarme este momento para agradecerle porque creo que logró no sólo educarnos en un tema que nos es lejano y extraño, sino también nos compartió quién es y lo que es importante para él. Es una mezcla, en mi concepto, absolutamente fantástica que, como ya les dije, disfruté enormemente. ¡Muchas gracias Sebas!

Y antes de darle paso a Sebas y su Santería, un comentario final. ¿Se acuerdan que en la entrada sobre Haití les conté que el buen muchacho era un fraude como cubano porque no hay nadie que hable con más acento de Medellín que él? Pues bueno, quiero decirles que me ha dejado callado. Esta semana estaba yo tranquilo trabajando cuando de repente me llega por whatsapp un mensaje de voz de él y adivinen qué… ¡HABLABA CUBANO! Sí, el mismo fulano que es la materialización misma del paisa HABLA CUBANO. Si no me creen, a continuación les dejo el mensaje que les publiqué en la entrada sobre Haití en el que explica las 21 divisiones y luego les dejo el que me mandó esta semana (eso sí, ignoren el “papi” del principio que es el muchacho jodiendo). Uno creería que le cambiaron al personaje, pero no es el mismo Sebastián pero, esta vez, poseído por el espíritu y el acento caribeño, vean:

Y ahora sí, sin más preámbulos, los dejo con Sebastián, su Santería y su forma de ver el mundo. Traigan café, acomódense y disfruten:


La Santería: la esencia de África manifiesta en Cuba

Como recordarán aquellos que leyeron la entrada de hace unos días sobre el vudú en Haití, yo soy practicante de la Santería cubana, Regla de Ocha o Religión Yoruba (con estos tres términos se designa al mismo sistema de creencias afrocubano). Por esta razón, mi amigo Mapache hace unos días me dijo que sería chévere si escribía un poco sobre este asunto que es tan extraño, lejano e inquietante para muchas personas.

No podría empezar la inmersión por el mundo de las religiosidades afrocubanas sin contar un poco de mí, pues al final, de allí parte todo el interés, no sólo de involucrarme en estas tradiciones, sino de adentrarme activamente en las otras cosmovisiones afrocubanas en aras de poder conocerlas, entenderlas y comprenderlas. Al final éstas, por medio de sus practicantes, terminan entrelazándose, reconfigurándose en algunas oportunidades y generando una simbiosis orgánica.

Soy colombiano hijo, sobrino y nieto (y por ahí pa’ allá), de migrantes cubanos que llegaron hace varios años atrás al país y me siento plenamente orgulloso del lugar de donde estos provienen, esa “cubanía” característica de muchos de los que nacen en la más grande de las Antillas, puedo decir que vive, respira y se manifiesta cada día en mí. Afortunadamente mi familia se ha encargado de preservar su cultura y sus tradiciones en suelo colombiano y recuerdo mucho a mi abuela diciéndonos cuando estábamos pequeños “de la puerta pa’ afuera piensan y se comportan como colombianos si quieren, pero de la puerta pa’ adentro estamos en Cuba, ¡caballero!” (y esto incluía utilizar términos a la hora de hablar, características comportamentales, gastronomía, formas de relacionamiento y obviamente, espiritualidad). Por esta razón es común que aún hoy cuando algún familiar se llama por celular no se conteste “Aló”, sino “Oigo” o si se llama a la casa de mi abuela al teléfono fijo, la forma natural de pedir que nos la pasen es “oye, ponme ahí a mi abuela”. Esto en la vida cotidiana también tare algunos retos, por lo general me cuesta (y me toca hacer un ejercicio consiente) de cambiar el “¿qué tú quieres comer?”, “¿cómo tú te llamas?”, “¿de dónde tú eres?”, por el normalmente “¿que quieres comer?”, “¿cómo te llamas?”, “¿de dónde eres?”; al menos esto siempre saca algunas risas en espacios como el trabajo… Ahora, ¡por suerte existe el voseo! y así no es tan complejo hacer el cambio de chip para decir “¿qué querés comer?”, “¿cómo te llamás?” o “¿de dónde sos?”

