Todos conocemos la historia de la llegada del Apollo 11 a la luna el 20 de julio de 1969. Hemos visto también la imagen de la bandera de Estados Unidos siendo “izada” en la superficie lunar por Buzz Aldrin y Neil Armstrong el día siguiente. De hecho, la foto de Aldrin saludando a la bandera le dio la vuelta al mundo y ese momento fue catalogado como uno de los más importantes en la historia de la humanidad (supongo… según los gringos, todo lo de ellos es “lo más importante de la historia”, pero esa es otra historia). ¿Pero sabían que en la luna no hay una sino 6 banderas de Estados Unidos? Cada una de las misiones Apollo que logró alunizar izó una bandera sobre la superficie de la luna, todas del mismo material y del mismo tamaño: todas de nailon, de 1.52 metros de largo por 0.91 de ancho (o 5 por 3 pies) y en un asta de 1.8 metros de alto (o 6 pies).

Hay mucha especulación frente a qué pasó con cada una de esas 6 banderas. La NASA está casi segura que las 2 primeras (Apollo 11 y 12) no sobrevivieron a la explosión de gases durante el despegue de las naves una vez dejaron la luna. Sin embargo, se cree que las otras 4 sí están aún de pie, y esto lo sabemos gracias a la sombra que producen sobre la superficie lunar y que, si les interesa, pueden ver aquí en la página de la NASA. Lo que sí está claro es que las que quedan ya no son banderas de Estados Unidos sino banderas completamente blancas, desteñidas por la radiación UV y la luz del sol sin filtro sobre la superficie lunar. Es más, la NASA también habla de la posibilidad de que las banderas se hayan desintegrado luego de ser sometidas durante años a ciclos de 14 días en los que la luna pasa de más de 100°C a -150°C. Mejor dicho, no quedó ni el recuerdo de las pobres banderas.

Foto de Buzz Aldrin saludando a la bandera de Estados Unidos el 21 de julio de 1969 durante la misión Apollo 11 (Fuente)
Bandera de Estados Unidos izada durante la Misión Apollo 12 (Fuente)

Y Estados Unidos tuvo el récord de ser el único país que había puesto su bandera sobre la luna hasta hace 2 semanas cuando la misión de exploración lunar robótica china Chang’e 5 no sólo alunizó sino que también izó una bandera china en la superficie lunar. Claro, esta misión no estaba tripulada y aquí no tenemos la foto de un chino izándola, lo que sí tenemos es la foto tomada por el robot. En cualquier caso, los chinos sí aprendieron la lección y dijeron: que se destiñan los gringos, ¡nosotros jamás! Así, la bandera que mandaron está recubierta de un material especial diseñado para sobrevivir a los rayos UV, la radiación y los cambios de temperatura. Sí señores, tenemos bandera china en la luna para rato.

Foto de la bandera china en la superficie lunar el 4 de diciembre de 2020 (Fuente)

Y claro, ha habido otras banderas, no en la luna sino en el espacio. Desde las banderas de la Unión Soviética en los primeros satélites puestos en órbita en la década de 1950, hasta las 16 banderas de los países que colaboraron para la construcción de la Estación Espacial Internacional (Brasil, Canadá, Bélgica, Dinamarca, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Noruega, España, Suecia, Suiza, Japón, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos), pasando por los más de 80 países que han enviado sus satélites al espacio (incluida Colombia, ¿quién lo creyera?)… banderas espaciales tenemos por montones.

Incluso hay historias de megalomanías espaciales como cuando el presidente de Turkmenistán entre 1991 y 2006, Saparmurat Niyazov, decidió que no era suficiente con construir estatuas suyas de oro por todo Ashgabat, cambiarle el nombre a los días de la semana y los meses del año por los nombres suyo y de su familia o escribir el Ruhnama, el único libro que iba a salvar el alma de todos los turcomanos… No, nada de eso era suficiente, había que conquistar también el espacio (y pueden leer más sobre Niyazov aquí). Así, en junio de 2003, Niyazov firmó un acuerdo de cooperación espacial con Rusia que le permitió empezar a desarrollar investigaciones conjuntas entre los 2 países en el cosmódromo de Baikonur en Kazajistán. ¿Pero para qué un programa espacial si no puede servir los intereses más básicos del Türkmenbaşy (nombre con el que era conocido en Turkmenistán y que significa “Padre de todos los turcomanos”)? Pues muy bien, en 2005 Rusia accedió a uno de los grandes deseos de Niyazov: que su obra estuviera en órbita y su palabra llegara hasta el espacio.