Bueno, retomemos el hilo del carretel. Parte de mi familia es natural del Oriente de Cuba ¡compay!, especialmente de las provincias de Santiago de Cuba y Holguín. Por su parte, mi abuela paterna nació en la provincia de Cienfuegos, entre la capital (con nombre homónimo al de la provincia) y el Municipio de Palmira, uno de los principales epicentros de Religión Yoruba en la Isla. Mientras que por mi parte, yo crecí yendo al menos una vez al año a Cuba (todas mis vacaciones las pasaba allí y al día de hoy lo sigo haciendo… si no voy a Cuba literalmente me deprimo, siento que el combustible se me empieza agotar). También viví por varios años en La Habana, lugar donde tengo además de amigos y gente muy importante en mi vida, a mi Familia de Santo (familia religiosa y el Ilé o Casa de Santo a la cual pertenezco).

Mi abuelo era un tipo que como se dice en Cuba “no creía ni en su madre”, pero mi abuela tiene más de 78 años de haberse iniciado en la Santería (lo hizo aproximadamente a los 10 años de vida), y como les comenté hace unas líneas, proviene de un lugar con fuerte arraigo de tradiciones afrocubanas. Esto hacía que, como dice ella,  “el que no tuviera Santo hecho era más extraño que ver caer nieve” (en Cuba no nieva, ¡así que imagínese usted!). Sin embargo, pese a que sus padres y hermanos eran todos religiosos (porque religioso en Cuba es un término que popularmente sólo se aplica quién practica algún sistema de creencias afrocubano), el menor de hijos de la “ñata” (como le decían a mi bisabuela y como algunos le llaman a mi abuela por herencia de su madre), terminó siendo sacerdote católico… ¡cosas naturales que pasan en las familias cubanas!

Al ser mi abuelo tan desinteresado por las prácticas religiosas y las creencias de cualquier tipo, mi abuela se apersonó del tema y todos sus hijos están iniciados desde jóvenes en la Religión Yoruba. Esto mi abuelo debía suponerlo, ya que seguro él sabía que esta era una batalla que sabía que perdería con su esposa, ¡él muy bien sabía que había contraído nupcias con una de las santeras más famosas de su comunidad! Pero quién quita que también en medio de su “incredulidad”, tampoco quisiera tentar a los Orichas con el impidiendo que sus descendientes se acercaran a estas entidades ¡vaya uno a saber! Además, como se dice en Cuba “el que no tiene de Congo, tiene de Carabalí”, o sea, el que no cree en una cosa, cree en la otra… y es que al final mi abuelo, cuenta mi abuela, siempre cargaba a su Elegguá (Oricha encargado de abrir y cerrar los caminos en la Santería) cada que salía de viaje pa’l monte, pa’ los campos de café “y la desconfianza que le daba a ese hombre si antes de entrar a la manigua no le pedía a Elegguá y a Oggún que le permitieran cruzar tranquilo. Pero eso sí, con la bemba bien ajusta’ pa’ que nadie se diera cuenta, señores, ¡yo me le conocía el respeto que le tenía a los Santos! Él se dio cuenta cómo es la sandunga desde que me conoció… ¡y ya ustedes saben caballero, el guineo maduro no vuelve a ser verde!… (Esta historia es un relato que hace parte de la identidad familiar y creo yo que también le genera una especie de orgullo a mi abuela de saber que en el fondo volvió crédulo a más incrédulo de los incrédulos). Al final, como dice el  famoso cantante Adalberto Álvarez en su canción titulada: Y qué tú quieres que te den: “…hay gente que te dicen que no creen en na’  y van a consultarse por la madrugá, ¡no tengas pena, pide pa’ ti, no pidas cosas malas que te vas a arrepentir!…”. El pueblo cubano ha sido históricamente creyente de algo, así sea en la buena o mala fe del vecino.

Como podrán imaginar, naciendo y viviendo en Colombia, pero viniendo de una familia cubana y creyente de los Santos hasta más no poder, no ha sido tan sencillo, en algunas oportunidades, hablar de mi sistema de creencias con algunas personas, especialmente cuando era niño/adolescente, cuando las mamás de mis compañeritos me habrían los ojos y llamaban a mi madre a preguntarle ¿Qué el niño es qué?, ¡porque hablemos claro!, aquí gran parte de la población no sabe mucho de la Santería, lo asocian con amarres para atraer a la persona que “aman” (agarren seriedad, porque eso no es un acto de amor ¡azarosos!), y están convencidos que todo lo que hacemos es magia negra, brujería y tirarle la mala a todo el mundo.