Así, una copia del Ruhnama junto con una bandera de Turkmenistán y un sello de la presidencia del país – o sea su propio sello – fueron enviados al espacio abordo del cohete ruso Dnepr en una misión que pretendía poner en órbita 2 satélites de investigación japoneses. “El libro que conquistó los corazones de millones de personas en la tierra ahora está conquistando el espacio” dijo el periódico oficialista Neitralny Turkmenistan luego del lanzamiento. Según Niyazov, el contenedor de los 3 objetos es un “satélite artificial” que estará en órbita por los próximos 150 años. ¿Y qué mejor oportunidad que la llegada del Ruhnama y la bandera turcomana al espacio para sacar una estampilla conmemorativa?

Estampilla turcomana que conmemora la llegada del Ruhnama al espacio (Fuente)

Y sí, banderas espaciales tenemos por montones. ¿Pero qué tal si cambiamos la dinámica? En vez de mandar banderas al espacio, ¿qué tal si hacemos una tan grande en la tierra que se pueda ver desde allá arriba? Es decir, que los fulanos que estén en la estación espacial internacional – o los extraterrestres, no importa – puedan asomarse por la ventana, mirar a mi país desde el espacio y ver mi bandera? Fantástico, ¿no creen? Bueno, pues justamente esa es nuestra historia de hoy: la única bandera de todo el planeta que se ve desde el espacio. Les cuento:

Corría el año de 2010 y Sudáfrica estaba organizando el mundial de fútbol que no sólo fue el primero que se llevaba a cabo en África, sino también el primero en un país del sur desde Argentina 78. Entre los múltiples efectos que tuvo el mundial para Sudáfrica estuvo el surgimiento y consolidación del sentimiento nacionalista en el país que no había llegado a esos niveles desde que los Springboks ganaron el mundial de rugby de 1995. ¿Se acuerdan de la película invictus? Pues eso, Sudáfrica ha sido experta en usar el deporte para reconciliar y unir a blancos y negros en torno a lo que ellos conocen como “la nación arcoíris”.

Ahora, uno puede tener un sentimiento nacionalista muy grande, pero aún así, Sudáfrica estaba enfrentando el ya conocido desempleo de cerca del 27% característico en el país después del Apartheid, particularmente entre la población negra, y más aún en las regiones apartadas de los centros urbanos donde la pobreza y la desigualdad eran particularmente preocupantes. Una de esas regiones es el Karoo, una meseta semidesértica en el centro de Sudáfrica sin muchas oportunidades laborales para la población.

Ubicación del Gran Karoo y el Pequeño Karoo en el mapa de Sudáfrica (Fuente)

Pues al Karoo, y particularmente a las afueras de un pueblo llamado Graaff-Reinet en la Provincia del Cabo Oriental, es a donde nos vamos con nuestra historia de hoy. Con cerca de 33.000 habitantes, Graaff-Reniet recibió su nombre en honor al gobernador del Cabo Cornelis Jacob van de Graeff y su esposa Reniet. El pueblo fue uno de los primeros asentamientos europeos en el territorio sudafricano y, además, es importante en la historia del país porque en 1795 fue el primer lugar que se sublevó en contra de los impuestos de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales y declaró la independencia de la república. Claro, la independencia no duraría mucho y para 1803, ya la ciudad había vuelto a manos neerlandesas.

Y es ahí, en el Valle de la Desolación dentro del Parque Nacional Camdeboo en el desierto cerca de Graaff-Reniet donde se idearon no sólo la bandera más grande del mundo, sino la bandera viva más grande del mundo. La iniciativa fue de la firma FCB, una agencia de publicidad que quiso prolongar la campaña titulada “Keep Flying” (que siga volando) y que pretendía seguir izando la bandera de Sudáfrica 40 días después de terminado el mundial de fútbol para promover la solidaridad y el orgullo nacional. Pero ahora no era sólo ondear la bandera, era ver cómo la bandera nacional podía cambiar la vida de algunos de los sudafricanos más afectados por la pobreza y la desigualdad.

Así, FCB le dijo a Guy Lieberman, su director de proyectos ecológicos, que se encargara del proyecto: Una bandera sudafricana de 66 hectáreas – es decir, el tamaño de 66 campos de fútbol – construida enteramente por cactus y suculentas que le darían el color a las diferentes franjas. No sólo sería un elemento de orgullo nacional, también ayudaría a conservar el medio ambiente. ¿Pero cómo funciona el asunto? Les cuento:

La bandera está planeada para incluir 2.5 millones de plantas que, en conjunto, absorberán 200 toneladas de dióxido de carbono al año y ayudarán a combatir el cambio climático. Adicionalmente, si bien las franjas verde, amarilla, azul y roja se harán con plantas, la sección negra se construirá con paneles solares que generarán 4 megavatios de electricidad que equivalen al 35% de las necesidades energéticas de Graaff-Reniet – o la energía suficiente para 4.500 hogares -. Además, los paneles estarán elevados y en los 20.000 metros cuadrados disponibles debajo ubicarán no sólo un gran centro de convenciones sino también un centro de turismo y de promoción de empresas “carbono cero” que incluirá, por ejemplo, comprar miel producida por las abejas que polinizan las plantas de la bandera, o contratar un tour en globo para ver el atardecer sobre la bandera y el Parque Nacional Camdeboo, o llevar a sus hijos a plantar cactus o suculentas en la bandera para que puedan retornar al año siguiente y ver cómo su planta ha crecido. Todo lo anterior ya ha creado cerca de 700 empleos directos en la zona y, a medida que lleguen los turistas, creará muchos más.