Miren, es que sólo basta con recordar una noticia que salió en un famoso medio colombiano cuando a alias “Pijarvey” lo asesinaron y los “periodistas” en su nota decían que practicaba Santería porque una “pitonisa” le había pedido que para “resguardarse”, se tatuara un gato negro en el brazo… ¡UN GATO NEGRO!, ¿a quién pinga se le ocurre pensar que esto hace parte de las ritualidades de la Religión Yoruba? Al final, esto sólo sirve para lo mismo, seguir recreando esa mirada exótica y propagar el desconocimiento sobre este sistema de creencias que ha logrado resistir durante el paso de los años a exclusiones, improperios, señalamientos e intentos de degradación… ¡pero al final seguirá resistiendo, como lo ha hecho desde que aquellos africanos esclavizados la configuraron en la Isla y sus amos quisieron exterminarla, como lo hizo la persecución religiosa de la época de la Revolución (donde la gente no podría cargar un iddé o un eleke (pulsera religiosa y collar religioso), o como al día de hoy el desconocimiento y la demonización de las iglesias cristianas, evangélicas y católica lo han buscado hacer!

Antes de aproximarnos a comprender qué es la Santería, debo aclarar que muchos de los términos e incluso, nombre de los “Santos” u Orichas, pueden tener alteración en la forma de ser escritos (esto por si en algún momento ustedes ven que se escriben de otra manera), y esto se da porque los sistemas de creencias afrocubanos se fundamentaban en la tradición oral (aunque en la actualidad para no perder muchos conocimientos de aquellos sabios, algunas prácticas también son guardadas hoy en escritos hechos en libretas, cuadernos o apuntes). Por esta razón es común que usted encuentre escrito “Elegguá”, “Elegbá”, “Elewá”, “Elegua”, “Elegbara”, entre otros, para referirse a la misma entidad u Oricha; sin embargo, como me enseñó mi abuela , cuando se escribe se busca demarcar la pronunciación más cercana a la que se emplea en los rituales, porque al final, así usted lo escriba como quiera, el Santero debe saber cómo, al momento de realizar una práctica, fonéticamente debe referirse al “Santo”.

Yo emplearé el uso repetido de algunas consonantes como “bb”, “gg”, así como el uso  de la “ch” en vez de la “sh”… ¿es la forma correcta?, ¡no, cualquiera puede ser correcta!… además ¿quién soy yo para determinar cuál debería ser?; sin embargo, lo invito para que se adentre a mi mundo y en aras de que entienda  un poco mejor de qué estoy hablando, haga este ejercicio: en vos alta diga ¡SHANGÓ! Y después ¡CHANGÓ! u ¡OSHÚN! Y después ¡OCHÚN!, más allá de la que le parezca que suena más lindo, se dio cuenta cuál tiene más fuerza ¿verdad?, si es así, estamos de acuerdo en el uso que yo he elegido para este texto, ya que al final de cuentas eso es lo importante para nosotros ¡la fuerza que tienen las palabras para referirnos, conectarnos y comunicarnos con nuestros Orichas!

Ahora, es probable que usted se esté preguntando ¿pero qué carajos es la Santería?, ¿qué son los Orichas?, ¿por qué “Santos”? y tal vez un par de cosas más; para eso empezaré a hacer una contextualización de todo esto. La Santería cubana, y recalco el “cubana” porque además este término se ha vuelto muy genérico en países de América Latina, empleándose tanto para personas muy devotas de los santos católicos, como también con la migración de este sistema de creencias para algunos países de la región, lo cual ha llevado que esta religión se hubiera casi que reinventado. Una cosa es que la Religión Yoruba cubana tenga como característica el poderse adaptar a diferentes contextos y otra lo que ha pasado en naciones como Venezuela y México donde la han fusionado con creencias propias de estas naciones, como pueden ser el culto a la Santa Muerte y la integración al espiritismo venezolano (con lo que claramente no estoy de acuerdo, ya que considero que cada tradición es lo suficientemente rica como para resignificarlas de forma tan abrupta); sin embargo, nuestro sistema de creencias es tan noble que ahí anda cohabitando y compartiendo con esas prácticas establecidas donde aquellos que también adoptaron la esencia de la Santería cubana.