¿Pero cómo lograron los colores de la bandera? Miremos color por color:

Bandera de Sudáfrica (Fuente)
Modelo de la gran bandera con cada una de las suculentas y cactus que se usarán para construirla (Fuente)

Sección Verde:

Spekboom (Fuente)

La planta se llama Spekboom (Portulacaria afra) que significa literalmente “el árbol del tocino” en idioma afrikáans o también conocida como el “abusto elefante” (elephant bush) en inglés. Es una suculenta nativa de la Provincia del Cabo Oriental en Sudáfrica y se conoce como el “exterminador de carbono”. De hecho, es una de las plantas más efectivas en absorber dióxido de carbono en el mundo y, con eso, cada hectárea de Spekboom capturaría alrededor de 4 toneladas de dióxido de carbono al año.

Sección Roja:

Barril de Fuego (Fuente)

Para la sección roja usan una ferocactus llamado “Barril de Fuego” conocido por su color rojo brillante y su alta tolerancia a las condiciones de sequía, haciéndolo perfecto para las condiciones del Karoo. Sus espinas sirven para direccionar el agua hacia la planta cuando llueve.

Sección Azul:

Agave azul (Fuente)

Esta planta es usualmente conocida en Sudáfrica como la “mariposa azul”, pero nosotros la vamos a llamar el agave azul. Tiene un tono gris azulado único y se sabe que tiene el potencial de ser un cultivo bioenergético eficaz. En el caso de la bandera gigante, sin embargo, no habrá bioprocesamiento de las plantas; el propósito principal es unir el suelo, reintroducir nutrientes en esta extensión de tierra virgen y, por supuesto, crear el color azul.

Sección Amarilla:

Barril dorado (Fuente)

Para el amarillo, la planta seleccionada es el “barril dorado” (también conocido como “el cojín de la suegra” en Sudáfrica). Es uno de los cactus más populares y se usa mucho en el diseño de jardines para dar color y elegancia. El barril dorado puede durar décadas en lugares soleados con poca agua.

Sección Blanca:

Vías de acceso en la sección blanca de la bandera (Fuente)

La sección blanca de la bandera estará compuesta por vías de acceso en tierra que le permitirá a los visitantes entrar a la bandera y verla de cerca. En esta sección también se instalarán invernaderos donde se cultivarán los cactus y suculentas que serán sembrados en las secciones de color de la bandera.

Sección Negra:

Paneles solares (Fuente)

Y como les mencioné anteriormente, la sección negra está compuesta por paneles solares que producirán 4 megavatios de electricidad mientras sirve también de centro de turismo en la región. Además, los paneles solares captan el agua lluvia de la zona (que no es mucha, pero algo llueve) y la almacenan para que el proyecto de la Bandera Gigante sea medioambientalmente sostenible y autosuficiente.

Pero, ¿en qué va la bandera hoy? Pues ya hay cerca de la mitad de las plantas sembradas y la cosa luce más o menos así:

Sección roja de la bandera (Fuente)
Sección amarilla de la bandera (Fuente)

Y hasta nevó en la parte alta de la montaña donde está el mirador de la bandera, vean:

Nieve en el mirador de la bandera en Graaff-Reniet (Fuente)

Ya para terminar, se espera que la bandera esté terminada en los próximos años. Cuando esté lista, el resultado será más o menos así:

(Fuente)
Gran Bandera terminada. Observen el centro de convenciones elevado en la parte negra (Fuente)
(Fuente)

Y termino con 2 videos sobre la Gran Bandera Sudafricana en Graaff-Reniet:

Y hasta aquí llegamos por hoy. Espero que les haya gustado la historia de la bandera gigante sudafricana en medio del desierto… Básicamente porque éste es un Blog de Banderas y a mí ya me hacía falta hablar de ellas. Nos vemos en una próxima oportunidad con alguna otra historia loca de este planeta. ¡Adiós pues!

PD: Dejen sus comentarios abajo… así sea para insultarme. Que ustedes decidieron no volver a dejar comentarios y a mí me gusta hablar con ustedes :o)