El nombre de Santería se da por el sincretismo que se genera entre las prácticas de los diferentes pueblos, especialmente aquellos pertenecientes al grupo lingüístico Yoruba (asentados en las hoy República Federal de Nigeria y parte de las Repúblicas de Benín y Togo), con el santoral católico impuesto en la Isla por los españoles. En este proceso los santos fueron quienes con su imagen recibieron los saberes, poderes, capacidades y personalidades de las entidades de los cuales los pueblos Yorubas (también llamados en Cuba como Lucumís), les rendían culto dentro de sus manifestaciones animistas. Este proceso de culto sigiloso a las deidades que cruzaron el Atlántico a través de las entidades católicas provenientes de Europa, dieron nacimiento así a la Regla de Ocha, Santería cubana o Religión Yoruba.

Fue así como personas esclavizadas (especialmente en el Occidente de Cuba como las provincias de La HabanaMatanzas), y que pasaban sus días desarrollando trabajos en plantaciones y de servidumbre, verían en San Antonio a Elegguá (lo pongo de primero en el ejemplo, porque él es primero en todo lo que hacemos, es el principio y el fin, el alfa y el omega, el que abre y cierra los caminos, el dueño del destino), en Santa Bárbara a Changó, en la virgen de la Caridad del Cobre y la virgen de Regla a Ochún y Yemayá, en la virgen de Las Mercedes a Obbatalá, en Santa Teresa o la virgen de la Candelaria a Oyá y en San Cristóbal a Aggayú, por dar algunos ejemplos.

ALTAR PARA YEMAY╡ CON IMAGEN DE LA VIRGEN DE REGLA (ORICHA DEL MAR Y DE LA MATERNIDAD)
Altar para Yemayá con imagen de la Virgen de Regla (Oricha del Mar y la Maternidad)
CHANGα
Changó
ELEGGU╡ (ORICHA DUEÑO DE LOS CAMINOS Y EL DESTINO)
Elegguá (Oricha dueño de los caminos y el destino)
OY╡ (ORICHA DE LAS CENTELLAS Y HURACANES)
Oyá (Orisha de las Centellas y los Huracanes)

Ahora, ¿qué características tenían que tener los santos católicos para recibir tan magno honor?, sencillo, bastaba con que estos en su vida hubieran tenido cierta cercanía a las historias o experiencias del Oricha al que recibían, por ejemplo Yemayá era y es sincretizada con la Virgen de Regla por ser esta virgen la patrona de la Bahía de La Habana, mientras que Yemayá en América es la Oricha dueña de los mares (y digo en América porque en Brasil es “Iemanjá” o “yemanjá” quien tiene control de los mares); allí entonces, es donde se  gestaba  y consolidaba la decisión de sincretizar a una y otra.

Los Orichas por su parte son energías de la naturaleza que han sido humanizadas por la mitología de los pueblos Yorubas. Cada uno de estos tiene potestad sobre un lugar o elemento particular, por esta razón al ser el agua vida y fuente vital para los humanos (permite la creación, la vida y el poblamiento humano en la tierra como acto ligado a la reproducción), los ríos son potestad de diferentes Orichas femeninas como lo son Ochún, Yemayá (Yemoja en Nigeria), Yewá, Obbá, Oyá etc; sin embargo, en América (tanto en Cuba como en Brasil), se dieron unas re significaciones interesantes, ya que al asentarse estas prácticas en nuevas tierras, algunos Orichas pasaron a tomar otras posesiones naturales y así como ya la famosa Ochún tenía el domino de los ríos, Yemayá pasa a tomar control de los mares, Oyá de los huracanes y tempestades (que además azotaban estas tierras y al final este fenómeno natural tenía una característica similar a la de su temperamento), Yewá se asoció con parte del proceso fúnebre debido a su pataki (historia o leyenda), y Obbá asumió el control de las lagunas fangosas.

OCHΘN
Ochún
YEMAY╡
Yemayá

Toda esta estrategia generada por los africanos esclavizados se generó para poder seguir siendo fieles a sus entidades, en las cuales depositaban su esperanza y en quienes eran consagrados, como lo es ceremonia a la que comúnmente en Cuba se le conoce como “Hacerse Santo” o Kariocha, siendo así el ritual de paso más importante para quienes practicamos y vivimos la Religión Yoruba cubana. Dicho ritual se compone entre muchas otras cosas, de permanecer 7 días en un espacio determinado de una casa donde se llevan a cabo las ceremonias pertinentes para “entregarle” a la entidad que nos irradia el lerí (cabeza), de cada uno de nosotros.

Además, durante un año pasamos a cumplir con determinadas obligaciones, como el de “perder” por un año nuestro nombre puesto por nuestros padres y ser renombrados como Iyawó (se pronuncia Yabó y quiere decir recién nacido), puesto que así seremos tratados y vistos por otros religiosos. Como verán, las jerarquías las dan los conocimientos religiosos y los años de estar inmerso e iniciado en el sistema de creencias y no la edad biológica que tengamos. Con mis 33 años, si una persona de 65 hoy acaba de iniciarse o que tenga menos “años de Santo” que yo, deberá presentarme su respeto como un mayor y yo a éste/a como neófito o menor.

Otra característica del año de “yaboraje” (y que si usted ha ido a Cuba, tal vez con este texto entenderá por qué vio a tantas personas vestidas de blanco), pues justamente por este ritual es que debemos vestir totalmente de blanco durante este periodo de tiempo, además de siempre salir con la cabeza cubierta (los hombres por una gorra y las mujeres por un especie de pañuelo largo). Además, debemos evitar mojarnos con la lluvia,  los 3 primeros meses evitar salir después de las 6 pm a la calle,  dormir en una estera (a veces se pide que sean los 3 primeros meses, a veces se pide que todo el año, pero al final depende de lo que los Orichas dictaminen). Finalmente, se deberá evitar estar bajo al sol de medio día, pues como verán, la cabeza es el lugar más importante para nosotros y si usted lo compara con el nacimiento de un niño ¿qué es lo que por lo general no le dejan tocar?, ¿qué es lo que más se cuida de éste?, incluso ¿por dónde dicen que respiran los bebes?… ¡exacto, la cabeza, la cabeza y la cabeza!

Nosotros tenemos varios sistemas de adivinación u oráculos (como son el Ekuele  que es una cadena con semillas que interpretan los Babalawos, el Obi o coco y el Diloggún o caracoles); ya que bajo nuestra concepción de la vida, el destino puede ser alterado o modificado si lo conocemos. En algunos casos, hacerlo requerirá de ciertos rituales, como un sacrificio animal, sí, ¡un sacrificio animal!… pero no nos juzgue aún, permítame explicarle y sálgase por un momento de la comodidad de donde esté sentado leyendo esto. A ver, por una parte, así como en gran cantidad de sistemas de creencias o religiones del mundo, la sangre es un elemento fundamental como conductor de vida (si usted es católico, recuerde ¿qué es lo que el sacerdote le ofrece todos los domingos para que usted pueda seguir de la mejor manera su vida?, así es, ¡la SANGRE! y el cuerpo de Cristo). Para nosotros funciona igual, pero lo que es importante entender es que no hay una matanza por placer, en realidad el fundamento es supremamente fuerte, ¡qué más que implorar por nuestra vida!, ahora, el animal sacrificado no puede ser sacrificado por cualquiera, debe hacerlo una persona formada para esto y deberá evitar en gran medida que sufra.

Además del valor ritual (donde incluso el ofrendante agradece al animal por dar su vida para ayudarlo con la suya), nada de este ser se desperdiciará y creo yo que es más profundo esto que cuando se ingiere una parte de un animal sólo para alimentarse (que ya es suficientemente importante), ahora súmele el valor espiritual y profundo que para nosotros tiene este acto. En el caso de ser un chivo, además de comerse, la piel se usa para forrar algunos tambores, por ejemplo. Es por esto que de las ofrendas que se hagan se alimentan santeros y no santeros de la comunidad, por eso cada rato se escucha pregonar en barrios de ciudades cubanas “¡oye, allá hicieron un Santo o una fiesta para tal Santo y aquí te mandan esto!” (Carne de pollo y de chivo, postres, frutas, bebida etc). Yo tengo amigos en Cuba que no son religiosos pero que participan de los “toques de tambor” o fiestas que se hagan para los Orichas en las que puedan participar aquellos que no están iniciados, sólo para gozar (se saben los bailes y los cantos), para comer y disfrutar en comunidad, un asunto fundamental en gran parte de los pueblos del África subsahariana y que nosotros preservando con gran valor. Por eso, esto al final de ser negativo, lo que permite ver (y cosa que me encanta), es que así muchos cubanos no practiquen o estén inmersos en las religiones afrocubanas, las respetan y ven el valor que este tiene para su pueblo, para su historia, para su esencia, porque ese folclor que no se reduce a danzas y cantos (y que es común ver en representaciones por toda la Isla), es un universo lleno de riqueza, profundidad y misticismo, hace que muchos lo valoren,  lo entiendan y lo comprendan como tema de identidad cubana, ¡DE CUBANÍA!

En estas fiestas de las cuales les hablo, los Orichas suelen manifestarse a través de la posesión de algún presente, esto con el fin de dar algún consejo o hacer un reclamo individual o a la comunidad. Además, se suelen realizar en alguna fecha importante para el religioso (como puede ser su cumpleaños de Santo que es la fecha en la que fue iniciado), o el día que le corresponda a un santo católico que ha sido sincretizado con un Oricha, por ejemplo el 4 de diciembre, día que por calendario le corresponde a Santa Bárbara, se le rinde tributo a Changó… y sí, por eso la canción de Celina y Reutilio habla de Santa Bárbara y en el coro dice “¡que viva Changó!. Yo crecí con esta fecha porque mi papá es hijo de Changó, es el Oricha que tiene coronado y por lo general cada 4 de diciembre le hace alguna fiestica… ¡saoco!

Seguramente usted dirá ¿cómo así que el Oricha que rige su vida?, ¿uno cómo sabe esto?… esto sucede en una ceremonia que por lo general se hace con bastante antelación a la fecha de ser iniciado y en la cual la persona es informada (o confirmada), a través de uno de los oráculos, qué Oricha es la que rige su vida (esto es indistinto al género, ya que para nosotros el género y/o la orientación sexual son irrelevantes a la hora de relacionarnos con nuestros Orichas).

Ahora, puede pasar que personas que son muy conocedoras, con solo mirarte puedan descifrar a cuál Oricha es tu “madre” o “padre” de Santo, o sea, cuál Oricha te irradia y por esta razón les mencioné que el ritual del que les hablé puede ser de confirmación. A mí por ejemplo desde pequeño, a donde iba siempre me decían “tú eres hijo de Ochún” (y la primera en decírmelo fue mi abuela), años después cuando recibí mi Mano de Orula (que es esta ceremonia de la que les hablo y en la cual, además de otras cosas se entrega una pulsera de pepitas verdes y amarillas alternadas que se usa en la mano izquierda. Estos colores son los que corresponde a esta entidad llamada Orula u Orúnmila y que es el dueño de la adivinación), fui notificado que no hay otro Oricha que gobierne este “lerí” que no sea ella.

Cuando nos iniciamos también recibimos un nombre que siempre será utilizado en cualquier espacio religioso, allí yo ya no seré nunca más Sebastián, sino que seré llamado bajo mi “Nombre de Santo”. Esto aplica incluso hasta el día de mi “ituto”, nombre que recibe la ceremonia de defunción, la cual se puede dar de varias formas: la muerte biológica y la muerte religiosa, (esta última sucede porque un iniciado decide alejarse de la religión por decisión propia o porque los religiosos lo determinan por las acciones que van en contra de los preceptos del su comunidad religiosa o Casa de Santo, siendo así un ritual fúnebre para una muerte espiritual o moral). Ya podrán ver que como religiosos tenemos muchos compromisos con los Orichas, con nosotros mismos y con la comunidad, porque al final el Ilé o Casa de Santo (casa religiosa a la que perteneces), se convierte en una sociedad de apoyo mutuo y una familia tan o más importante que la biológica (porque a no ser de que seas iniciado de niño, tú eres quien la escoges).

Estos rituales de defunción tanto biológica como moral y/o espiritual, se dan también en las otras principales religiones afrocubanas como lo son la Regla Conga, Palo Mayombe o Palo Monte y la Sociedad Abakuá. En la primera la ceremonia se conoce como “llanto” y en la segunda como “nyoro”; pero para completar un poco más la explicación sobre estos dos sistemas de creencias les haré un breve resumen: La Regla Conga, Palo Monte o Palo Mayombe es un sistema de creencias proveniente de otro enclave de África, el norte de la República de Angola y las riveras del río Congo en la República del Congo y República Democrática del Congo. Como gran parte de los pueblos bantúes tienen una estrecha relación con los antepasados y es allí donde se centra el culto de esta religión afrocubana, en la relación con los Nfumbes, nombre que recibe el espíritu con el cual se genera esa relación, compromiso o pacto si se quiere.

ESCRITO DE PALO MONTE O REGLA CONGA EN CENTRO HABANA
Escrito de Palo Monte o Regla Conga en Centro Habana

La Sociedad Abakuá es una comunidad secreta de ayuda mutua entre los “plantes” o “juegos” que es como se denomina a los diferentes grupos de “Ñáñigos” (quienes practican el sistema de creencias). Las tradiciones Abakuá provienen de la región del Calabar en la actual República Federal de Nigeria, especialmente de los grupos étnicos Efik y Efor (grupo lingüístico Ibibio). Las principales característica de los Abakuá son: ser practicada solo por hombres, muchos de sus miembros son masones, es la única religión afrocubana que tiene templos (la Santería cubana y el Palo Monte se practica por lo general en las casas de los iniciados, ya que allí cada uno tienen los fundamentos que son recibidos en la iniciación, por eso se suele utilizar el término Casa de Santo en la Santería o Casa de Palo en la Regla Conga). El último gran diferenciador, es que los Abakuá son los únicos que usan trajes para invocar a sus espíritus (cuando usan estos trajes se conocen como Iremes). Los Abakuá han sido tan celosos con su tradición que personas miembros de esta Sociedad Secreta que habitan fuera de la Isla, han intentado abrir “Plantes” o “Juegos”, pero los representantes de cada grupo en Cuba lo han impedido. Yo recuerdo mucho que cuando vivía en La Habana, el abuelo de mi mejor amigo que estaba viviendo ya hace unos años en Miami falleció y su “Plante” juntó el dinero para repatriar el cuerpo a Cuba y poder hacer el “nyoro”, pues no iban a permitir que ninguna ceremonias se hiciera fuera del país.

Retomando el tema sobre la Santería, en algunas Casas de Santo en Cuba es común que miembros de la familia se inicien entre sí, por ejemplo, una abuela, abuelo, tío o tía preparados para hacerlo, inicien a algún nieto, sobrino, etc. Sin embargo, en mi caso no es permitido, pues en la tradición a la que pertenece mi abuela esto no se da, ya que siempre se debe buscar otra persona de la comunidad o de otro pueblo con el que se tenga confianza, ya que pretende evitar que cuando se den consejos o se hagan interpretaciones a través de los oráculos, estos puedan ser manipulados o mal interpretados a conveniencia de alguien; por esta razón mi Casa de Santo está en Centro Habana y no en Cienfuegos ni Santiago de Cuba.

Otro tema interesante de cara a estas diferencias que se dan entre una Casa de Santo y otra, es que algunos religiosos llevan su vida sincrética sin ningún inconveniente, al final para ellos es lo mismo, así como van a misa un domingo, van a un toque de tambor en semana. Este es el caso de mi abuela, quien “volea camándula” todas las tardes, va a misa todos los domingos, se refiere a los Orichas por su equivalente en el catolicismo: “ay tú que eres hijo de la Caridad del Cobre” (como siempre me dice por ser hijo de Ochún), o “ay santa Bárbara bendita” (exclama cuando quiere referirse a Changó), pero esto no le quita lo conocedora de estas tradiciones, conocimientos que le han dejado sus abuelos, tíos, padres y gente de la comunidad y que son conocimientos que lastimosamente muchas veces parten con gente con muchos años de hacer parte de estos universos espirituales y que son poseedores de múltiples secretos.

Mi Padrino, (que no es mi tío como a veces algunos amigos cercanos me lo preguntan, ya que no  entienden bien esta figura religiosa), es aquella persona religiosa que te inicia y te acogerá en su vida durante el resto de sus días como una suerte de guía espiritual, detesta que por ejemplo que se le felicite el día de la virgen de Las Mercedes (ya que él es hijo de Obbatalá), y por más que tenga clarísimo cómo nació y se configuró este sistema de creencias, tal vez en un acto de “reafricanización” de la Santería cubana, siempre dice: “¡Oricha es Oricha y Santo es Santo, no hay que mezclar Palo con Rumba”!

Finalmente y para ir cerrando esta aproximación a mi sistema de creencias, es común que nosotros seamos identificados también por el uso de collares, ya que los elekes (nombre que estos reciben), además de ser elementos de protección, son representaciones a través de los colores de que identifican a los Orichas: los de Changó son pepitas blancas y rojas, los de Oyá suelen ser cafés o vinotino, aunque yo los conozco como “carmelitas” que es la forma como se le dice en Cuba, los de Oggún son pepitas verdes y negras, el de Obbatalá es todo blanco, el de Ochún es separado entre pepitas amarillas (5) por 5 doradas y así sucesivamente, los de Yemayá son separados cada 8 pepitas entre azules y trasparentes, el de Elegguá es pepitas rojas y pepitas blancas. Y así cada collar perteneciente a cada Oricha es confeccionado con determinados colores y número de separación por cuentas. Además de estos, también suelen hacerse unos más grandes que sirven de decoración para las “soperas” o receptáculos contenedores de los secretos de cada Oricha, ¡pero de esto no les voy a contar na’!, lo siento mis amigos pero yo también soy portador de secretos que debo mantener preservados.

RECEPT╡CULO O FUNDAMENTO DE AGGAYΘ (ORICHA DEL DESIERTO Y LOS VOLCANES)
Receptáculo o Fundamento de Aggayú (Oricha del Desierto y los Volcanes) (Fuente)
RECEPT╡CULO O FUNDAMENTO DE CHANGα (ORICHA DEL FUEGO, LOS RAYOS Y EL TAMBOR)
Receptáculo o Fundamento de Changó (Oricha del Fuego, los Rayos y el Tambor) (Fuente)
RECEPT╡CULO O FUNDAMENTO DE INLE (ORICHA DE LA PESCA Y LA SALUD)
Receptáculo o Fundamento de Inle (Oricha de la Pesca y la Salud) (Fuente)
RECEPT╡CULO O FUNDAMENTO DE OCHΘN (ORICHA DE LOS R╓OS, LA RIQUEZA Y LA SENSUALIDAD)
Receptáculo o Fundamento de Ochún (Oricha de los Ríos, la Riqueza y la Sensualidad) (Fuente)

Para terminar quisiera compartirles dos cosas que me parecen supremamente valiosas de la Religión Yoruba cubana. La primera es que este sistema de creencias no es evangelizador, los santeros no vamos por la vida convirtiendo a las personas; son ellas quienes se acercan a este sistema de creencias por alguna necesidad específica como salud, espiritual, de progreso, prosperidad o incluso por curiosidad. Sin embargo, para pasar los ritos de paso es común que los “mayores” en términos religiosos, cuestionen en reiteradas oportunidades las razones por las cuales el “aleyo” (creyente, simpatizante y/o practicante no iniciado), está interesado en iniciarse y más aún, sobre las responsabilidades que tendrán al hacerlo.

La segunda, es que las religiones afrocubanas no tienen pugnas con otros sistemas de creencias y esto permite que las personas puedan practicar más de una, eso sí, entendiendo los momentos y espacios de cada una para poder respetarlas y valorarlas tal cual son (el asunto es que el otro sistema de creencias no tenga discrepancias con el nuestro… ¡y ahí está el arroz con mango!). Al final, para nosotros esto es indistinto porque entendemos que a un buen religioso no lo hace la exclusividad en sus creencias, sino el respeto, el conocimiento, el aporte que pueda hacer la su comunidad y el valor que le de a la naturaleza como plano cosmológico, porque el Oricha es dueño del agua que bebemos, del aire que respiramos, de los alimentos que brotan del la tierra, de las plantas, de los animales… ¡de todo!

¡Los Orichas son “aché” (energía vital que se da y se recibe), y todo lo que hacemos en nuestro día a día es propagación de nuestro aché, como también lo es este texto que acabo de hacer para que usted pueda conocer y comprender un poco mejor este sistema de creencias del cual me siento tan orgulloso de practicar porque define cómo veo el mundo y me relaciono con él, cuál es mi esencia, de dónde vengo y quién soy yo como parte de la historia de una familia, de un país, de una diáspora, de una región… ¡de un universo!

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Antes de irme, si quieren hablar con Sebastián, lo encuentran en tuíter como @acamandinga. Síganlo, hablen con él, háganle las preguntas que quieran y díganle que el Mapache los mandó… él es un bacán y estoy seguro que contestará todo lo que le pregunten. Nos vemos en una próxima oportunidad, ¡adiós pues!

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